Mont Blanc: 15 horas sentado en una bicicleta

El reto de este tour de un día es recorrer tres países y 330 kilómetros rodeando una parte de los Alpes.
Ciclista durante el recorrido.
Ciclista durante el recorrido. (Shutterstock)

Francia

Nos reunimos en la línea de salida en el frío de una noche alpina. Eran las 4:45 de la mañana, y las ventanas de los chalets que nos rodeaban en el pueblo de Les Saisies permanecían cerradas, sus balcones desiertos. El bullicio del Tour de Francia, carros de patrocinadores, la multitud de espectadores, decenas de carros de apoyo, parecían estar en un mundo aparte.

Cerca de 335 ciclistas llegaron de todo el mundo para participar, pero en cuanto los oficiales comenzaron a hacer los anuncios y un DJ maniobraba, ellos se mantuvieron calmados, en silencio, tal vez visualizando el largo recorrido por delante, tal vez intentando bloquearlo.

El Tour de Mont Blanc es mejor conocido como una ruta de senderismo de 10 días del pico más alto de Europa occidental, recorriendo senderos que pasan por Francia, Suiza e Italia. Menos conocida es la versión para bicicletas normales que se lleva a cabo cada julio. Mantenerse en las carreteras significa que se viaja más distancia desde la base de la montaña, aumentando la ruta a 330 kms, y tomando siete grandes pasos alpinos que en conjunto dan un total de 8 mil metros de ascenso. Y todo eso se hace en un solo día.

A las 5:30 am partimos de Les Saisies, un resort para esquiar al oeste de Mont Blanc. Nos dirigimos hacia el norte y empezamos con casi una hora de descenso, el grupo se extendió en una línea de cientos de metros de largo, una culebra de luces de bicicleta serpenteando a través de los oscuros bosques y alrededor de curvas cerradas. En algún lugar cerca del resort para esquiar de Megeve, logramos nuestra primera vista del Mont Blanc, su costado cubierto de nieve brillaba con la luz de la mañana incluso cuando pedaleábamos a través de la oscuridad del valle.

El Tour de Mont Blanc está en una liga diferente a los más conocidos retos ciclistas amateurs. Tiene casi el doble de longitud y ascenso de la ruta más famosa, la Etape. El aspecto positivo de los 300 kilómetros es que la mayoría de los ciclistas toman el Tour de Mont Blanc más como un reto de resistencia y menos como una carrera.

En el fondo del valle Camonix, alcancé al grupo principal, y pasamos en una larga cadena a través del mismo Camonix para ir hacia el Col des Montets y la frontera suiza, la mayor parte de la masa del Mont Blanc se cernía a la derecha sobre nuestros hombros.

Después de Col de la Forclaz vino un glorioso descenso hacia Suiza, un zumbido de 73 kms por hora observando el fondo plano del valle del Ródano, cientos de metros abajo. Entonces el pesado ascenso hacia el Col du Grand Saint Bernard de más de 2 kms de altura en la frontera italiana.

Más allá de la ciudad italiana de Aosta el camino se puso difícil. El grupo se dividió en pequeños grupos de tres o cuatro, y la temperatura llegó a los 35 grados centígrados. Nos esforzamos para subir al valle de Aosta en caminos más grandes. 

Cerca de Bourg-Saint-Maurice, de regreso en Francia, estaba solo, únicamente con el ascenso Cormet de Roselend por realizar antes de un ascenso final hacia Les Saisies. Es un camino hermoso, salvaje y aislado, pero con casi 2 kms por recorrer para llegar al paso, comenzó una lluvia torrencial a la que le siguió granizo.

El descenso que siguió, a través de los pliegues de Beaufortain, duró una hora terrorífica: mis manos congeladas dolían por el esfuerzo de jalar los frenos que apenas funcionaban, mis llantas resbalaban por el camino sumergido y por cada capilla al costado del camino oraba por mi seguridad y por que terminara el descenso.

Finalmente la lluvia paró, el camino comenzó a verse nuevamente, y 15 horas y 14 minutos después de empezar, estaba de vuelta en Les Saisies.

Las fanfarrias y los golpes en el pecho parecían algo reprobable para el estoico grupo que participa en estos eventos. En la meta no hubo medallas, sólo un grupo de unas 20 personas, todos eran empapados parientes preocupados. En el salón municipal,  la “pasta party” de celebración tenía la apariencia y el sentir de un albergue para desamparados. Pero, cuando me tumbé en mi silla de plástico, con mis piernas llenas de lodo de los caminos de tres países, ya tenía un sentimiento placentero de creciente incredulidad, ¿realmente había sido posible rodear en bicicleta el Mont Blanc en un día?


Para más información sobre este tour, visita: www.sportcommunication.info/TMB/



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