México "cocina" una generación energética

Se tiene que reemplazar a miles de futuros jubilados de Pemex y dotar con talento a nuevas empresas, consideran expertos.

México

La volatilidad en el precio del crudo y la incertidumbre sobre nuevas inversiones no deben detener la formación de cuadros que nutran la industria energética, afirman académicos y reclutadores. 

Los nuevos negocios y alianzas entre empresas, así como la próxima jubilación de miles de trabajadores de Petróleos Mexicanos son razones por las que las universidades y los centros especializados ven la necesidad de una nueva generación de capital humano.

La alerta la dio Emilio Chuayffet, secretario de Educación Pública, al afirmar que en los próximos cuatro años se deben formar 135 mil especialistas y técnicos para responder a las necesidades que se generarán por la reforma energética.

De ese capital humano, 80 por ciento deberá estar compuesto por técnicos a nivel vocacional y 20 por ciento de profesionistas, con licenciatura o estudios de posgrado.

Jesús Valdés, investigador del Departamento de Estudios Empresariales de la Universidad Iberoamericana, afirma que no se puede pensar en que las necesidades de largo plazo se proyecten por la incertidumbre actual, pues no se puede dejar de lado lo más importante: el capital humano.

Según el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), debido a la complejidad técnica y los niveles de inversión para explotar los hidrocarburos, no es suficiente la tecnología de punta si no se tiene el recurso más escaso: experiencia y talento.

“La industria de los hidrocarburos a escala global está en franca competencia, no por los recursos naturales, que cada vez son más abundantes, sino por el personal experimentado y capacitado”, indica en su Índice de Competitividad Internacional.

Para enfrentar este reto, el gobierno diseñó el Programa Estratégico de Formación de Recursos Humanos en Materia Energética, en el que participan la Secretaría de Energía, Pemex y la Comisión Federal de Electricidad, en conjunto con las secretarías de Educación y de Relaciones Exteriores, así como el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

Con ese programa se calcula que por año se otorgarán hasta 4 mil becas para diplomados y especialidades, y mil 720 de maestría y doctorado.

Pemex, de la que según datos de la subdirección de Recursos Humanos en 10 años se jubilarán 20 mil trabajadores, tiene sus propias iniciativas. A fines de 2014, con una inversión inicial de 25 millones de pesos, dio el banderazo para la construcción del Centro de Capacitación Universidad Corporativa, en Querétaro.

Se dará prioridad a la formación de personal para exploración y producción, y se capacitarán 3 mil 400 técnicos de alto nivel.

Rafael Daryanani, director del sector energía de Atabay Consulting, empresa de búsqueda de ejecutivos para diferentes industrias, dijo que el reto que tiene Pemex, y es lo único que no ha ofrecido, es la oferta de una carrera internacional, pues muchos mexicanos quieren tenerla porque el energético es un sector muy globalizado.

Por su parte, el Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) lleva más de un año con su estrategia de seleccionar y reclutar a personal con potencial y talento, con el que pretende continuar los proyectos de investigación y desarrollo tecnológicos que requiere la industria petrolera.

Se trata de 40 candidatos, de entre más de 600 jóvenes egresados o estudiantes de los últimos semestres en las disciplinas de geofísica, geología, ingeniería petrolera, matemáticas y física, que recibieron una beca para realizar estudios de posgrado en instituciones de Canadá, Reino Unido, Noruega, Holanda y Estados Unidos.

En cuanto a la academia, el Tec de Monterrey, las universidades autónomas de Tamaulipas, de Coahuila y de Nuevo León, y la Universidad del Valle de México han emprendido acciones para preparar a los futuros profesionistas del sector energético.

La UANL lazó su programa de formación y conversión de profesionales en materia energética. Ofrece las carreras de ingeniero petrolero, ingeniero mecánico electricista, ingeniero químico y licenciado en administración de energía y desarrollo sustentable, por mencionar algunas.

La Universidad Autónoma de Coahuila destinará alrededor de 212 millones de pesos en 2015 a nuevas carreras profesionales y especialidades, así como a la formación y capacitación de los profesores en áreas relacionadas con la industria energética.

Y la Autónoma de Tamaulipas comenzará a trabajar con universidades de Texas, para crear programas conjuntos de intercambio docente y estudiantil, también para realizar actividades de investigación y transferencia tecnológica.

Por otro lado, PageGroup, una firma de reclutamiento de ejecutivos, lanzó en noviembre de 2014 una división para atender “las necesidades de talento en el sector energético”, dijo João Nunes, director ejecutivo de Michael Oil & Gas, como se llamará esta práctica.

Las acciones de esa área son principalmente reclutar a profesionales técnicos para la rama del petróleo y gas.

Según Nunes, la oportunidad que ofrece México es que tiene una economía en crecimiento que “impulsará la llegada de nuevas organizaciones”.

El diagnóstico de PageGroup en cuanto al potencial energético de México es que la industria local se posiciona “como una de las más codiciadas entre los profesionales especializados”, debido a la posición del país como el sexto productor mundial de petróleo —según la Agencia de Información del Petróleo de EU— y a las inversiones nacionales y extranjeras anunciadas.

Producir el talento

El Tec de Monterrey promociona su carrera Ingeniería en Desarrollo Sustentable, en tanto que la Universidad Iberoamericana tiene una Licenciatura en Desarrollo Sustentable.

Desde hace varios años, la UNAM ofrece la carrera de Ingeniería en Energías Renovables. Por su parte, el IPN tiene carreras como Ingeniería Ambiental y la Unitec la de Ingeniería Ambiental y Sustentabilidad.

Los reclutadores de talento creen que muchos jubilados de Pemex y CFE entrarán a una especie de “segunda vuelta” laboral en firmas de la IP que se conformen a raíz de la reforma energética, sobre todo en producción y en consultoría.



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