Estamos ante un cambio de fondo en el campo: Padilla

El titular de la Seder señala que Jalisco va entrando en una dinámica intensa de cambio, de modernización en los sistemas de producción en el campo (1 de 2).

Guadalajara

Las últimas dos semanas ha habido aquí en Jalisco eventos muy importantes para la política agropecuaria en México, que traerán una mejora profunda, pues el acceso a créditos más económicos permitirá mayor productividad y competitividad en los agricultores mexicanos. Para hablar de ello y las repercusiones que puede tener en nuestro estado, esta conversación con el secretario de Desarrollo Rural, Héctor Padilla Gutiérrez.

 

Supimos que hiciste gestiones para traer a Jalisco el anuncio de lo que el mismo presidente llamó aquí La reforma del campo, que no promocionó tanto como las once reformas en las que centró su informe, pero que sin duda fue importante. ¿Por qué buscar atraer ese evento a Jalisco?

 

Porque Jalisco va entrando en unadinámica intensa de cambio, de modernización en los sistemas de producción en el campo, va poniéndose a la vanguardia del diseño de nuevos modelos para resolver problemas viejos que tenemos desde hace muchísimos años y esto está llamando mucho la atención y ya está aportando resultados. Creo que parte de esta cuestión es lo que hace que el señor presidente escoja a Jalisco, hace dos semanas, para un anuncio importantísimo, que es el anuncio más importante de apoyo de inyección de recursos al campo a través de la modificación de los esquemas de financiamiento, que lo reconfirmó en el informe de gobierno, y este trabajo de innovación, de cambio, creo que es lo que le ha venido llamando la atención al señor presidente; ya lo hemos tenido en varios eventos sobre el campo aquí en el estado.

 

Sí, de las seis visitas en los últimos tres meses, tres han sido por asuntos del campo.

 

Entonces ese es el trabajo. Creo que la actitud, la visión, la estrategia de Jorge Aristóteles Sandoval al frente del gobierno del estado, donde mucho va con cierta similitud con las líneas de Peña, o sea, qué innovar. Tenemos problemas graves en todos los ámbitos de la sociedad y de la economía y el campo no es la excepción, diríamos que son de los problemas un tanto más fuertes, más añejos que les hemos aplicado siempre las mismas soluciones desde hace unos 20 o 25 años y los resultados son los mismos y ¿cuáles son los resultados? Que no logramos avanzar y aquí en el año y fracción que tiene esta Administración le hemos ido imprimiendo innovación, cambios a fondo a cada una de las líneas de política para el campo y esto está impactando mucho a nivel nacional.

 

Tú has sido alguien que ha seguido muy de cerca, desde hace años, las políticas públicas del campo, fuiste presidente de la Comisión de Agricultura en la pasada Legislatura federal; ahora funges también como líder de esta asociación de secretarios de desarrollo rural en toda la república. Desde esas posiciones privilegiadas ¿observas un cambio de política hacia el campo, con este anuncio que se hizo en Jalisco hace dos semanas?

 

