El "Hombre Araña" de los negocios

Spiber es una "startup" que trabaja en la generación de fibras sintéticas de vanguardia en Japón.

Con sus espacios abiertos, los jóvenes empleados y estilizadas sillas púrpuras, la oficina de Spiber tiene la apariencia de una startup de Silicon Valley. De hecho, tiene una vista a los campos de arroz de Tsuruoka, al noroeste del país, hogar de uno de los principales institutos de biotecnología de Japón, que es parte de la Universidad de Keio.

Kazuhide Sekiyama, en ese entonces estudiante de posgrado, creó la compañía en el Instituto de Biociencias Avanzadas en 2007.

En la exhibición de la entrada está el prototipo de una pálida chamarra de la marca North Face. Su tela exterior está hecha de seda de araña artificial, el material que hizo que Spiber fuera una prometedora startup de una nueva generación de productores de fibras sintéticas de vanguardia en Japón.

Spiber recrea los diseños de ADN de las arañas con el fin de producir material artificial que no dependa de petróleo como el de otras telas sintéticas como el poliéster o el nylon. Cofundada con Hideya Mizutani y Junichi Sugahara, quien estudió con Sekiyama en la universidad, Spiber tuvo ingresos el año pasado de 292 millones de yenes (2 millones 600 mil dólares), y tiene más de 100 empleados de tiempo completo en todo el mundo. El año pasado, recaudó un financiamiento de 10 mil 500 millones de yenes, en su mayoría del fabricante de ropa Goldwin, que comercializa la marca North Face en Japón.

Al igual que muchos empresarios japoneses, al inicio Sekiyama batalló por obtener el apoyo. Se acercó a grandes empresas con mucho dinero con posible interés en la tecnología de materiales, pero todas se negaron. Al final, los fundadores pidieron dinero prestado a sus familias.

Además de eso, se enfrentó a la oposición de sus padres, sus profesores de universidad, e incluso de amigos que de otro modo le hubieran dado apoyo para  iniciar un negocio. Le aconsejaron seguir en un posgrado hasta que la tecnología de ingeniería genética estuviera lista para crear seda de araña sintética. Obtuvo su maestría en bioinformática, pero abandonó sus estudios de doctorado.

Al principio, los fundadores mantuvieron trabajos de medio tiempo en diseño de redes y contabilidad para apoyar su investigación. La suerte de Spiber cambió en 2009 una vez que se logró un gran avance al producir dos centímetros de tela de araña artificial, lo que ayudó a recaudar por primera vez 300 millones de yenes de capital de riesgo. Los fundadores se pudieron concentrar de tiempo completo en la investigación y contratación de un equipo.

Sekiyama tuvo por primera vez la idea de Spiber durante una plática con unos tragos en la universidad, se preguntaba si las telas de araña podrían ser lo suficientemente fuertes como para detener un jumbo jet en vuelo. Los investigadores estudiaron la seda de araña durante décadas, pero los costos de su producción a un volumen masivo impidieron su uso a una escala industrial.

De acuerdo con Spiber la seda de araña es elástica, pero fuerte, igual al acero en su fortaleza de tensión y mucho más dura que la fibra de carbono (un material que es valioso por ser más fuerte que el acero y más ligero que el aluminio) a pesar de que también es flexible.

Los investigadores de la compañía estudian la estructura molecular de las proteínas de la seda de araña. Los datos que se utilizaron para recrear los diseños de ADN que se pueden incorporar en los microorganismos. Alimentados con azúcar, éstos crecen para producir proteínas que se convierten en fibras a través de un proceso especial de hilado.

Los competidores trabajan en procesos similares, pero Sekiyama dice que la innovación de Spiber radica en su proceso de fermentación. Eso les va a permitir reducir los costos de la producción masiva de la seda de araña sintética, a la que Sekiyama nombró Qmonos, basado en la palabra japonesa para tela de araña: kumonosu.

Spiber tiene una alianza con Kojima Industries, que suministra autopartes a Toyota. La seda de araña artificial no sólo puede hacer que los coches sean más ligeros, sino que sean más durables y resistentes a los golpes, afirma Spiber. También trabaja en la aplicación del material en dispositivos médicos.

Para Sekiyama, otro atractivo de la seda de araña es su naturaleza amigable con el ambiente. “El petróleo es un bien escaso. Si podemos crear un material que sea amigable con la naturaleza y sea de alto rendimiento, eso va a crear una enorme innovación en la industria de materiales”, dice.

Japón se encuentra desde hace mucho tiempo en la vanguardia de la tecnología de materiales, con tres empresas (Toray, Teijin y Mitsubishi Rayon) que dominan el mercado de fibra de carbono, que se utilizó en el 787 Dreamliner de Boeing. Pero las empresas de todo el mundo compiten para crear la siguiente generación de materiales que sean baratos de fabricar y ecológicamente sustentables.

Spiber enfrenta una fuerte competencia de las startups en Estados Unidos y Europa que también desarrollan materiales sintéticos similares. Bolt Threads, una empresa con sede en California, por ejemplo, afirma que desarrolló una forma de hacer seda de araña sintética a volúmenes masivos.

“La barrera de entrada es muy alta ya que se acumula el conocimiento y la tecnología para el equipo que llegó primero”, dice Sekiyama. “Si podemos tomar firmemente la iniciativa, estoy seguro de que podemos construir una posición sólida en este campo”.

La primera prueba vendrá con el lanzamiento de la chamarra Moon Parka de North Face, prevista para este año, algo que marcará un enorme paso hacia la producción masiva de Qmonos.

 

Spiber

recrea los diseños de ADN de las telarañas para producir un material artificial fuerte y flexible que no dependa del petróleo.