Olvidan canalizar el impuesto al refresco a meta antiobesidad

Faltó vincular el IEPS de las bebidas gaseosas con el gasto y ahora los diputados tendrán que hacerlo para 2015, dice Miguel Messmacher.

México

Una serie de inconsistencias y anomalías impidió que este año se canalizara la recaudación del impuesto especial a los refrescos para poner bebederos de agua en las escuelas públicas y a programas para combatir la obesidad, como se aprobó en la reforma hacendaria.

Faltó hacer la vinculación de la Ley de Ingresos con el Presupuesto de Egresos, reconoció el subsecretario de Ingresos de la Secretaría de Hacienda, Miguel Messmacher, pues por tratarse de un gravamen, y no un derecho, los recursos no se pueden etiquetar; las comunidades rurales carecen de agua y a estados y municipios les iban a quitar parte de los recursos federalizados que reciben, y que incluyen ingresos como el impuesto especial sobre productos y servicios (IEPS).

El gobierno federal reporta ingresos de 7 mil 231 millones de pesos por el gravamen especial que se aplica a las bebidas endulzadas, en tanto que se registra una baja de 10 por ciento en el consumo de refrescos, rubro en el que México destaca en el mundo por ser uno de los principales países con el mayor gasto para ese tipo de bebidas.

Pero esos recursos no se pudieron canalizar a los fines establecidos; por eso, para el siguiente año esos errores se corrigieron con un artículo transitorio en el dictamen del proyecto de Ley de Ingresos de la Federación para el ejercicio fiscal 2015, que falta por aprobar en el Senado.

En la modificación a la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, aprobada como parte de la reforma hacendaria en 2013, se establece gravar con un peso por litro a las bebidas saborizadas, concentrados, polvos, jarabes, esencias o extractos que permitan obtener bebidas que contengan azúcares añadidas.

La condición de los senadores fue que los recursos obtenidos por ese gravamen se etiquetaran para programas de salud pública, bebederos en las escuelas, activación física y tratamientos de la obesidad, sobre todo infantil.

Hace unos días, Miguel Messmacher, explicó a los senadores —que fueron los impulsores de la iniciativa de etiquetar los recursos del impuesto antiobesidad— que faltó vincular el IEPS a refrescos con el gasto, y que ahora los diputados tendrán que hacerlo para que aplique en 2015.

Expuso que al tratarse de un impuesto, y no de un derecho, no tiene un destino específico, por lo que no se puede “machar uno a uno” el gravamen con un concepto del gasto.

De hecho, advirtió que “eso nos debilitaría el impuesto y nos podría llevar a amparos, porque donde se establecen los destinos específicos es en los derechos, no en los impuestos”.

Además, de haber tomado los ingresos del IEPS a los refrescos, se hubiera afectado la recaudación federal participable, que se considera para el gasto que se distribuye a estados y municipios por medio de las participaciones y aportaciones de la Federación.

Otro problema para el ejercicio del gasto que se generó con esa decisión fue que en muchas comunidades rurales no hay agua potable, por lo que primero se tiene que ver eso, destacó.

Un mes antes, el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, dio su versión a los senadores en su comparecencia con motivo de la glosa del segundo Informe de gobierno y presentación del paquete económico, sobre dónde estaba el gasto para los bebederos:

“Lo que se hizo en el presupuesto de 2014 es prever este destino de gasto en el Programa de Excelencia Educativa. A partir del censo que se hace como resultado de la reforma educativa, lo que se busca es que los recursos se destinen a las escuelas con mayores carencias, escuelas que no tienen piso firme, algunas que no tienen techo y, por supuesto, no tienen agua potable.”

Anunció que una parte importante de ese presupuesto, que es de más de 7 mil 500 millones de pesos, se destinará a agua potable para 2015. “Hemos sido explícitos en el proyecto de Presupuesto de Egresos, que está a consideración de los diputados, que algo de este fondo ahora sí, exclusivamente, será para los bebederos.

Pero primero se tendrá que hacer una inversión en agua potable, puntualizó, al señalar que sería muy complejo instalar bebederos sin que se tenga el recurso básico, “que es el agua potable”.

Las cifras más recientes de Hacienda desagregadas del IEPS indican que, de enero a junio, la recaudación por refrescos asciende a 7 mil 231 millones de pesos, es decir, casi lo que se obtiene por bebidas alcohólicas en un año.

Un estudio del impacto presupuestal, elaborado por la Cámara de Diputados, arrojó que se necesitan 3 mil 500 millones de pesos para instalar bebederos en todas las escuelas públicas, mediante un programa que duraría tres años.

Luis Videgaray calificó de positivo que empiece a disminuir el consumo de refrescos en el país y que si bien gravar ese tipo de bebidas obedece a un principio de política pública, la recaudación ha sido superior a la esperada.

El Instituto Nacional de Salud Pública reportó en los resultados preliminares sobre el impacto del IEPS a refrescos que el consumo bajó 10 por ciento; en cambio, subió 7 por ciento el consumo de bebidas sustitutas, como jugos y agua mineral, y de la potable el consumo aumentó 13 por ciento.

Los reportes de las embotelladoras que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores indican que el volumen de refrescos comercializados por tres empresas pasó de mil 408 millones de cajas unidad en 2013 a mil 346 millones.

“Esta estrategia deberá incluir el fomento de estilos de vida y hábitos de alimentación saludables, la generación y rescate de espacios para la actividad física, la capacitación del personal de salud y el fortalecimiento de la atención primaria.

“Para hacer frente a la obesidad y a la diabetes, tomaremos las medidas más efectivas de acuerdo a la evidencia científica disponible, anteponiendo la salud, por encima de cualquier otra consideración”, señaló el presidente Enrique Peña Nieto al presentar la estrategia.

El costo

La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012 registró que entre los hombres de más de 20 años de edad, 42.6% presenta sobrepeso y 26.8%, obesidad; mientras que en las mujeres estas cifras corresponden a 35.5 y 37.5%, respectivamente. Las enfermedades no transmisibles con mayor prevalencia e incidencia son la diabetes mellitus, los males isquémicos del corazón y los tumores malignos.

La relación entre economía y salud muestra que un aumento de 20 años en la expectativa de vida de la población se traduce en 1.4% de incremento adicional al PIB, por lo que se debe considerar el aumento en la prevalencia y la carga de enfermedad que generan la obesidad.



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