Muñeca tailandesa condensa las ilusiones de la élite política

La tendencia también se puede leer como metáfora del camino que recorren las autoridades para volver a poner en marcha la economía.
Las luk thep representan a niños pequeños.
Las luk thep representan a niños pequeños. (Athit Perawongmetha/Reuters)

Bangkok

Los tailandeses se han dedicado a una moda de unas muñecas realistas que parecen ángeles que supuestamente dan buena suerte a sus propietarios; y las empresas, desde las aerolíneas hasta los restaurantes, las tratan como personas reales. La tendencia también se puede leer como una metáfora del camino que recorren las ilusiones a lo largo de los esfuerzos de la junta para replantear la política y volver a poner en marcha la economía.

Con las conferencias contra la corrupción en el más reciente proyecto de Constitución del país para instar a las empresas de tecnología a que ejerzan la autocensura a cambio de condonaciones fiscales, las élites de Tailandia parece que lidian con el país que desean tener en lugar del que es en realidad. En esta lectura de las runas de la nación, los anuncios, que abarcan desde pronósticos de crecimiento hasta la reestructuración del parlamento, revelan una especie de pensamiento mágico similar al que anima la moda de la muñeca luk thep.

El fenómeno de la diminuta luk thep —y el trato que le dan como si fuera un ser humano— en cierto nivel es simplemente otra de las miles de formas en que la gente mantiene viva su espiritualidad en la vida cotidiana. Pero las muñecas también provocaron una reacción en contra, que va desde las burlas hasta las preocupaciones prácticas, como la posibilidad de que se puedan utilizar para el contrabando de drogas, ya que los oficiales de seguridad se muestran reacios a inspeccionarlas.

Como coincidencia —para los que creen en las coincidencias— el arco narrativo de la historia se refleja en la reacción del nuevo proyecto de Constitución de lo que un comentarista describió como una Constitución luk thep.

Eso surgió como una curiosidad y desde entonces recibe el desprecio de políticos de los dos lados de lo que era la división en la era democrática antes del golpe de Estado de mayo de 2014.

Los políticos dicen que los planes para aumentar la influencia de los tecnócratas no electos y designar un Senado que se integre únicamente por profesionales, muestran una fe injustificada en la clase educada del país para hacer lo correcto. El periódico The Nation lamentó que el documento, en caso de que se implemente después de lo que muchos consideran que será una farsa de referéndum, va a reducir a las instituciones de “poderosos árboles de la democracia” a “bonsái”. Incluso Meechai Ruchupan, el abogado de 78 años que preside el comité de redacción del proyecto de Constitución, dijo que teme que no va a lograr la reconciliación nacional que los militares afirman es la razón de ser de este mandato cada vez más prolongado.

El conflicto es parte de un patrón más amplio de lo que los críticos de la junta dicen son iniciativas fallidas que buscan más un cambio de reglas de los argumentos de Tailandia que entrar a la sustancia de ellos. Otro viraje que se analiza es ofrecerles incentivos financieros a las empresas de internet para que reduzcan el contenido políticamente sensible. Los llamados de los activistas y otras personas para que los generales permitan el debate libre al parecer no se han tomado en cuenta.

El gobierno también se aferra tenazmente a las predicciones de una reactivación importante en la economía que alguna vez fue muy dinámica, incluso el crecimiento previsto para este año se redujo a 3.5 por ciento de manera oficial, y solo 2 por ciento por parte del Banco Mundial.

Veerathai Santiprabhob, el gobernador del banco central tailandés, esta semana habló del impacto del estímulo de las nuevas reglas sobre la disciplina financiera en áreas como empresas de propiedad estatal. “Éstas se mantendrán independientemente del partido que llegue al poder”, dijo, aunque otros preguntan cómo se pueden bloquear esas normas.

Algunos analistas dicen que los generales ya llevan el tiempo suficiente como para exponer que hacen políticas que tienen el objetivo de comprar tiempo y que muy a menudo se basan en esperar lo mejor. “Incluso, algunas personas que al principio apoyaban a la junta no les gusta mucho lo que ven”, dijo Kaewmala, un comentarista de redes sociales. “Pero no podemos debatir libremente, por lo que en su lugar tenemos un silencio envuelto en frustración, apatía y negación”.

El general Prayuth Chan-ocha, el líder del golpe de Estado y actual primer ministro, tal vez critica las luk theps, pero no es ajeno a lo sobrenatural. En sus primeros meses en el poder afirmó que sus oponentes lo atacaban con magia negra. Parece realmente frustrado —cada vez más— de que lo que ve como las buenas intenciones de su administración no se traducen en gratitud pública. Sus oficiales transmitieron su pesar después de perder el temple en una conferencia de prensa la semana pasada, y señalaron que la resolución de este año nuevo se debe ver como “el chico bueno” que intenta ayudar a que su país siga su marcha.

1,000 dólares

Costo de una de las muñecas luk thep de lujo en Tailandia; los precios inician en alrededor de 1,800 bahts (50 dólares)

3.5%

Perspectiva del crecimiento de Tailandia para 2016, por debajo de las primeras expectativas; el Banco Mundial pronosticó un alza de solo 2%

2.8%

Crecimiento del PIB de Tailandia en 2015, tras el golpe de Estado del actual primer ministro Prayuth
Chan-ocha

 

michael.peel@ft.com