Estándares de calidad se logran con tecnología de punta

Por ello la Unidad Minera de Velardeña de Peñoles, alcanza niveles de precisión para la obtención de su producción, que la hacen ser en el caso del zinc, la mayor de México.
Erik Gallas Méndez, supervisor en la mina de Velardeña.
Erik Gallas Méndez, supervisor en la mina de Velardeña. (Aldo Cháirez)

Velardeña, Durango

Con el uso de la más alta tecnología aplicada a la minería, la Unidad Minera de Velardeña de Industrias Peñoles, alcanza niveles de precisión tal en sus procesos para la obtención de su producción, que la hacen ser en el caso del zinc, la mayor productora de México.

A decir de Érik Gallas Méndez, egresado de la carrera de Ingeniería Química Ambiental del Instituto Tecnológico de La Laguna y supervisor en esta mina, los estándares de calidad tienen que ser puntualmente controlados para garantizar así el mejor resultado.

“La planta trabaja las 24 horas, no para, al menos que sea por mantenimiento. Para nosotros, el perder tiempo es perder dinero".

Un claro ejemplo de la tecnología desarrollada, es el analizador metalúrgico.

"Con esta herramienta se logra la separación de los metales, ya que por medio de un tubo de rayos X donde se observan las partículas, se visualiza por medio de pantallas y los operadores pueden detectar cualquier anomalía y producto".

Con cámaras instaladas en cada una de las áreas y equipos de trabajo de la gran nave industrial que alberga la planta de beneficio, se puede detectar alguna anomalía no sólo si un equipo está fallando, sino algunas condiciones anormales.

"Si hay problema en los niveles de amperaje, se les avisa a los operadores por radio para que atiendan dicha situación. Lo más crítico es el tema de la molienda, proceso que de igual manera se pueden visualizar en los monitores”.

Hay operadores en campo que están checando las condiciones, pero hay una persona especial encargada de tomar la decisión de incrementar cantidades, tamaños de piedras que se van a moler utilizando bolas de acero para liberar la partículas, trabajando también con el mineral que se quiebra en promedio de cuatro a cinco pulgadas para que entre si se quiebren.

Con el molino de bolas se le da una “remolienda”, dando tamaños inos. Hay tres alimentadores que desplazan la piedra para ser molida.

“La planta trabaja las 24 horas, no para, al menos que sea por mantenimiento. Para nosotros, el perder tiempo es perder dinero. Por tal motivo se cuidan los consumos de energía, en donde el 80% de la misma se utiliza para el uso de los equipos.