Guadalajara-Salamanca, el ducto de mayor riesgo

El robo de combustible es un peligro para la población, ya que deriva en ocasiones en explosiones: directivo de Pemex.
Monitoreo de ductos de Pemex.
Monitoreo de ductos de Pemex. (Octavio Hoyos)

México

Desde hace 18 años Petróleos Mexicanos comenzó a implantar el sistema Scada para monitorear los ductos. En un principio fue solo en el área de gas, pero los crecientes derrames de petrolíferos y combustibles, muchas veces causados por tomas clandestinas, hicieron extender la tecnología a refinación.

Es así que se pueden identificar variaciones “anormales”, las cuales “desafortunadamente” se dan diario y regularmente suceden por la noche; el poliducto de Guadalajara-Salamanca es de los de mayor incidencia en cuestión de variaciones y localización de tomas clandestinas reporta.

Cuando esas variaciones son prolongadas se suspende el sistema de transporte por seguridad, hasta que se hace un recorrido para descartar que se trate de un derrame que pueda ocasionar problemas mayores.

Héctor Velázquez, encargado de enlace operativo de nuevos proyectos de Pemex Refinación, explicó a MILENIO que en su área ese sistema de vanguardia funciona desde hace cuatro años, lo que ha permitido aminorar la severidad de los derrames y la detección de tomas ilegales, por lo que este año Exploración y Producción también lo adoptará.

Con esa tecnología ahora son supervisados 12 mil 300 kilómetros de los 14 mil 172 que conforman la red nacional de ductos, por la cual se transportan en promedio al día un millón 200 mil barriles de gasolinas y un millón 300 mil barriles de petróleo. “El proyecto contempla todo el sistema, estamos en implementación, integrando todavía sitios”, agregó.

Entre este año y 2016, la petrolera ha mencionado que para Scada se tiene planeado invertir 197 millones de dólares, pero además lo está complementando con dos tecnologías más: Pipeline y Leaklab.

El robo de combustibles a la petrolera se ha convertido en el pan de cada día, lo que se ha vuelto un peligro para la población, ya que deriva en ocasiones en explosiones, y es un lastre para la ahora empresa productiva del Estado.

De acuerdo con datos proporcionados por Pemex, solo en los dos primeros meses del año se detectaron 826 tomas clandestinas, esto ya representa 20 por ciento de las localizadas en todo 2014; asimismo, significa que el crimen organizado en lo que va de 2015 ha perforado algún ducto 14 veces al día en promedio.

Si bien Scada no impide el hurto de combustibles, sí alerta a la petrolera de los derrames por medio del monitoreo, lo que le permite actuar de manera inmediata, pues en la parte de control se le da la capacidad a los ingenieros de mandar personal para la apertura o cierre de válvulas, detalló Velázquez.

Debido a que se trata de tecnologías costosas, por el momento solo cinco sistemas de transporte tienen esa nueva herramienta, la cual identifica una ubicación más certera del derrame del producto.

Se trata de los ductos Salamanca-Guadalajara, Tuxpan-Azcapotzalco, Tula-Toluca, Azcapotzalco-Añil y Azcapotzalco-ASA —este es el que llega al aeropuerto para el suministro de turbosina—; los dos últimos tienen el sistema en operación en su totalidad, al tratarse de un tramo de solo 20 kilómetros.

En el caso de los otros solo lo tienen los puntos más conflictivos, que es en los municipios Tlajomulco de Zúñiga, Zapotlanejo y Tala, todos ubicados en Jalisco.

Será la ex refinería de Azcapotzalco la instalación “espejo” de un nuevo cuarto de monitoreo, pues por cualquier incidente se necesita otro centro alterno para no interrumpir las actividades de Scada y los otros sistemas de supervisión.

También es de presumir que el centro de control en la Torre de Pemex en el DF es el mejor, inclusive por encima de Estados Unidos, detalló Velázquez.