Importación de autos usados no tiene freno

A pesar del castigo aplicado a jueces y agentes aduanales, la llegada de vehículos desde EU equivale a la mitad de la venta de unidades nuevas.

México

La regulación más severa en las aduanas para desacelerar la importación de automóviles usados, la suspensión de un juez y la readscripción de otro, entre otras medidas, fueron insuficientes para detener el ingreso masivo de estos vehículos, que equivalen a casi la mitad de la venta de vehículos nuevos, según las asociaciones automotrices más importantes del país.

Entre las medidas en materia judicial, el pleno del Consejo de la Judicatura Federal castigó sin goce de sueldo al juez José Daniel González Vargas y la suspensión de José Neals André Nalda y cinco secretarios.

Ellos autorizaron 80 por ciento de los amparos que permitieron el ingreso de vehículos usados.

En materia operativa, la Administración General de Aduanas canceló  nueve patentes de agentes aduanales que importaron vehículos usados sin permiso previo. Esto representa 17 por ciento del total de internación de los mismos.

Como punto pendiente, sin embargo, se buscan finiquitar 54 procedimientos iniciados contra los agentes aduanales.

Por otra parte, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) hizo más severa la regulación para importar autos usados, como la exigencia de un certificado de exportación que la aduana estadunidense tarda tres días en otorgar y la cual detalla que el vehículo no es robado o siniestrado.

Debido a la falta del certificado de exportación para los vehículos, de acuerdo con la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), se habían introducido a México de forma legal cerca de cinco mil autos robados en Estados Unidos.

Entre otras medidas, el SAT redujo los horarios del trámite, pues el de importación se puede efectuar únicamente entre las 9 y las 12 del día.

En el aspecto normativo se firmó un memorando de entendimiento entre México y California, el cual se busca replicar en Arizona, Nuevo México y Texas, respecto a la Norma Oficial Mexicana de condiciones físicas y mecánicas de los autos, con el cual pretende mejorar esta regulación.

Además, a partir de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) declaró constitucional el Decreto para Importación de Vehículos Usados, todos los amparos que fueron otorgados bajo esa tesis serán revisados. Se estima que hasta 95 por ciento de las importaciones de autos usados usan la figura del amparo para ser internados.

Con esas medidas y tras varios años de lucha constante contra la importación de autos usados por parte de organismos como la AMDA y la AMIA, de enero a noviembre se logró una reducción sustancial de 22 por ciento gracias a diversas medidas en materia judicial, operativa y administrativa.

Eduardo Solís, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), señala que se ha obtenido un avance de 60 por ciento en las medidas diseñadas para reducir la importación de vehículos de desecho de EU, las cuales se trabajan de manera coordinada con el gobierno federal.

Pese a que la industria automotriz se muestra optimista ante una reducción sustancial, señala que las medidas no serán suficientes para detener el ingreso masivo de esas unidades, que equivalen a casi la mitad del total de venta de vehículos nuevos.

Aún no se observan en el mercado los efectos de todas las medidas, pero de acuerdo con información de la AMDA, en los primeros 10 meses del año la importación de autos usados fue de 398 mil 277, lo que equivale a 44.7 por ciento del total de vehículos nuevos vendidos en ese periodo.

Guillermo Rosales, director general adjunto de la AMDA, dijo que aún con la reducción de 22 por ciento en la importación de vehículos, introducir “casi 400 mil unidades es una cifra muy alta y no podemos estar satisfechos con el resultado”.

Por ello llamó a todas las partes a seguir trabajando para lograr un control fundamentado y significativo en la importación de vehículos usados, en coordinación con las secretarías de Economía y de Hacienda y el Servicio de Administración Tributaria.

Estas dependencias, reconoció Rosales, mantienen una posición firme  para evitar la internación al país de esos autos, pese a los bloqueos que en la frontera realizan  organizaciones que promueven la importación de vehículos usados o “chocolates”.

En este contexto, la industria manufacturera reporta pérdidas millonarias por los bloqueos en garitas de Reynosa, Mexicali, Tijuana y Agua Prieta, a cargo de los importadores de autos usados.

Lejos del potencial

Si bien al cierre de noviembre se han comercializado en México un millón 2 mil 36 autos, con un crecimiento anual de 6 por ciento, esa cifra está por lo menos 90 mil unidades abajo del nivel que debería, agregó Solís.

“El mercado interno se encuentra sobreofertado por la introducción de unidades desde finales de 2005. La importación ha hecho mucho daño;  no sabemos qué (es lo que) circula en el país, y no solo por los autos usados importados, sino porque el parque vehicular no está registrado, como sí lo están los autos nuevos”, agregó.

Un objetivo de la AMIA es que se alcance la meta de por lo menos el equivalente a lo que venden Argentina y Brasil, de 20 autos por cada mil habitantes, pues en México se comercializan apenas 10.

“Se tiene que sanear el mercado interno para dar un salto cuantitativo. Tendríamos que resolver problemas de financiamiento y de recuperación de la agenda para dar un salto de participación. Tendríamos que buscar nuevas formas de atender a la población económicamente activa”, sostuvo Solís.

Una vez que se logre frenar la importación de autos usados es vital sanear el parque vehicular, retirar de la circulación las unidades obsoletas, a fin de quitar el freno que tiene el mercado automotor mexicano. “Hace falta seguir trabajando en las medidas concretas producto de la reforma financiera” argumentó Rosales.  



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