De empleado a dueño de un banco

La entrevista con Lorenzo Barrera es la primera de una serie que se publicará cada semana. Son historias de lo que han hecho empresarios mexicanos para crecer.
Lorenzo Barrera, fundador de Banco Base.
Lorenzo Barrera, fundador de Banco Base. (Cortesía)

En 1982 Lorenzo Barrera decidió montar su propia casa de cambio en una pequeña oficina. Después de un mes no consiguió un solo cliente. La decepción fue tal que pensó en regresar como empleado a Banpaís.

Barrera trabajó en Banpaís en la época en que el banco fue privado. En aquel tiempo era administrado por la empresa mexicana fabricante de vidrio, Vitro.

Barrera dejo de ser empleado de esta institución para fundar su banco. Hoy tiene oficinas en la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Además de otras 11 oficinas a nivel nacional.

Su cartera de clientes está constituida por 11 mil 500 clientes activos. De estos 60 por ciento son Pymes, 25 por ciento medianas y grandes empresas. Un 10 por ciento son clientes corporativos

En Banpaís Barrera administró fondos de inversión extranjera. “Yo manejaba una cartera de 50 millones de dólares para el banco en todo el mundo”, platica.

Al paso del tiempo don Lorenzo, como hoy lo llaman, escaló posiciones en Banpaís; alcanzó la dirección del área internacional. “Me ayudó que tenía 100 por ciento de inglés para ser el director del área”.

La oportunidad

“Como director atendí el negocio de créditos comerciales, el de cambios, y coberturas. Aprendí mucho, fue una experiencia fabulosa hasta que ocurrió la estatización de la banca”, recuerda.

El presidente José López Portillo nacionalizó la banca  en septiembre de 1982, los bancos se convirtieron en entes públicos y sus servicios fueron limitados.

Barrera supo que este nuevo episodio que vivía la banca representaba la oportunidad perfecta para empezar su negocio.

“Después de la estatización, estuve año y medio más en el banco. Durante este tiempo me di cuenta de que el banco no le prestaba las empresas lo que  necesitaban para seguir operando”.

Lorenzo Barrera aprovechó este vacío en el mercado y renunció a Banpaís en 1982.

Al dejar el banco se instaló en una pequeña oficina en Monterrey, se acercó a las empresas que buscaban liquidez para ofrecerles préstamos y otras operaciones bancarias sin el respaldo de una institución financiera, sólo confió en su cartera de contactos.

¿Empleado otra vez?

Transcurrió  un mes y se encontró con la sorpresa de que nadie le contrató una sola operación, a pesar de que lo conocían. “Quería regresarme a trabajar al banco”.

Antes de tomar cualquier decisión le habló a un amigo de mucha confianza que le ayudó a detectar el problema de su “fracaso” a lo largo de ese mes.

Mi amigo me dijo: “no es lo mismo Lorenzo Barrea con el respaldo del banco, que Lorenzo Barrea sin el respaldo del banco”.

El inicio de Base, casa de cambio

"Entonces comprendí que si no tenía un respaldo institucional era difícil que cerrara operaciones. Decidí pedirle prestado a mi padre 100 mil dólares. Yo tenía otros 100 mil y con 200 mil dólares en la bolsa inicié lo necesario para instalar de manera formal mi casa de cambio”. Así, en 1983 nació Base Casa de Cambio.

“Después de varios años ya manejaba créditos de millones de dólares porque los clientes ya me conocían y tenían confianza”.

Barrera recuerda que sus primeros clientes fuertes fueron Alfa, Pinturas Doal y otras empresas que ya tenían muchos años en Monterrey, y que por cierto, fueron clientes del banco (Banpaís).

Nunca pensó ser banquero

Barrera, contador público de profesión, platica que cuando era estudiante en el Tecnológico de Monterrey tenía claro que no quería ser empleado para toda la vida.

El sabía que si identificaba una “buena oportunidad en el mercado la haría en grande”. Y la encontró.

Para Barrera la tecnología ha sido su mejor aliado en 30 años de trabajo, debido a este factor evolucionó de casa de cambio, a casa de bolsa, y después a banco.

“Cuando me atreví a salir de Monterrey para crecer contaba con la tecnología para controlar los flujos de dinero y entregarlos a tiempo. A través de la tecnología yo  podía tratar  a los clientes como si estuvieran en Monterrey”, recuerda.

 “Si me quedaba chiquito, el riesgo era morir”.

Con esta filosofía, consiguió que en 2011 la Comisión Nacional Bancaria de Valores autorizara el surgimiento de Banco Base, el cual fue conceptualizado como una banca de nicho para empresas de importación y exportación. De este modo dejó de ser sólo una casa de bolsa.

¿Le da miedo competir contra Banorte, HSBC o Banamex?, se le pregunta.

“No. Somos un modelo de negocio diferente a esos bancos. Es como un médico, ellos son médicos generales; pero nosotros tenemos especialidades. Estamos especializados en empresas que importan y exportan”, dice.

Dice que la capacidad de respuesta a tiempo, los precios competitivos y el trato cercano con sus clientes han sido clave en el crecimiento de Banco Base. 

Las virtudes del empresario

Barrera comparte que para él ha sido muy importante abrirse caminos una y otra vez. “El tema de ser emprendedor es que se te van a cerrar puertas. Mi filosofía de vida es seguir tocando hasta que Dios me dé vida”.

Para tener éxito, el empresario recomienda actualizar constantemente el modelo de negocio, contratar a los mejores especialistas y permitirles innovar. 

“Cuando tienes capital humano con potencia hay que sumarlo y ponerlo en manos de un líder, empoderarlo para que ejecute todo ese talento. Si no lo haces la empresa no durará mucho tiempo”, asevera.