Google, por romper "muros" que rodean las aplicaciones

Los usuarios de teléfonos "inteligentes" pasan más tiempo en las "app" que en un navegador, donde prospera la firma.
Las oficinas centrales de la firma tecnológica en California.
Las oficinas centrales de la firma tecnológica en California. (Stephen Lam/Reuters)

¿Google puede regresar el tiempo y hacer que las aplicaciones de los smartphones se parezcan y actúen más como la red?

Con una serie de iniciativas —más recientemente, un experimento de streaming de app que se anunció a principios de este mes— en las que trabaja para encontrar la forma de romper los muros en torno a las aplicaciones. Si lo logra, esto puede hacer más fácil encontrar la información localizada en diferentes lugares y dar una nueva vida a la operación de búsquedas de Google.

Sin embargo, hasta cierto punto también requeriría dar vuelta atrás a la historia de la tecnología.

Los cambios periódicos de plataformas en la industria traen consigo nuevas formas de interactuar con la información, y nuevas metáforas que describen estas conductas. El cambio a lo móvil es un ejemplo. La red de la información dio paso a las tiendas de aplicaciones, las URL y los hipervínculos a los íconos de pantalla de inicio y las notificaciones push (los mensajes que se envían directamente a los dispositivos móviles).

Con todos los cambios tecnológicos, algunas cosas que los usuarios consideran valiosas se pierden, y el aumento de la tecnología móvil no es diferente. Valores como la comodidad, la omnipresencia y el bajo costo generalmente ganan, incluso si algunos de los resultados son inferiores frente a lo ya existente. Dado que los usuarios de smartphones pasan más tiempo dentro de sus aplicaciones que en un navegador, la víctima más importante de la era móvil puede llegar a ser la red abierta, justo donde Google prospera.

Facebook se convirtió en el ejemplo de una compañía que se transforma hacia lo móvil. A través de acciones como las compras de Instagram, la aplicación para compartir fotografías, y WhatsApp, el servicio para enviar mensajes, y la desvinculación de su propia oferta de Messenger resultó en una compleja experiencia de computación de escritorio integrada a una constelación de servicios móviles.

Por el otro lado, Google, algunas veces parece como si todavía peleara la última guerra. Quiere mantener su cuadro de búsqueda como la única entrada al mundo digital. Esto solo funcionará si logra llegar a interfaces que se adapten mejor a lo móvil, y si el universo de información y servicios en el fondo se organiza y se puede buscar.

Una solución es indexar las aplicaciones, lo que pone la información en el interior de éstas junto con los resultados normales de las búsquedas en la red. Pero las búsquedas de Google solo funcionan si pueden rastrear la página que refleja la información en una app, así que ese tipo de indexación solo funciona cuando los editores mantienen las dos, y no siempre es el caso, especialmente en países que elevaron su acceso a internet móvil.

Por otra parte, Google no puede llevar sus buscadores a la información dentro de una aplicación, a menos de que ya tuviera instalada esa aplicación en sus teléfonos.

Aquí es donde entra el último experimento, el streaming de aplicaciones. Cuando un usuario da un clic a un vínculo desde una página de buscador móvil para información que se encuentra dentro de una aplicación, ésta se inicia en uno de los propios servidores de Google y regresa al teléfono, además de crear la ilusión de que la aplicación funciona localmente. Esto es lo más cercano que Google puede lograr para que las aplicaciones se comporten como páginas web. Sin embargo, esta tecnología no está optimizada para el mundo móvil. El streaming de una aplicación totalmente funcional requiere de una conexión constante. Los costos de la red aumentan y los usuarios pierden la experiencia fuera de línea que muchas aplicaciones ofrecen.

Esa solución tampoco toma en cuenta que los nuevos hábitos que ya se arraigaron con el uso de los smartphones. En especial, se pasa más tiempo en las aplicaciones que en las búsquedas. Google espera que una mejor experiencia de búsqueda cambiará esa relación. Pero otros comportamientos, más adaptados a las limitaciones de los teléfonos inteligentes, empezaron a funcionar. La mayoría de los usuarios se inclinan por un pequeño número de aplicaciones. Las “súper aplicaciones” como Facebook, por ejemplo, acaparan tiempo móvil y ellas mismas se convierten en herramientas de descubrimiento, por lo que dirige una cantidad importante de tráfico a los sitios de noticias.

Las notificaciones push también se volvieron más importantes. Mantienen a las personas conectadas al mundo digital y las atraen más frecuentemente a las aplicaciones. Las aplicaciones de mensajes se vuelven más importantes: desde los juegos y compartir fotos en WeChat hasta el intento de Facebook para entregar un asistente personal, los mensajes se estiraron para convertirse en una plataforma para una actividad que es mucho más móvil.

Si el modelo de las aplicaciones evoluciona, entonces Google —con activos que van desde el sistema operativo Android hasta la búsqueda de voz y el asistente digital Now— debe estar tan bien posicionada como cualquiera para montarse a la ola. Pero el futuro probablemente no gire en torno a la recreación de un simulacro de la red para la era móvil.

21,800 mdd

Monto por el que Facebook compró el servicio de mensajería instantánea WhatsApp en septiembre de 2014; también gastó mil mdd en la adquisición de Instagram, la aplicación para compartir fotografías

95

Aplicaciones de Google Inc. que aparecen en la tienda Google Play para el sistema Android; van de buscadores de páginas, y traductores, hasta visores de televisión y YouTube


richard.waters@ft.com