Marca de medicamento cubano contra el cáncer busca salir a la bolsa

Bioven adquirió los derechos de un medicamento contra el cáncer que descubrió el Centro de Inmunología Molecular de Cuba, que demostró ser prometedor en las pruebas de fase inicial en la isla.
La página web de la empresa de Malasia.
La página web de la empresa de Malasia. (Especial)

Una firma de biotecnología de Malasia, que desarrolla un medicamento contra el cáncer que se descubrió en Cuba, planea cotizar en Londres.

Bioven tiene sus orígenes en las relaciones amistosas entre Malasia y Cuba durante el prolongado aislamiento de esta última con Estados Unidos y sus aliados.

La compañía adquirió los derechos de un medicamento contra el cáncer que descubrió el Centro de Inmunología Molecular de Cuba, que demostró ser prometedor en las pruebas de fase inicial en la isla.

Desde entonces, Bioven colocó el fármaco —que se dirige a células de cáncer de pulmón no pequeñas— en una prueba posterior más grande, y Stephen Drew, presidente ejecutivo, dijo que una salida a bolsa puede ayudar a acelerar el empuje en el mercado.

La firma busca recaudar entre 30 y 35 mdd en el Alternative Investment Market, el mercado de valores junior de Londres a finales de este año o a principios de 2016.

Esto marcará una segunda oferta pública inicial de una compañía de biotecnología con vínculos con Cuba; la francesa Abivax, que cotiza en París, realizó una OPI en junio, y gran parte de su atractivo para los inversionistas se debió a una terapia contra la hepatitis B que hallaron investigadores cubanos.

“Cuba hizo cosas asombrosas en biotecnología”, dijo Drew, ejecutivo de GlaxoSmithKline antes de hacerse cargo de Bioven. “Tener su propia capacidad para el cuidado de salud fue importante debido al aislamiento y esto los llevó a un tipo de ciencia de clase mundial”.

El reciente deshielo en las relaciones con EU elevó la perspectiva de que el sector de ciencias biológicas de Cuba cuente con una mayor apertura a la inversión extranjera y a las colaboraciones de investigación.

Pero Drew dijo que las compañías como Bioven, que ya cuentan con una relación de largo tiempo con Cuba, conservarán una ventaja. “Los cubanos estuvieron aislados por mucho tiempo y no confían fácilmente de todo el mundo”.

El medicamento de Bioven es una especie de inmunoterapia que se dirige a las proteínas llamadas EGF (factor de crecimiento epidérmico) que sobreexpresan las células cancerígenas. En una prueba de etapa intermedia, el medicamento extendió la supervivencia un promedio de 6.5 meses sobre un tratamiento existente y por más tiempo para los pacientes más jóvenes.

Gran parte del trabajo de desarrollo clínico se realiza en Escocia, en colaboración con el Beatson Cancer Institute, en Glasgow.

La prueba de fase III —última antes de buscar la aprobación regulatoria— inició en mayo y en ella participaron 419 pacientes de 10 países. Drew dijo que Bioven ya cuenta con un buen financiamiento por parte de sus dueños malasios y de un fondo de inversión que respalda el gobierno de Malasia. Pero el financiamiento adicional de la OPI permitirá que las pruebas se aceleren y sean más amplias.

De manera separada, el Roswell Park Cancer Institute de Nueva York realiza pruebas del medicamento bajo un acuerdo que se anunció en abril, el cual se vio como otra señal del acercamiento con Cuba.

Bioven no cuenta con los derechos del medicamento en EU, pero Drew dijo que tiene la esperanza de poder ampliar su acuerdo para que incluya Estados Unidos si se levanta el embargo sobre Cuba.

La OPI de Bioven sumará el impulso actual que hay en el financiamiento en las ciencias biológicas en Londres después de una larga sequía. Los 408 mdl que recaudaron el año pasado nueve ofertas públicas iniciales de biotecnología en Reino Unido es una cifra superior a lo que se recaudó en los ocho años anteriores juntos.