Las empresas sustentables viven mejor

Cada vez más compañías en México están interesadas en incorporar el desarrollo sostenible a su estrategia de negocios, pero la mayoría desconoce el marco legal para hacerlo.

México

En la actual década, el tema del desarrollo sostenible ha evolucionado dentro de las empresas de ser un tema de ética y responsabilidad social, a un asunto de estrategia, visión de largo plazo y gestión de riesgos reputacionales, legales, físicos y regulatorios. El plan debe incluir proyectos de cuidado del medio ambiente, educación, energías renovables, impacto social y crecimiento económico, entre otros. No obstante, hay muy poco conocimiento del marco regulatorio que llevaría a las empresas a ser verdes.

La consultora KPMG realizó la encuesta Desarrollo Sostenible en México 4.0, entrevistó a 216 directivos, incluyendo presidentes, directores generales y otros tomadores de decisiones de empresas de diversos sectores y tamaños, de las cuales 58% tiene entre 1 y 500 empleados, y 42% más de 500. Además, 46% tiene ingresos superiores a 300 millones de pesos anuales.

Al preguntar a los entrevistados cómo toma su organización el tema de sostenibilidad, 90% dijo que es un concepto que debe estar incluido en la estrategia de negocios; 7% consideró que es solo un tema de altruismo y retorno a la sociedad, y 3% lo calificó como un esfuerzo más relacionado con mercadotecnia. Sin embargo, 97% reconoció que el tema de la sostenibilidad es relevante y crítico para el futuro de su empresa.

“Cada vez es mayor el número de empresas medianas y grandes que consideran la sostenibilidad un tema estratégico, inherente a los procesos de negocio y necesario para la supervivencia y creación de valor y riqueza a largo plazo”, dice Jesús González, socio líder de Asesoría en Desarrollo Sostenible de KPMG en México.

Compromiso internacional

Los efectos del cambio climático se dejaron sentir en abril pasado. De acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial (OMM) de la ONU, la temperatura promedio fue 1.1 grados centígrados más alta que la media del mismo mes en el siglo pasado. Fue el abril más cálido de la historia.

Casualmente fue también en ese mes cuando se dio un paso histórico en el combate al cambio climático. El Día de la Tierra, el 22 de abril, 175 países firmaron el Acuerdo de París sobre Cambio Climático. México firmó el acuerdo de carácter vinculante que entrará en vigor cuando sea ratificado a nivel nacional por al menos 55 países que producen en conjunto 55% de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Pero la acción por el clima es solo uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, entre los que se encuentran producción y consumo responsable, salud y bienestar, reducción de las desigualdades, energía asequible y no contaminante, y trabajo decente y crecimiento económico, entre otros.

México, por su parte, ha avanzado en el tema con la Ley General de Cambio Climático, cuyo reglamento fue publicado en 2014, y con diversos instrumentos, como la Evaluación del Impacto Social (EIS), que quedó plasmada tanto en la Ley de Hidrocarburos (LH) como en la Ley de la Industria Eléctrica (LIE), producto de la reforma energética.

Sin embargo, el desconocimiento de estos temas entre las empresas es muy alto.

A la pregunta “¿conoce la Ley General de Cambio Climático (LGCC) y su reglamento, y cómo afectan a las empresas mexicanas?”, 50% reconoció que no, 27% dijo que parcialmente y solo 23% respondió un contundente “sí”.

Dentro de la LGCC se contempla el Registro Nacional de Emisiones, mismo que deben cumplir empresas de los sectores y subsectores de energía, industria, transporte, agropecuario, residuos y comercio y servicios que excedan la emisión de 25,000 toneladas de CO2 están obligados a monitorear y reportar sus emisiones de gases o compuestos de efecto invernadero.

En el caso de energía e industria, las compañías deben reportar cada instalación y el conjunto. De no cumplir en tiempo y forma sus reportes, las multas pueden ir de 500 a 3,000 días del salario mínimo vigente en la Ciudad de México y, en caso de publicar información falsa o no cumplir con los plazos para presentar su reporte, las organizaciones podrían pagar de 3,000 a 10,000 días de salario mínimo.

