“Ifecom requiere de dientes para ser neutral y buen juez”

El especialista argumentó que la reforma a la Ley de Concursos le faltó ir más allá, porque debió incorporar mayores sanciones.
Buscan evitar casos como el de compañía Mexicana.
Buscan evitar casos como el de compañía Mexicana. (Especial)

Monterrey

La nueva Ley de Concurso Mercantil busca acortar los periodos para llevar a cabo un proceso mercantil y evitar que se repitan casos como el de Compañía Mexicana donde el proceso concursal se ha alargado, señaló el abogado especialista mercantil, Jaime Guerra González.

En entrevista telefónica, el litigante manifestó que los cambios a dicha legislación se quedaron cortos y que era buen momento para darle al Instituto Federal de Especialistas en Concursos Mercantiles (Ifecom) “dientes”, es decir, que las facultades de dicho ente hubieran sido ampliadas.

“El instituto es un organismo sin garra, sin colmillo, es un instituto que si bien organiza designaciones y nombramientos de visitadores, conciliadores y síndicos, la verdad es que sus facultades son muy escuetas y muy cortas, se requiere de un instituto con mayor penetración en los concursos mercantiles y que los conciliadores, visitadores y síndicos sean más empleados del instituto para poder ejercer realmente una supervisión y vigilancia con mayor exigencia”, expresó.

El especialista argumentó que la reforma le faltó ir más allá porque debió incorporar mayores sanciones e incluso iniciar acciones penales contra funcionarios que no cumplan con sus funciones.

Un ejemplo es que se eliminara el pago de honorarios por parte de la empresa en concurso, dado que es un punto que resta a los funcionarios –visitadores, síndicos y conciliadores- independencia para actuar como jueces de manera neutral.

Así, las modificaciones que se hicieron a la ley fue un buen intento pero por encima, “no se metieron al fondo del océano y que hubiera sido muy bueno para el buen funcionamiento de la Ley Concursal”, indicó el especialista.

Guerra González, reiteró que los cambios a la ley fueron un buen intento para ajustarla a ciertas circunstancias que se han estado dando como el caso de Compañía Mexicana y así materializaron en la reforma las experiencias de esos procesos.

Jaime Guerra consideró que los cambios instrumentados en la Ley de Concurso Mercantil fueron buenos, pero insuficientes lo que hizo que la reforma se quedara corta.

Enumeró lo que él consideró cuatro puntos básicos de estas modificaciones que vienen a reglamentar y que vale la pena destacar: Primero, no se puede pasar más de un año el periodo de conciliación sino es declarado en quiebra el concurso, posterior a esto se hará un convenio al termino del año del mismo y si no hay acuerdo se declara la quiebra. También ahora hay responsabilidad para el juez y para todo involucrado en el proceso, este punto es muy importante porque ya se limita el tiempo del concurso. Con esto, dijo que se evitaría lo que ha sucedido con Compañía Mexicana.

Un segundo punto son los créditos de las empresas filiales, esto se subordina cuando el monto del pasivo es más del 25 por ciento del pasivo de la empresa, entonces ahora se requiere el voto del 75 por ciento de los demás acreedores para la aprobación de un convenio.

El tercer punto, es que ahora se hace responsable a los administradores de actos en perjuicio de los acreedores siendo responsables ante el concurso y ante ellos (acreedores) de los actos improcedentes o que hayan causado daño y tendrán que responder ante el Concurso Mercantil cualquier acto que hayan ejecutado –llámese fraude, o cualquier daño-.

Y finalmente, señaló un cuarto elemento. El proceso será más transparente ahora, cualquier acreedor puede solicitar información respecto de la empresa, e incluso solicitar la quiebra de la empresa de forma directa. Con este principio de transparencia al interventor se le amplían las facultades a fin de que no sea solamente un policía de esquina.

“Yo sí creo que hubo una buena intención en esta nueva reforma pero todavía falta muchísimo para reglamentar muchas cosas más”.

También el acreedor ahora puede solicitar la quiebra de la empresa en forma directa.