Jesús Vizcarra: el zar de la carne, el niño que nació en un rastro y que vendía canicas

Con el dueño de Chivas, Jorge Vergara, MILENIO inició una serie de entrevistas a destacados empresarios mexicanos. El sinaloense Jesús Vizcarra, dueño de Sukarne, es el segundo...
El empresario Jorge Vizcarra habló de su infancia, cuando vendía canicas a sus compañeros y limones a sus vecinos.
El empresario Jesús Vizcarra habló de su infancia, cuando vendía canicas a sus compañeros y limones a sus vecinos. (Especial.)

Ciudad de México

Su destino le quedó claro desde niño: lo suyo era vender. Vender y obtener recursos. Mucho dinero...

Pero, ¿cómo hacerlo desde pequeño si tenía que ir al colegio? Un día se puso a observar: todos los niños culichis, al menos todos los que acudían a su primaria, jugaban canicas. En ese momento tuvo una precoz epifanía empresarial: no sólo quería ganarles jugando chiras pelas, sino que... decidió venderles canicas. Todas las canicas. Las mejores y más bonitas canicas. Y así se volvió el niño de las canicas.

Él, el escuincle que había nacido bajo un presagio geográfico: su madre dio a luz a dos cuadras de un mercado, a unos metros de varias carnicerías, de decenas de reses muertas que habían sido destazadas ahí, en su Culiacán, en esa pequeña ciudad de 85 mil personas que hoy tiene casi 900 mil habitantes. Augurio olfativo del recién nacido, lo primero que percibió el olfato del niño de las canicas, además del suave aroma materno, fue el olor... a carne.

"Nací en un rastro", narra hoy, 55 años después, sin el menor asomo de vergüenza. Decenas de miles de millones de pesos más tarde, y ahora que vive en la abundancia, el niño de las canicas no asoma insolencia alguna en su trato, a pesar de que podría ser petulante: su producto es consumido por 25 millones de personas en México y también lo vende en Estados Unidos, Japón, o Rusia. En países de cuatro continentes.

El año pasado su empresa, que está entre las quinientas más importantes del país (tiene el lugar 89 en el listado de Expansión), tuvo ventas por la friolera de $2,400 millones de dólares. Es mucho, porque apenas hace quince años sus ingresos se medían en millones de pesos. El hombre (de bigote bien recortado, de sonrisa amplia), dice que no piensa desbancar alguna vez a Carlos Slim como el hombre más rico del país (y por ende convertirse en uno de los más pudientes del mundo), pero ya ocupa el lugar 68 en la lista de los 100 empresarios más importantes de México.

Algunos le llaman "el zar de la carne". Y no les faltan argumentos: este año SuKarne (su marca líder que está en el top five del mercado en América del Norte) sacrificará... 1.3 millones de cabezas de ganado que compra sin intermediarios a más de 80 mil productores de todo el país, bovinos que engorda con granos adquiridos a más de 50 mil productores nacionales. Y es que el comportamiento de la carne resulta excepcional en medio de una economía que lleva sexenios con un crecimiento pírrico: la cadena cárnica es la única en la República que desde hace diez años ha crecido a tasas de 20% anual y hoy es la primera en el ámbito alimenticio nacional que tiene superávit comercial con el resto del mundo.

-Estamos entre los mejores del mundo, tenemos las más avanzadas tecnologías de inocuidad... -afirma Jesús Vizcarra Calderón, presidente de SuKarne, este empresario priista de 55 años que fue presidente municipal entre 2008 y 2010. También fue diputado federal y candidato a la gubernatura de su estado en 2010, cuando perdió por cinco puntos con Mario López Valdez, Malova, quien lideraba una coalición formada por el PRD, el PAN y Convergencia.

