En dos años, de campesinos a exportadores

Grupo Paisano consigue financiamiento entre los migrantes que trabajan de manera legal en Estado Unidos para financiar proyectos productivos en México.
Tierras del proyecto de Terrenate, en Puebla.
Tierras del proyecto de Terrenate, en Puebla, uno de los proyectos de Grupo Paisano..

Ciudad de México

En diciembre  de 2011, año en que nació Grupo Paisano, los migrantes que viven en Estados Unidos enviaron al país remesas por mil 766 millones de dólares. La cantidad de dinero que entra a México por concepto de remesas fue el dato que inspiró al fundador de esta empresa.

Esta empresa se dedica a buscar financiamiento entre las asociaciones de migrantes que trabajan de manera legal en Estados Unidos para que productores del campo desarrollen proyectos productivos en distintos estados de la República.

Héctor Martínez, fundador de Grupo Paisano tiene dos primos que se fueron a trabajar a Estados Unidos de manera legal y cada vez que venían de visita a México,  platicaban sobre la cantidad “tan grande de remesas que los mexicanos envían cada año al país”.

Relata que durante esas conversaciones una reflexión recurrente fue la de encontrar alternativas para que ese dinero generara mayores ganancias a fin de que las familias de los migrantes en México se volvieran autosuficientes y mejoraran su situación económica. “Siempre nos preguntábamos, ¿qué se puede hacer con ese dinero para cambiar parte de la economía de este país?”

A partir de estas pláticas fue que Héctor empezó a madurar la idea de conformar una empresa para  enseñar a los campesinos y productores a actuar, pensar y vivir como empresarios. Así que, buscó socios capitalistas y con dos millones de pesos echaron a andar la empresa.

Empezó con el pie derecho

En 2011, Grupo Paisano inició operaciones. De entonces a la fecha, la empresa consiguió contratos para que, a partir de este año, algunos productores de Michoacán exporten papaya, toronja, mango y limón a Japón. De cada producto enviarán al país asiático mil toneladas.  

 “Lo más difícil de iniciar la empresa, comenta, fue la constitución fiscal porque  está conformada por otras integradoras que al realizar actividades distintas cada una, deben tener la razón social y el régimen fiscal más adecuado”.  

Una integradora se encarga de buscar el financiamiento entre los migrantes legales que viven en Estados Unidos para que los productores desarrollen proyectos productivos.

Otra integradora se dedica a la comercialización de los productos. De igual modo, cuentan con otra filial cuya responsabilidad es realizar los estudios de mercado para ubicar los lugares donde los productos tendrán mayor aceptación.

Una vez que identifican los mercados potenciales, otra integradora cobija los productos bajo la marca ProductosPaisa.

Para que los productores lleven a cabo este proceso de manera ordenada y con éxito, la empresa se apoya de su fundación, la cual es manejada por Ana Paula Flores, coach ejecutiva, cuya misión es trabajar en cambiar la mentalidad de los campesinos para que se la crean y se conviertan en empresarios.

“Lo más difícil de trabajar con estas comunidades es ganar su confianza, para que se convenzan que no vamos a abusar de ellos”, comenta la coach.

Nadie es profeta en su tierra

Con el trabajo de estas integradoras y un empujoncito del destino es que la empresa consiguió el contrato para exportar a Japón.

“El rommate -compañero de cuarto- de una de las personas que trabaja con nosotros es japonés  y vino a México a buscar productos agrícolas para abastecer el negocio de su papá en Japón. Nuestro colaborador le dijo que nos conocía, nos contactó y llegamos a un acuerdo”, platica Ana Paula.

En el mercado nacional, los productores con los que trabaja Grupo Paisano distribuyen entre 700 y 800 toneladas de cada uno de estos productos, es decir menos cantidad respecto a lo que venderán en el mercado exterior.  La razón, explica Héctor es que en “México el mercado está acaparado y dejan poco margen para distribuir”.

Esta empresa, hasta el momento trabaja únicamente con productores de Michoacán y Puebla.

Para evitar el acaparamiento, en 2015, Héctor, su equipo de trabajo y los productores  empezarán a trabajar para tener presencia en las tiendas de autoservicio como Walmart y Soriana.   

“Nuestro objetivo es impulsar un nuevo modelo económico para las familias cimentado en la solidaridad y colaboración con valores y principios que beneficien y entreguen sustentabilidad al país, a los migrantes y a sus familias”.

 Proyectos financiados con remesas

Además de este proyecto de exportación con los productores de Michoacán, Grupo Paisano desarrolla un “proyecto integral productivo”, como lo define Héctor, con campesinos de la localidad de Terrante, situada en Puebla.  

Para este proyecto que consiste en la producción de tuna, mil y el criadero de borregos, Héctor buscó un financiamiento de 25 millones de pesos con asociaciones de migrantes de Puebla, que viven  de manera legal en Nueva York.

“Cuando echamos andar la empresa identificamos el interés de los migrantes  legalmente establecidos Estados Unidos de financiar con sus remesas proyectos productivos que permitan a sus comunidades y familias tener un sustento económico”, dice.

“Según el lugar donde se vaya a desarrollar el proyecto, buscamos a los migrantes oriundos de ese estado”.

Para el proyecto de Puebla, Héctor obtuvo un financiamiento de 25 millones de pesos, entre los migrantes de ese estado, la tasa de retorno, más la rentabilidad del proyecto están calculadas a doce años.