Monsanto invertirá solo si avalan maíz transgénico

Luego de fases experimentales en Sinaloa, Chihuahua, Coahuila, Sonora y Tamaulipas, la firma espera la aprobación para su comercialización.
En conferencia, Robert T. Fraley, vicepresidente ejecutivo y director de Tecnología de la empresa.
En conferencia, Robert T. Fraley, vicepresidente ejecutivo y director de Tecnología de la empresa. (Nelly Salas)

México

Monsanto confía en que el gobierno federal apruebe que el maíz genéticamente modificado que se siembre en el país pueda ser vendido ya sea para consumo humano o para pecuario, o para otros usos que tiene este grano, por lo que esperan la respuesta tanto de Sagarpa como de la Semarnat en cualquier momento.

Esta empresa de productos agrícolas y biotecnología produce las semillas transgénicas o biotecnológicas para este maíz y, de aprobarse, su comercialización estaría a cargo de los agricultores.

En conferencia, Manuel J. Bravo, presidente y director general Latinoamérica Norte, aseguró que la empresa está lista para moverse “rápidamente” en cuanto el gobierno emita su decisión.

“Hay puntos importantes, en México invertimos miles de dólares en investigación, calificación de plantas, nuevos productos de semillas y cientos de miles de dólares en la producción de esa semilla y esto es una oportunidad muy especial. Un vez que el maíz biotecnológico se apruebe, nosotros aumentamos nuestra inversión”, añadió.

Robert T. Fraley, vicepresidente ejecutivo y director de Tecnología de Monsanto Imagine, explicó que hasta no conocerse la decisión del gobierno, la empresa no aumentará su capital en el país. “Cuando Brasil tomó la decisión de aprobar el cultivo biotecnológico, construimos nuevas plantas de semillas, esto se puede replicar en México, pero hoy no hace sentido hacer investigación en México si no sabemos si nos van a aprobar nuestros productos. No hace sentido ampliar nuestra planta si no sabemos”, dijo Fraley.

Consideró que el gobierno está concentrando su atención en las reformas como la energética, pero desde su punto de vista la mejora del maíz con biotecnología es también importante para el país y sus agricultores.

Defendió que estos productos son absolutamente seguros y afirmó que es mentira el que los organismos modificados no han sido probados, por lo que calificó como irresponsable “hablar de éstos como inseguros o no probados, porque estas herramientas serán importantes para suplir las necesidades alimentarias del futuro”.

Dijo que estas semillas de maíz se usan en Estados Unidos, Brasil y Argentina, por lo que sus beneficios son conocidos, como el que mejoran el rendimiento de los cultivos en dos o tres por ciento; se logran ahorros de 60 por ciento en el consumo de agua gracias al uso de menos fertilizantes y dan mejores herramientas para protegerlos contra animales.

José Jaime Mijares, director de Asuntos Corporativos para Latinoamérica Norte de Monsanto, explicó que de aprobarse sería con ciertas normas en los permisos donde se incluye desde espacios que se deben dejar entre el maíz convencional y el genéticamente modificado; entre las regiones en que se pueden plantar y toda la información desde que se siembra hasta que se cosecha para que el gobierno pueda hacer un registro correcto del uso de la biotecnología.

Fraley explicó que la demanda que tiene México del maíz es más grande de la que produce, por lo cual tiene que importar casi la mitad de este grano y añadió que con su tecnología, el país podría evitar esos gastos porque con el maíz genéticamente modificado la producción podría duplicarse en diez años.

Mijares detalló que dependiendo de la zona geográfica y la temporada, los rendimientos serán de entre 15 y 20 por ciento adicionales. Si en Sinaloa se realiza la siembra en otoño-invierno, los rendimientos serán de entre 15 y 20 por ciento; si se usan en primavera-verano, cuando no puedes sembrar porque las plagas se comen el cultivo, se encontrarán rendimientos por arriba de 30 por ciento sin usar pesticidas.

En marzo de 2009, se publicó en México el decreto que modificó el reglamento de la Ley de Bioseguridad, con lo cual el Régimen de Protección Especial del Maíz quedó incluido dentro del mismo reglamento. Con esto, las siembras experimentales del maíz transgénico comenzaron en Sonora y Sinaloa. En 2010 se aprobó la etapa experimental del dicho maíz en Tamaulipas. Posteriormente hubo una etapa piloto en 30 o 40 hectáreas y a finales del 2012 se entregaron los resultados de Sonora, Sinaloa, Chihuahua, Coahuila y Tamaulipas, por lo que ahora esperan que las autoridades den su aprobación para la etapa comercial.

Mijares aclaró que las etapas experimentales y pilotos son realizadas por diversas universidad y no por Monsanto.