Pero de política, asegura, ya no quiere saber nada. Ruega, con mirada suplicante, no hablar del tema, a pesar de que recientemente, y por segunda ocasión, desde Estados Unidos se filtró información en el sentido de que estaría siendo investigado por presuntos nexos con el crimen organizado: se le imputa que podría poseer una o varias de las más de doscientas empresas que utiliza el Cártel de Sinaloa para lavar dinero delincuencial. Versión de tiempo atrás, como la leyenda de que, desde hace veinte años, Vizcarra apareció en al menos una foto abrazado del narco más buscado de México, Ismael "El Mayo" Zambada, capo que, efectivamente, es afecto a tomarse fotos abrazado con gente poderosa o conocida, con personajes públicos.

-Eso que le atribuyen, ¿conoció al Mayo?

-Es lo que te dije: que no quiero hablar de esos asuntos. Quisiera dejar esos temas atrás...

-¿Por qué le atribuyen eso?

-No sé, pero no quisiera profundizar... -es lo máximo que comenta Vizcarra. Horas antes de la entrevista emitió un comunicado (al cual remite), en el que se lee:

"Estoy seguro que el reporte al que se hace referencia (en Estados Unidos), titulado 'Investigación sobre la Red de Vínculos del Cártel de Sinaloa en México', no tiene sustento ni fuente clara para realizar las afirmaciones acerca de su servidor. Ni yo ni las empresas u organizaciones sociales por mí fundadas y dirigidas tienen hoy, ni han tenido nunca, relación financiera ni dependencia de ninguna organización delictiva. Estaré a disposición de las autoridades tanto mexicanas como de cualquier país, con la certeza de que siempre me conduzco en el marco de la ley".

La más importante de las "organizaciones sociales" a las que se refiere, y que él preside, concebida a partir de la Fundación Vizcarra, es Salud Digna, que brinda servicios de laboratorio (diagnósticos, análisis sanguíneos y químicos, rayos equis, mastografías, etcétera) con muy bajo costo (desde $80 pesos un ultrasonido) a más de cuatro millones de mexicanos en 32 clínicas ubicadas en catorce estados de la República y una en Los Ángeles, California. También hace exámenes ópticos y vende lentes a partir de $180 pesos en asociación con el gigante Essilor International (líder mundial de lentes oftálmicos, con 27% de participación en el mercado global de micas, 430 millones de lentes graduados al año; su más cercano competidor tiene el 8% del pastel). Uno de cada tres lentes de marcas como Prada, Chanel, Armani o Versace porta micas Essilor, según un reporte de la revista Forbes.

¿Por qué creó esa institución? "Cuando tenía 27, 28 años, se me enfermó un hijo, tuvo un derrame cerebral. Eso me sensibilizó mucho. Yo tenía recursos, pero mucha gente no tiene recursos", explica.

Sea cual sea el final de esas imputaciones, luego de su comunicado Vizcarra reitera que ya no quiere hablar abordar el tema. Y dice que no, que no volverá a la política, aunque acepta que "nunca hay que decir nunca".

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El niño de las canicas hoy tiene un avión de nueve plazas (Learjet 45) con el que puede volar casi cuatro mil kilómetros hasta cualquier estado o país ganadero. "Es un instrumento de trabajo, no el juguete de un cincuentón", dice.

El niño comerciante, que de joven le gustaba la pequeña caza ("íbamos a los conejos, a las liebres, a los patos, pero ya no me gusta cazar"), hoy prefiere la pesca. Para eso, hoy tiene un yate, el María Isabel ("mi papá se llamaba José Isabel y mi mamá María"), de 79 pies de eslora (24 metros), con una autonomía a la mar de 30 horas. "Una de mis pasiones es pescar, estar en medio del mar. Busco desconectarme de la operación diaria. Convivir con familia y amigos. Pensar viendo el mar...", en lugares como Vallarta, Los Cabos y La Paz, donde hay buena pesca.

El zar de la carne, que ya casi no lee periódicos y mucho menos mira noticieros, sí ve en televisión, o en sus gadgets, House of Cards, u otras series con tramas sobre el poder. El hombre de las reses y de los carniceros ataviados como científicos en sus norteños centros de producción mira su reloj Montblanc Star 4810 Chronograph de más de cinco mil dólares y coincide con la idea de que, "razón que no descansa, crea monstruos".

