“México, negocio de energía para toda la vida”

El proyecto Etileno XXI producirá un millón 50 mil toneladas de polietileno y la visión fundamental es que éstas estarán dirigidas ciento por ciento al mercado mexicano; la firma logró el contrato ...
“El país, creo, busca las condiciones para seguir creciendo con su industria productiva.”
“El país, creo, busca las condiciones para seguir creciendo con su industria productiva.” (Nelly Salas)

México

A finales de 2015 arrancará el proyecto Etileno XXI, un complejo petroquímico que abastecerá al mercado nacional de un millón 50 mil toneladas de polietileno al año; su avance ya es de más de 80 por ciento, a cargo de Braskem-Idesa, consorcio integrado por una empresa brasileña y otra mexicana.

Cuando el gobierno hizo la invitación para el proyecto, Braskem-Idesa fue una de las más de 30 firmas que levantaron la mano, pero a diferencia de las demás, que fueron declinando ante un año de crisis mundial (2008) y estaban preocupadas por el momento económico, el consorcio vio en México un mercado para toda la vida, cuenta Roberto Bischoff, director general del proyecto.

En plática con MILENIO, aseguró con la reforma energética el país tiene un gran potencial de crecimiento en su industria petroquímica, por lo que estudiarán todas las oportunidades y, por lo tanto, no buscarán salir a otros mercados.

Más allá del avance de la obra, ¿qué es lo que esperan de México?

El proyecto de Braskem-Idesa producirá un millón 50 mil toneladas de polietileno y la visión fundamental es que serán dirigidas ciento por ciento al mercado mexicano.

El país tiene un mercado de polietileno de 2 mil millones de toneladas, de las cuales dos terceras partes son suministradas por Estados Unidos y una tercera parte por Pemex; entonces, vamos a atender una demanda ya existente.

Creemos que Braskem-Idesa, como proveedor local, generará una gran oportunidad de crecimiento para los clientes y, por la cercanía, esperamos que sea una gran diferencia con nuestra presencia, porque no existe un mercado natural.

¿Qué otras posibilidades contemplan que no tenían cuando lo arrancaron (2008)?

Hace tiempo el gobierno hizo algunos intentos por impulsar la petroquímica secundaria, como era llamada, misma que antes de la reforma ya era un sector abierto, pero las inversiones en esa área solo dependían de la disponibilidad de materia prima competitiva.

No se había tenido éxito porque no se tenían las condiciones necesarias para garantizar un contrato de largo plazo con esa materia, hasta 2008, cuando hubo un nuevo intento, al realizar una subasta a la que fueron invitadas 30 empresas internacionales, y al final Braskem-Idesa logró el contrato por 20 años con Pemex.

México es importador de las cuatro principales cadenas de derivados de etilenos; antes de la reforma estaba abierto el mercado para producir petroquímica secundaria de etileno a propileno, pero para hacerlo necesitas etileno competitivo o etano, y eso estuvo siempre en las manos de Pemex, ahora con la reforma, la producción del etano está abierta a privados.

¿Qué ofrecimiento los diferenció; qué convenció al gobierno?

Fue una subasta competitiva sobre esas empresas que tenían ganas de hacerlo y una visión estratégica al mercado, y al final nosotros mostramos las condiciones necesarias para ganar.

En 2008, en un periodo de crisis, nosotros apostamos por México a largo plazo; había mucha gente enfocada en sus problemas del momento, entonces vimos que era un negocio para toda la vida; nosotros vimos que los problemas del momento iban a pasar. El proyecto tenía fundamentos de un mercado relevante, creciente e importador.

¿Braskem-Idesa solo se quedará con esta inversión de Etileno XXI?

No, toda la oportunidad generada por el mercado mexicano que tenga que ver con los negocios manejados por los dos grupos (Braskem e Idesa) seguro vamos evaluarla; ahorita no hay claridad en las oportunidades, éstas van a generarse a mediano y largo plazos, pero vivimos atentos.

La prioridad del consorcio está muy enfocada al proyecto, no estamos considerando una internacionalización.

¿Cuáles puntos destacan del modelo de Brasil y los de México?

La industria brasileña ha trabajado en su consolidación con miras a una competencia internacional, pero en algunas cadenas productivas han sufrido bastante por el gas shale como materia prima, que es más competitiva que el nafta, que es lo que se utiliza; a pesar de ello se ha posicionado como un gran empresa productora nacional, en especial en polietileno, propileno y PVC.

México, creo, busca las condiciones para seguir creciendo con su industria productiva; la petroquímica involucrada con la producción de materias primas, como ya lo mencione, ha estado siempre en las manos de Pemex.

En Brasil, si retrocedemos algunos años, tuvimos un periodo cuando Petrobras tuvo una participación importante, pero ya el gran desarrollo de la industria petroquímica se ha hecho bajo un modelo distinto que llamamos tripartita, que involucra tres empresas: la estatal, un socio privado encargado de la inversión y un socio tecnológico; a lo largo del tiempo se ha buscado privatizar, salir de la participación del Estado y quedar los dos últimos; y creo que lo mismo va a pasar en México.

¿Con la nueva planta que van a operar, cuánto se va a reducir la importación de polietilenos?

La balanza comercial química tiene un déficit anual de 20 mil millones de dólares, nosotros lo estaríamos reduciendo entre mil y 2 mil millones de dólares; las importaciones bajarían de 35 a 40 por ciento.

Sobre la línea eléctrica de Etileno XXI se mencionó que podrían vender el excedente a CFE, ¿no les interesa el negocio en el sector por su cuenta?

Como parte de la preparación para empezar la producción el próximo año, hicimos una inversión en la línea de transmisión de 5.5 kilómetros de la subestación de Minatitlán a nuestro complejo.

Es algo relevante, porque en la línea principal de la red eléctrica mexicana son 400 mil voltios, y nosotros vamos generar 150 megavatios, de los cuales consumiremos entre 100 y 125 megavatios.

Vamos a tener un excedente, que no es pequeño, de unos 30 megavatios, pero la verdad es que no hemos definido el destino; ahora, con la apertura, está la posibilidad de vender esa energía a privados; la decisión tendrá que esperar a ver cómo quedan los términos para la generación de energía en los reglamentos.

¿Pero no descartan entrar al negocio?

No, no lo descartamos. Incluso estamos estudiando una inversión adicional para producir energía, pero eso nos va a tomar unos seis meses.

Creo que hay una gran oportunidad en el sector eléctrico, muchas empresas lo están considerando, hay una opción de largo plazo de abundancia de gas natural competitivo en México, por la cercanía con Estados Unido y por el proyecto del gasoducto Los Ramones

¿Cuáles son sus perspectivas ante la caída de los precios internacionales del petróleo?

Hay una percepción de crecimiento bajo en el mundo y el consumo de petróleo no ha aumentado, pero no veo sustentable precios de 75 dólares por barril por mucho tiempo.

Necesitaríamos precios más elevados para generar las condiciones de inversiones para el desarrollo de campos de petróleo para la demanda del mundo.