Moody’s baja calificación crediticia global de Pemex

La firma tomó esa decisión por el alto nivel de deuda, producción en declive y la carga de impuestos, prueba de que la reforma aún no le da autonomía.
Oficinas generales de Pemex en la Ciudad de México.
Oficinas generales de Pemex en la Ciudad de México. (Archivo)

México

La agencia calificadora Moody’s Investors Service informó que revisó a la baja la calificación crediticia global de Petróleos Mexicanos, a Baa1 desde A3, tanto en moneda local como extranjera, debido a que la empresa aumentó su deuda pero no generó mejoras en su eficiencia operativa. En tanto, Pemex aseguró que ya esperaba dicha calificación y que es similar a la de otras firmas como Standard and Poor’s y Fitch.

En un comunicado, Nymia Almeida, vicepresidenta de Moody’s, dijo que los indicadores crediticios de Pemex “continúan deprimidos, la producción continúa cayendo, los impuestos permanecen altos, y las necesidades de inversión de la compañía son financiadas con deuda”.

La disminución de Moody’s apunta a que el problema de Pemex no solo es producto del desplome de los precios del petróleo en 2015, ya que persisten problemas de ineficiencia en su producción, además de una carga de impuestos, prueba de que a pesar de la reforma energética la empresa todavía no alcanza autonomía de gestión.

Moody’s indicó que a pesar de la reforma energética, la operación de Pemex continúa sumamente ligada al gobierno mexicano, debido a su contribución al presupuesto y al lugar que ocupa en las exportaciones del país.

Afirmó  que en los últimos tres años Pemex aumentó su deuda debido a que sus egresos se destinaban al pago de impuestos para financiar al gobierno, así como otros gastos de capital “sin lograr un incremento sostenido de su producción o eficiencia operativa”.

“Aun cuando los precios del petróleo estaban en niveles máximos en 2014, el flujo de efectivo de actividades operativas de 9 mil 100 millones de dólares disminuyó en buena medida para cubrir 15 mil 100 millones en gasto de capital”, se indicó en el informe. La calificadora indicó que pese a que el 50 por ciento de su Consejo de Administración es independiente, el gobierno mantiene la decisión en cuando al endeudamiento, el cual tiene que ser aprobado por el Congreso de la Unión.

La agencia reconoció que los impuestos que paga Pemex disminuyeron este año con respecto a 2015 y continuarán declinando el próximo año; sin embargo, Moody’s prevé que la mayor parte del efectivo continuará alimentando casi una quinta parte del presupuesto federal “en los próximos cuatro o cinco años”.

La agencia estima que la producción de Pemex continuará disminuyendo hasta 6 por ciento en 2015, y 3 por ciento en 2016, lo que contradice la versión del gobierno federal de que la producción de la petrolera este año se estabilizó, luego que tocara uno de sus registros más bajos en abril pasado con 2.2 millones de barriles diarios.

Moody’s reconoció que Pemex intentó disminuir su pasivo laboral, al acordar con su sindicato cambios al plan de pensiones. El pasivo se ubicó en cerca de 100 millones de dólares al cierre del año pasado según Moody’s.

La agencia recomendó a Pemex adquirir mayor autonomía de gestión para disminuir su carga tributaria, además de llevar a cabo joint-ventures o acuerdo de riesgo compartido con otras compañías para impulsar su participación en proyectos. Pemex también podría optar por vender activos no estratégicos en la nueva Fibra E para recaudar capital para proyectos. “Sin embargo, la mayoría de estas alternativas de financiamiento son y continuarán siendo difíciles de ejecutar bajo la nueva ley energética”, indicó Moody’s.

Pemex responde

En un comunicado, Pemex indicó que la calificación de Moody’s es similar a la de firmas como Standard & Poor’s y Fitch y que mantienen sin cambios desde 2013, a pesar de que por la caída del precio del crudo sí han bajado la calificación de otras grandes petroleras.

Pemex subrayó los esfuerzos para mantener estables sus finanzas como el recorte de más de 60 mil millones de su presupuesto para 2015. De este monto, refirió, 10 mil millones   fueron de disminución del costo de la nómina; la desinversión de activos no estratégicos y la búsqueda de asociaciones estratégicas.

Destacó la negociación del acuerdo para las pensiones de trabajadores con el sindicato, además de renegociar con proveedores contratos de servicio, y el descubrimiento de nuevos yacimientos con reservas de hasta 350 mil millones de barriles.

A media tabla, en eficiencia tributaria

México avanzó 13 lugares en el reporte Paying Taxes, del Banco Mundial y PwC, que mide la eficiencia en el pago de impuestos, pero este año se ubicó en el lugar 92 de 189 países —justo entre Mongolia y Namibia— en este estudio que mide el mecanismo de recaudación que eligen los gobiernos.

México logró avanzar varios lugares por la abolición del impuesto especial a tasa única, lo que aceleró la eficiencia para que paguen las empresas, además de ampliar el uso de sistemas electrónicos para el pago y declaración de impuestos.

Sin embargo, el gobierno no logra vencer el reto de la alta informalidad que permite a una gran mayoría de la población evadir impuestos, y tiene el reto de continuar con la consolidación de las reformas a su sistema de recaudación.

La tasa promedio de impuestos cobrada por la utilidad de las empresas fue de 52 por ciento, un porcentaje superior al 41 por ciento a escala mundial.

En tanto, el tiempo para cumplir con el pago de impuestos fue de 286 horas en México, mientras que el promedio mundial es de 261 horas.

(César Barboza/México)