Por eso suele asir su gran tabla para practicar el ejercicio acuático de moda: el paddle, o tabla-remo. Así que ahí, en su Culiacán, en el del Dique de la Primavera, desde hace un año algunas mañanas le da por irse remando sobre su tabla. Y si acaso se cansa del agua, desde hace dos años y medio también pedalea una bicicleta.

-¿Cultura del esfuerzo, la suya?

-Nosotros venimos del esfuerzo. Mi papá y mi mamá empezaron la empresa. Eran comerciantes. Yo nací en un mercado público, en un rastro. Muy orgulloso de eso: a dos cuadras del mercado y a media cuadra de un rastro. Mis papás son de pueblos, de ranchos de la Sierra de Durango, de Tamazula, que colinda con Sinaloa. Aunque no éramos ricos, en mi casa nunca faltó para comer. Mi mamá tuvo el acierto de mandarnos a muy buenas escuelas privadas.

-¿Era beisbolero de chiquito?

-No, yo era limonero (ríe). Vendía limones. Y vendía canicas a los compañeros de primaria. Yo realmente puro trabajo es lo que he sabido hacer.

-Desde chiquito en vez de deportes andaba mercando, le gustaba el dinero...

-Jugaba tantito, pero sí, me gustaba trabajar mucho. Esa es mi pasión. Los limones estaban en árboles de mi abuelito y de mis tías. Limones y guayabas. Y en lugar de que se echaran a perder, yo iba a las casas a venderlos en un balde, con unos dos o tres amiguitos.

-Cuando un empresario ya tiene muchos recursos, ¿qué más quiere? ¿Se vuelve codicia? ¿Cómo manejar la insolencia del dinero, cómo no caer en esa tentación de transformarse, de que los hijos sean insolentes, tal como se ve en algunas gentes de mucho dinero?

-Eso puede suceder. Para nosotros la cosa es pensar sencillo, pensar simple, actuar simple. Actuar con mucha transparencia todo el tiempo. Tener una familia unida que viva los valores, no diría de modestia, pero sí de la vida sencilla. Los hijos con el ejemplo aprenden. Cuando fui dirigente empresarial diez años de mi vida no los atendí correctamente y tengo ya cuatro años que ahí la llevo: mis cinco hijos están trabajando conmigo.

-¿El dinero es un fin o un instrumento?

-Yo no soy un hombre materialista hoy. En su momento trabajaba para tener un recurso, pero hoy mi misión es estar cerca de mi familia, cerca de mí mismo. Y ayudar. Siempre buscar cómo construir, cómo aportar.

-¿Político pobre, pobre político?

-Hay extraordinarias personas que son modestas, que no tienen tantos recursos económicos, gente serie en la política que no necesitan dinero para ser buenos políticos. Más que dinero hay que tener vocación y honestidad. Tengo muchos amigos que son bien modestos y que salen de la función pública sin dinero, salen a trabajar. El recurso te sirve de mayor plataforma, pero no es fundamental.

-Las tentaciones del poder. ¿El poder enloquece?

-No sé, creo que hay gente muy poderosa que son un ejemplo de austeridad en todos los sentidos. Tengo gente que admiro mucho que tienen poder económico y político y son ecuánimes. Son gente para aprenderles. Tentaciones y malos caminos siempre van a existir, pero quienes tenemos definidas nuestras vocaciones y principios nos dedicamos a eso: a trabajar.

-¿El dinero mueve el piso y enloquece?

-Depende cada quién. Yo creo que hay gente que sí, hay otra que no. Es como la vida, nadie reaccionamos igual. Hay gente que se mueve por dinero únicamente. Hay mexicanos buenos y mexicanos que no son tan buenos. Hay gente que actúa con honestidad y hay gente que no...

El niño de las canicas. El zar de la carne...

FIN