Creo que es un cambio de fondo porque la parte más importante para revolucionar un cambio en el campo pasa invariablemente por los recursos y los recursos solo los podemos tener  de tres formas: recursos públicos, diría subsidios y apoyos, toda una vertiente, que son finitos, no hay para todo lo que se quisiera, que tienen todavía la particularidad de que se diseñan para presupuestos anuales entonces el recurso público con visión de un año no alcanza a darle a la gente y a las empresas del campo apalancamiento para una visión de largo plazo; el bloque número dos serían los recursos crediticios que, para el caso del campo, tenemos una excepcional insignificancia en la presencia de recursos públicos vía financiamiento. La banca de desarrollo en México coloca máximo un apoyo para el 8 o 7 por ciento de los productores del campo; el resto, el 93 por ciento, son productores que están desarticulados de los recursos vía financiamiento y todo mundo necesitamos financiamiento, todos: en las zonas urbanas para el carro, la casa, para una serie de cosas y en el campo, para la producción. A ese 93 por ciento que no tiene acceso a la banca de desarrollo le queda como alternativa el agiotista más cercano, el intermediario más cercano y le prestan dinero, le prestan caro, pero además como parte de los préstamos, le entrega la semilla mejorada cara, le financian fertilizantes caros, ellos son los que compran las cosechas baratas. Esta fórmula perversa hace que el productor vea reflejado su enorme esfuerzo en un pequeño ingreso, entonces la disponibilidad de recursos públicos vía financiamiento le va a entregar recursos frescos al productor para que vaya a comprar directamente su semilla mejorada con recursos frescos, entonces va a poder comprar más barato, va a comprar los fertilizantes de contado más baratos y va a tener plena libertad para articularse en un esquema de agricultura segura, contratando su producción antes o durante la siembra para tener certeza de que va a comercializar con el mejor que encuentre y hay muchos buenos comercializadores, va a poder, por lo tanto, zafarse del intermediario y los recursos que se quedan en manos del intermediario, pero que los generan los productores, van a incrementar el ingreso de las familias del campo. Y como tercer bloque en cuanto a disponibilidad de recursos son los recursos propios, del productor, que con una economía deprimida en el campo no tiene realmente una posibilidad de liquidez propia. Muchos de nuestros paisanos dependen de los apoyos que llegan de Estados Unidos, por los parientes que tienen allá. En concreto, modificar la política de financiamiento con una medida de gran alcance que contempla reducción de tasas de interés, ahorita las tasas de interés en este escaso 7 por ciento que tiene acceso al crédito, andan del 14 al 18 por ciento; en Estados Unidos los productores del campo tienen un financiamiento al 2 por ciento, en Canadá igual, entonces pasar del 18 por ciento a menos del 10 por ciento es un paso importante, que todavía está lejos de los productores con los que competimos, pero la disponibilidad del dinero líquido para que el productor compre directamente sus insumos, ahí está realmente su impacto, en la reducción de costos de producción. [...] Y el otro factor que mencionó el señor presidente que va a ayudar a que esto se revolucione rápidamente es que el productor no tenga que portar garantías reales. ¿A qué se refiere? Que un proyecto en el campo debe de estar avalado invariablemente, además del proyecto, por una garantía hipotecaria que viene siendo la casa o el predio del productor o garantías prendarias —tractores o maquinaria—. El tipo de tenencia hace que el grueso de la gente, como son fundamentalmente productores ejidales, los lotes donde está la casa del ejidatario no tiene un sustento para funcionar como garantía hipotecaria y tampoco la parcela, entonces aunque haya una posibilidad de acceder a los recursos públicos vía financiamiento cuando se le pide este complemento de garantías, el 80 por ciento de los productores no está en calidad de cumplirlas, al quitarlas y hacer que el proyecto sea la propia garantía al financiamiento, creo que ese conjunto de medidas y que las anuncie aquí el presidente nos va a permitir revolucionar rápidamente el campo de Jalisco y, desde luego el de México.

 

Y para que se aprovechen esos créditos blandos a largo plazo sin garantías.

 

El volumen de entrada, que ayer (martes) lo confirma el presidente en el informe de gobierno es de 44 mil millones de pesos, dijo, de aquí a diciembre, es un volumen impresionante, vía Financiera Nacional Agropecuaria, que es la evolución de la Financiera Rural. La Financiera Rural de aquí para atrás coloca al año alrededor de 18 mil millones de pesos, ponerle44 mil adicionales es una cantidad impresionante de recursos que van a hacer que esté un tanto al alcance el cumplimiento de una de las metas que planteó el propio presidente, la de reducir la dependencia alimentaria a los niveles que determina la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) como recomendación para los países: máximo 25 por ciento en los cultivos que nos dan alimentos básicos.