Los charros inspiran apertura de restaurante  

José Manuel López y Jorge Plata Bravo son amigos desde la infancia. Unidos por un mundo entre caballos, sombreros y botas, decidieron abrir un negocio que representara lo que los hizo camaradas.
Los jóvenes José Manuel López y Jorge Plata Bravo emprendieron la apertura de un restaurant con motivos alusivos a la charrería.
Los jóvenes José Manuel López y Jorge Plata Bravo emprendieron la apertura de un restaurant con motivos alusivos a la charrería. (Miguel Ángel González Jiménez)

Torreón, Coahuila

La reata, el sarape, las escaramuzas, las espuelas, así como las polainas, las chaparreras o el sombrero, son algunos elementos que identifican a la charrería en México.

Para José Manuel López y Jorge Plata Bravo, de 27 y 28 años de edad respectivamente, les fue inspiración para nombrar a los distintos platillos al concretar su idea de negocio, en un restaurante inspirado bajo este concepto denominado "El Charro, Charrito".

Su historia comenzó desde que eran niños. Se conocieron y ya al paso de los años, se siguieron reuniendo los fines de semana haciendo parrilladas en que convivían como familias. Jorge Plata comenta:

"El nombre del negocio viene de un buen amigo al que apodamos -El Charro-, nos gusta mucho lo que es la parrilla, de donde armamos el menú que ofrecemos carnes, arrachera, costilla, sirloin, hamburguesas, papas asadas, a la francesa y bebidas.

¿Vincularía el menú de hamburguesas a nombres como Javier Solís, Emiliano Zapata, Pedro Infante, Jorge Negrete, Pedro Armendáriz, Luis Aguilar, entre otros?

Lo peculiar de este concepto emprendedor concretado con recursos propios, es el nombre que se le da a los platillos, que como se menciona, incluyen algunos de los elementos que se utilizan en la charrería, como las polainas, espuelas, carrilleras.

Alejados de estudios de gastronomía, ya que uno estudió la carrera de Ingeniería Industria e Ingeniería Mecánica, han hecho consciente la necesidad de prepararse para incursionar en el mundo de los negocios dentro de la rama gastronómica y canalizar de esta manera su inquietud y creatividad, que se refleja en la referencia de famosos charros mexicanos.

La planeación del proyecto duró cuatro meses, teniendo algunas dificultades en la entrega de permisos de funcionamiento, situación que se logró resolver para concretar este restaurante de parrilla. Familias, jóvenes, hombres de negocio, son el nicho de mercado:

"Emprender si algo difícil si no se conoce el segmento en el que se quiere trabajar, pasamos retos administrativos".

En un ambiente característico de la charrería, como corrales de madera, cuadros alusivos al charro y las escaramuzas comentaron:

"Nuestros estudios no están relacionados, pero el habernos juntado cada fin de semana, nos dio mucho aprendizaje para incursionar en este mercado competido de la gastronomía. Estamos consientes que hay mucha competencia, pero trabajaremos por capacitarnos para dar un mejor servicio al cliente", destacaron.