La consultora destaca que varias compañías mexicanas y globales tienen muchos años invirtiendo en el desarrollo y la generación de energías alternativas, no solo por un requisito regulatorio, sino por eficiencia y reducción de costos.

En su página corporativa, Walmart de México y Centroamérica asegura que su estrategia de sustentabilidad “está orientada a reducir el impacto ambiental de la operación y de los productos que comercializamos a través de la innovación y la inversión en tecnologías de vanguardia, colaboración con nuestros socios comerciales, así como de la capacitación a nuestros asociados y proveedores”.

De acuerdo con la empresa, gracias al trabajo en la materia 51% de sus unidades utilizan energías renovables, y cuenta con 774 plantas de tratamiento que reciclan 1,890 millones de litros de agua. Además, en los últimos 10 años ha reciclado 1,745 millones de kilogramos de residuos y ha ahorrado 2,963 millones de litros de agua.

Al cuestionar a los entrevistados si su empresa cuenta con un análisis de eficiencia energética, solo 35% contestó que sí, mientras 28% dijo que parcialmente y 37% reconoció que no lo tienen.

Trabajo con la comunidad

Uno de los principales retos en materia de desarrollo sustentable, y que no siempre es considerado por las empresas, es el reconocimiento y acercamiento de los stakeholders o grupos de interés, es decir, a todos los directa o indirectamente afectados por las operaciones de una compañía.

KPMG explica que 60% de los encuestados afirma tener identificados claramente a estos grupos; sin embargo, solo 9% los tiene categorizados por su relevancia, lo que les permite una mayor capacidad de coordinación y gestión.

Grupo México es una de las empresas más grandes del país, con ingresos de 8,174 millones de dólares (mdd) en 2015. Con negocios en minería, transporte e infraestructura, la firma ha implementado un programa de desarrollo sustentable con el que busca armonizar con las comunidades donde opera.

“En la construcción de valor compartido, guía de desempeño de Grupo México, no se entiende el progreso sin el respeto a nuestro entorno, con el que afrontamos el desafío global del cambio climático”, señaló Germán Larrea, presidente de la compañía, en su informe de desarrollo sustentable 2015, en el que informa que invirtió 132 mdd en programas de seguridad y salud, 236 mdd en proyectos de carácter ambiental y 86 mdd más directo a las comunidades.

Para Jesús González, el impacto económico derivado de conflictos sociales o ambientales es importante y recurrente, por lo que debe ser considerado como parte de la gestión de riesgos.

De hecho, 39% de los ejecutivos consultados reconoce que su empresa sufrió algún impacto económico por razones ambientales o sociales.

“Es posible que aún no se reflejen temas como el impacto de la Ley de Cambio Climático, el impuesto a hidrocarburos, las recientes reformas estructurales o el énfasis en el combate a la corrupción, que definitivamente ha venido a cambiar las reglas del juego”, afirma González.

El estudio explica que las empresas grandes y medianas, debido a su dinámica y mercados donde operan, tienen más conciencia y preocupación en su relación con los grupos de interés, pero solo 3 de cada 10 utilizan medios formales, como un reporte de sustentabilidad, para acercarse a estos grupos.

Empresas como Femsa, Gruma, Axtel, Coca-Cola México, Cemex, América Móvil y PepsiCo México presentan anualmente sus reportes de desarrollo sustentable, mismo que forma parte de sus estrategias de negocios.

De hecho, en diciembre de 2011 la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) “consciente de la creciente importancia que ha presentado en los mercados accionarios el tema ambiental, social y de gobierno corporativo”, lanzó el IPC sustentable, integrado por emisoras que cumplen con estándares de compromiso con el medio ambiente, responsabilidad social y gobierno corporativo, mismas que son evaluadas año con año para integrar la muestra. Entre las firmas que se sumaron al índice se encuentran Aeroméxico, Alsea, Asur, TV Azteca, Herdez, Banorte, Mexichem, Peñoles y Volaris.