Indagatorias cimbran la industria automotriz

La industria enfrentó una semana conflictiva por el intenso escrutinio de los reguladores y hasta el allanamiento de oficinas.
El logotipo de Mercedes Benz.
El logotipo de Mercedes Benz, una de las marcas afectadas. (Michaela Rehle | Reuters)

Pekín

Los fabricantes de automóviles están bajo un intenso escrutinio, ya que los reguladores a escala global utilizan el escándalo de Volkswagen para encontrar lo que se hace mal en la industria.

A siete meses de que las autoridades de EU revelaron que se equiparon los vehículos a diésel de VW con dispositivos de desactivación para engañar las pruebas de emisiones, varias firmas se encuentran bajo la mira de los reguladores.

El miércoles, Mitsubishi Motors admitió que algunos empleados exageraron el rendimiento de la economía de combustible para los coches pequeños.

El jueves, los investigadores de fraude que revisan las emisiones en Francia allanaron las oficinas de PSA Peugeot Citroën. Ese mismo día, Daimler dio a conocer que los reguladores de EU le solicitaron una revisión de sus procesos de pruebas de emisiones para los vehículos a diésel.

El viernes las autoridades alemanas anunciaron que VW, la división Mercedes-Benz de Daimler y la unidad Opel de GM un retiro masivo de 630 mil vehículos en Europa, por a las preocupaciones sobre el exceso de emisiones.

Esos desarrollos son de amplio alcance y explican por qué los consumidores se cuestionan si las declaraciones de los fabricantes sobre el rendimiento de sus vehículos son precisas.

El escándalo de Mitsubishi afecta los coches que se alimentan de gasolina y tiene una lectura directa con las emisiones de dióxido de carbono (CO2), que es responsable de los gases de efecto invernadero que provocan el calentamiento global.

En tanto, el escándalo de VW se trata de los dispositivos de desactivación que se colocaron en 11 millones de vehículos a diésel que sirvieron para minimizar las emisiones de los óxidos de nitrógeno (NOx), que provoca enfermedades respiratorias y se relacionan con muertes prematuras.

La semana pasada, VW buscó poner punto final al escándalo de emisiones en EU al dar a conocer sus planes de lo que puede ser el mayor programa de recompra de coches de la historia, que implica adquirir casi medio millón de vehículos diésel equipados con los dispositivos de desactivación. Las acciones de la compañía, que se desplomaron cerca de 40 por ciento poco después de que estalló el escándalo el 18 de septiembre de 2015, de alguna manera se recuperaron y ahora se encuentran con una caída de 12 por ciento.

Autoridades alemanas y británicas dijeron que las investigaciones no encontraron que otros fabricantes utilicen los dispositivos de desactivación para aprobar las pruebas.

Pero las repercusiones del escándalo de VW están muy lejos de terminar, porque las autoridades europeas, que escarmientan por la forma cómo los reguladores de EU descubrieron el asunto, ahora buscan múltiples respuestas.

El último ejemplo de la investigación de la Comisión Europea sobre cómo algunas de las principales empresas automotrices instalaron un software en sus vehículos a diésel para apagar los sistemas de control de emisiones durante época de bajas temperaturas, algo que, dicen las empresas, es necesario para evitar daño a los motores.

Pero los funcionarios de la comisión revisan si los fabricantes explotan vacíos legales en la prohibición de la UE sobre los dispositivos de desactivación.

Sergio Marchionne, director ejecutivo de Fiat Chrysler Automobiles, dijo el martes que hay una "enorme confusión" sobre las reglas de los sistemas de control de emisiones en Europa.

Al igual que los problemas sobre los dispositivos, el escándalo de VW también planteó preguntas de mayor alcance acerca de la incapacidad del régimen de la Unión Europea para la certificación y pruebas de los coches.

En especial, grupos ambientalistas señalan cómo las emisiones de los coches en las pruebas de laboratorio pueden ser mucho más bajas que en las condiciones de manejo del mundo real.

Ese parece ser el enfoque de las autoridades francesas. Su trabajo ya llevó a allanamientos de los investigadores contra el fraude en las oficinas de Renault y Peugeot.

Varios coches de Renault "excedieron los límites de emisiones" en condiciones de manejo reales, encontraron las autoridades francesas en enero. Y la semana pasada, cuatro autos de Peugeot no superaron las pruebas de emisiones.

La UE propone mejoras significativas para supervisar a las automotrices, incluido el requisito de que a partir de 2017 deben revelar qué tipo de tecnología de reducción de emisiones tienen sus vehículos. Esto hará que la prohibición de la UE sobre los dispositivos de desactivación sea más fácil de ejecutar.

También hay planes para probar las emisiones de NOx en las condiciones de manejo del mundo real a partir de 2017, aunque los términos de estas propuestas ya se diluyeron, para la furia de los grupos ambientalistas.

La tardanza de las autoridades europeas para centrar su atención en las emisiones de NOx destaca cómo la UE se enfocó durante años en frenar el CO2.

Esto a su vez llevó a que los fabricantes europeos centraran sus esfuerzos en el desarrollo de motores a diésel, porque generan menos niveles de CO2. Los coches a diésel ahora representan más de la mitad de todas las ventas de vehículos en la UE, en comparación con menos de 5 por ciento en Estados Unido y Japón.

En Japón, la atención ahora se centra en Mitsubishi, la economía de combustible y el CO2, y el régimen de pruebas del país.

Mitsubishi dio a conocer el 20 de abril que se exageró hasta 10 por ciento la economía de consumo de combustible de cuatro minicoches, en datos que tienen una lectura directa con todas las emisiones de CO2 de los vehículos. Con una mejor economía de combustible, las emisiones de CO2 también son menores.

Las acciones de Mitsubishi se desplomaron 51 por ciento. Los métodos de pruebas japonesas ya son criticadas por los consumidores dada la enorme diferencia —30 por ciento— entre las cifras de economía de combustible que se anuncia en comparación con las condiciones reales.