O’Neill encabeza misión contra las "superbacterias"

Reino Unido reclutó al banquero que inventó el término BRIC para buscar la manera de revertir la creciente marea de microbios resistentes a los medicamentos.
El ejecutivo fue CEO de Goldman Sachs.
El ejecutivo fue CEO de Goldman Sachs. (Yang Guanyu/AFP)

Reino Unido

Jim O’Neill tiene un nuevo acrónimo en el cual enfocarse. El hombre que inventó el término BRIC para Brasil, Rusia, India y China encabeza una misión para hacer frente a la resistencia a los microbianos AMR (por su sigla en inglés).

El año pasado, el primer ministro de Reino Unido, David Cameron, reclutó al ex economista en jefe de Goldman Sachs para que buscara la manera de revertir la creciente marea de superbacterias resistentes a los medicamentos.

Acaba de regresar de China, donde pasó una semana en conversaciones que tienen el objetivo de movilizar el apoyo de Pekín. “El reto es similar al del cambio climático, ya que afecta a todo el mundo y solo puede enfrentarse con una cooperación transfronteriza”, dice O’Neill, mientras expresa su esperanza de que China haga del tema una prioridad para su presidencia del G20 el próximo año.

El mundo occidental se equivocó al sermonear a los países BRIC sobre el cambio climático, dice. Con la AMR deben hacerse cargo del problema, porque es en el mundo en desarrollo donde el reto de las superbacterias es mayor.

Por ejemplo, un gen bacteriano altamente resistente, conocido como NDM-1, fue descubierto hace siete años en Nueva Delhi por primera vez, y desde entonces se encontró en EU, Reino Unido y Japón. Y ahora se extiende en el sur de Asia a través del río Ganges. La investigación del equipo de O’Neill sugiere que, sin tomar medidas, bacterias como ésa pueden provocar 10 millones de muertes al año para 2050 —más que el cáncer— y el costo para la economía mundial será de 100 billones (millones de millones) de dólares en los siguientes 35 años.

O’Neill, quien trabaja sobre una base pro-bono (para el bien público) en una oficina de la organización médica de caridad Wellcome Trust, en Londres, quiere utilizar el apoyo mundial para un acuerdo de la ONU sobre la AMR para otoño de 2016. Un panel internacional de expertos le ayuda a explorar las posibles soluciones.

El nativo de Manchester de 58 años de edad admite que sabía poco sobre el tema cuando le ofrecieron el puesto la primera vez. “Pensé, ¿por qué necesitan a alguien como yo? Muchas de las cosas están en griego para mí. Todavía lo están”.

Pero fue el estatus de externo de O’Neill lo que atrajo a Cameron, a quien Dame Sally Davies, la directora médica de Reino Unido, convenció para establecer la comisión.

“Me sorprendió cuántas cosas se han escrito sobre la AMR y lo poco que se ha hecho”, dice O’Neill. “Nunca voy a ser un experto científico, pero ser un experto no ayudó a los científicos a hacer lo que se tiene que hacer”.

Gran parte del problema es económico. Las compañías farmacéuticas redujeron su investigación en antibióticos debido a que los bajos precios ofrecen poco incentivo para la inversión. En los últimos 30 años no hay un descubrimiento importante en una nueva clase de antibióticos. Mientras tanto, muchos patógenos evolucionaron de tal forma que los vuelven inmunes a los medicamentos actuales.

¿Se debe culpar a las grandes farmacéuticas? O’Neill dice que ve similitudes con la industria que dejó en 2013. Antes de la crisis de 2008, gran parte del enfoque de los bancos era en complejos instrumentos financieros de alto margen a expensas de los negocios cotidianos, los fabricantes de medicamentos eligen a cuentagotas unas pocas áreas rentables, como tratamientos contra el cáncer, y descuidan los medicamentos de bajo margen, como los antibióticos.

“Son muy buenos en gestión de riesgos y en enfocarse en los resultados trimestrales”, dice O’Neill. Pero las farmacéuticas tienen que encontrar la forma de “hacer las otras cosas que son menos rentables, pero son importantes para la sociedad” si quieren evitar el tipo de descontento público y político que enfrentan los bancos.

Acepta que la industria debe tener más incentivos para invertir. Éste puede venir en forma de garantías de demanda de parte de los gobiernos. El canciller George Osborne anunció un fondo de 195 millones de libras para combatir la AMR en el presupuesto de este mes, con apoyo adicional del Wellcome Trust y otras organizaciones de caridad internacionales, es algo para construir.

Pero O’Neill señala que los nuevos antibióticos solo son una parte de la solución. Al menos es tan importante hacer frente al mal uso y exceso de prescripciones de los antibióticos en humanos y ganado que impulsa esa resistencia. “Debemos dejar de tratarlos como dulces”.

La AMR es el segundo gran reto de política al que se enfrenta O’Neill desde que salió de Goldman Sachs. También fue presidente de la comisión que busca la forma de revivir las economías de las ciudades regionales de Gran Bretaña. Las conclusiones a las que llegaron y se publicaron el año pasado ofrecieron el marco para el plan de “northern powerhouse” (potencia del norte), de Osborne, para cerrar la brecha norte-sur.

¿Qué es más difícil: derrotar la AMR o devolver el equilibrio a la economía de Reino Unido? “Revivir al norte es más difícil porque se lucha con una tendencia de largo plazo. La AMR es más reciente. No debe ser tan difícil solucionarlo con un poco de enfoque y algunas grandes ideas”.

O’Neill dice que rechazó muchos puestos en consejos y propuestas para establecer su propio fondo de inversión desde que salió de Goldman Sachs. “Quería hacer algo diferente, pero no estaba seguro de qué”.

En cuanto al futuro, dice que no renuncia completamente a su idea Red Knights (Caballeros Rojos) —que se vino abajo en 2010— para que los aficionados del Manchester United adquirieran al equipo de futbol que apoya desde que era un niño.

El hijo de un cartero que asistió a una escuela secundaria en el sur de Manchester, O’Neill dice que, después de hacer frente a la AMR, la educación es otra área política a la que busca centrar su atención. “No me gusta saber lo que voy a hacer después”.

10  millones

Previsión de muertes que provocarán las superbacterias en 2050 si no se atiende el problema, según un estudio del equipo de investigación de Jim O’Neill.

100 bdd

Costo para la economía mundial de las muertes y discapacidades que provocarán los microbios resistentes a los antibióticos en los siguientes 35 años