CRÓNICA | POR LUIS CARLOS VALDÉS DE LEÓN

La Ideal, 26 años de tradición panadera

Familias completas han transmitido sus conocimientos de generación a generación

Se elaboran hasta 3 mil piezas por día, hechas por manos nobles que han visto su vida pasar en el interior de este lugar, donde el color y los aromas se conjuntan en una amplia variedad de panes.

Torreón, Coahuila

Entrar a la panadería La Ideal, ubicada en la calle Cipreses en Torreón Jardín, es ingresar a un mundo donde el color y los aromas se conjuntan en una amplia variedad de panes tanto dulces como salados.

Se ingresa sin saberlo, a un verdadero campo fértil en donde familias completas de panaderos han podido trasmitir sus conocimientos de generación a generación, para dar forma a aquellos panes que sin importar horario o temporada, logran llegar a una gran cantidad de hogares en la región.

Rollos de coco y nuez, empanadas de piña y fresa, donas, conchas, elotes, piedras, galleta glaseada, galletería fina, los tostados, los tricolor y los marranitos o el pan integral, así como el pan francés, lucen en grandes charolas y son el deleite de clientes que llegan ansiosos por encontrar hasta el pan más exótico que puedan degustar.

“Los maestros panaderos son quienes determinan las funciones y las variedades que se van a elaborar".

Famoso entre su clientela, el rey es el pan francés, pero las campechanas son las que más demanda tienen por tradición. Allí se elaboran hasta tres mil piezas por día, hechas por manos nobles que como las de Mario Navarro Camacho, han visto su vida pasar en el interior de este lugar.

"El calor de los hornos es soportable en principio, tengo muchos años trabajando en esta panadería, alrededor de 26 años, pero de panadero 43, ya estoy pensionado y aquí trabajan cuatro de mis hijos", señaló.

Compartió que la labor que tiene que hacer es mucha y lo demuestra al no detener el amasado ni un momento durante la entrevista.

"El oficio es bueno, aunque muchas de las veces los panaderos no lo sabemos aprovechar ya que somos algo alegres, pues tras el trabajo diario, la cerveza es parte de la fórmula para contrarrestar el polvillo", expresó mientras el resto de sus compañeros asentaban gritándole dándole la razón.

El ruido de las máquinas mezcladoras y los hornos se combinaban con el alto volumen de "La Caliente", que programaba las más sonadas cumbias y canciones norteñas que ambientaban la jornada. En la mañana son alrededor de diez compañeros, aunque en la madrugada son otros tantos los que laboran en La Ideal.

El área de producción se divide en área de pan francés y dulce. Allí se encuentra Alfredo Navarro López, tiene 17 años de panadero, mismos que tiene trabajando en La Ideal.

“Ahorita estamos trabajando hasta doce horas diarias, entramos a las cuatro de la mañana ya que la demanda es mucha, dormimos a puros ratitos, mi abuelo es panadero, mi papá y mis hermanos, es un oficio de herencia. Mientras Dios nos de licencia aquí seguiremos", expuso.

"Tras el trabajo diario, la cerveza es parte de la fórmula para contrarrestar el polvillo".

Su hermano Mario Navarro López, dedicado a la repostería, tiene 20 años de trabajo: "los primero años si fueron un poco difíciles, pero con el tiempo uno va aprendiendo mucho, este ha sido mi primer trabajo y el único”.

“Los maestros panaderos son quienes determinan las funciones y las variedades que se van a elaborar. Tan sólo de francés se producen de dos mil 500 a tres mil piezas, aunque aquí siempre se ha vendido todo. Acá no hay temporadas bajas, se vende mucho también en tiempo de calor”, aseguró.

Allí mismo se encuentra Gerardo, tiene siete años de trabajo en La Ideal, su padre es panadero y él ya contabiliza 25 años en el oficio.

Especializado en la elaboración de pan francés, expresó que éste no es un oficio fácil: "si es uno listo aprende de volada, se sacrifica mucho tiempo, cuando empieza casi no le pagan bien, pero ya que se sabe el oficio es cuando si le pagan mejor”.

Cuestionado en torno al ambiente que prevalece, dijo: "es bueno y más con caguamas al terminar", se regocijó mientras que terminaba de elaborar una de las charolas que permitirán completar la producción de 300 empanadas que a diario se producen para el deleite de sus clientes.