Gobierno argentino, cerca de firmar la paz con acreedores

Acuerdo con tenedores de bonos minoristas de Italia y dos fondos de cobertura a principios de este mes, buen arranque de Mauricio Macri.
En 2014 el gobierno de Cristina Fernández catalogó a los "holdouts" como “buitres” y “terroristas financieros”.
En 2014 el gobierno de Cristina Fernández catalogó a los "holdouts" como “buitres” y “terroristas financieros”. (Marcos Brindicci/Reuters)

Nueva York y Buenos Aires

Un elegante velero clíper Argentino de tres mástiles se convirtió en un improbable punto de conflicto en una de las sagas más largas y polémicas de deuda soberana en la historia, cuando un fondo de cobertura en litigio que acechaba al gobierno de Buenos Aires por una deuda no pagada lo detuvo hace tres años en Ghana.

Finalmente liberaron al ARA Libertad cuando un tribunal de la ONU dictaminó que el barco tenía la protección de la inmunidad soberana, pero el episodio mostró lo lejos que podía ir Elliott Management, un fondo de cobertura que fundó el influyente republicano Paul Singer, para lograr el pago de los bonos de Argentina que cayeron en incumplimiento de pagos en 2001.

Después de más de una década de una batalla legal, Argentina puede estar en la antesala de la paz con sus acreedores. Sin embargo, incluso si Buenos Aires llega a un acuerdo con Elliott, los expertos temen que la saga deje un legado tóxico para el mundo de reestructuración de deuda soberana que puede seguir por años.

“En muchos sentidos, esto dejó de tratarse de Argentina hace mucho tiempo”, dice Anna Gelpern, profesora de derecho de la Universidad de Georgetown. “Las consecuencias institucionales y legales continuarán aquí mucho tiempo después de que se resuelva”.

El inicio para lo que se llamó “el juicio del siglo” para deudas soberanas se remonta a 2001, cuando una crisis económica obligó a Argentina a entrar en un impago sobre bonos por un valor de más de 80 mil millones de dólares. Los gobiernos posteriores hicieron esperar a los acreedores y solo les ofrecieron pagar cerca de 30 centavos por cada dólar en 2005 (una oferta que se volvió a abrir en 2010).

Muchos aceptaron con resignación los términos punitivos, pero una importante minoría se sintió lo suficientemente perjudicada por la oferta de lo tomas o lo dejas, que en su lugar prefirieron irse al litigio.

Es difícil demandar países, ya que la mayoría de los activos en el extranjero gozan de inmunidad soberana y los jueces nacionales suelen estar del lado de sus gobiernos. Sin embargo, los holdouts (tenedores no aceptantes) de Argentina, incluido Elliott, que tiene una temible reputación de sacar dinero de países recalcitrantes, desplegó una estrategia brillante pero polémica contra Argentina.

Todos los bonos tienen cláusulas que estipulan lo que pueden o no pueden hacer los prestatarios. Una se llama pari passu, latín para igualdad de condiciones. Cuando las empresas se van a la bancarrota, los acreedores pari passu tienen el mismo nivel en la fila cuando se venden los activos y se dividen los ingresos. La cláusula también se encuentra tradicionalmente en los bonos de gobierno, a pesar de que los abogados lo consideran irrelevante, ya que los países no se pueden liquidar.

Sin embargo, Elliott y su codemandante, Aurelius Capital, que fundó el ex operador Mark Brodsky, argumentaron que la cláusula de pari passu en la deuda de Argentina debería significar que el país no puede seguir con el pago a los tenedores de bonos que aceptaron la reestructuración en 2005 y 2010 sin también pagarles totalmente a ellos.

De manera increíble, el juez del tribunal de distrito de EU, Thomas Griesa, no solo estuvo de acuerdo con la interpretación de Elliott, sino que armó su dictamen al introducir una orden judicial contra cualquiera que ayudara a Argentina a evitar su orden de pagar a los “holdouts pari passu”.

En la práctica, esto le prohibió a los bancos procesar los pagos de Argentina en sus mercados de bonos reestructurados y obligó al gobierno, en ese momento bajo la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, a elegir entre pagar a los no aceptantes o volver a caer en impago. Sin la voluntad de llegar a un acuerdo con los acreedores los llamó “buitres” y “terroristas financieros”, Argentina cayó en 2014 en incumplimiento de pagos por octava ocasión en su historia.

Pero el nuevo gobierno reformista, liderado por Mauricio Macri, asumió el poder el año pasado, y Argentina llegó a un acuerdo con los tenedores de bonos minoristas de Italia y dos fondos de cobertura a principios de este mes. La semana pasada, el juez Griesa intensificó la presión sobre los cuatro fondos restantes, incluido Elliott, para comprometerse a aumentar la posibilidad de levantar su orden judicial. Todavía hay dificultades, pero se espera muy pronto una solución.

Sin embargo, el truco de pari passu de Elliot ahora es un precedente legal, y potencialmente puede convertir a la soporífera frase latina en dinamita para los bonos soberanos y demostrar que se puede demandar exitosamente a los países, con lo que se altera la dinámica de las bancarrotas de los Estados.

Todas las reestructuraciones soberanas tienen holdouts, pero normalmente son tan pocos que se les puede pagar totalmente sin alterar el acuerdo total. Pero si suficientes acreedores creen que pueden aguantar por el pago total, al saber que pueden usar la cláusula del pari passu para sabotear un acuerdo futuro, entonces pueden trastornar el equilibrio y hacer que los impagos de bonos de los gobiernos sean más difíciles de resolver.

Algunos expertos señalan que la redacción de la cláusula de Argentina era particularmente problemática, y cuestionan si otros acreedores tienen el estómago de Elliott para emprender una costosa cruzada legal y de una década de duración. Muchos bonos también tienen adjuntas las llamadas “cláusulas de acción colectiva”, que les permiten a todos los acreedores confluir en un acuerdo de reestructuración al que llegó una mayoría calificada.

Sin embargo, las implicaciones potenciales sacudieron la industria de reestructuración de la deuda soberana en una acción correctiva. Los países empiezan a emitir bonos con cláusulas pari passu remendadas y fortalecieron las CAC para neutralizar la amenaza de los no aceptantes.

80 mil mdd

Monto de los bonos soberanos que dejó de pagar Argentina en 2001 por la crisis económica

30 centavos

Pago por cada dólar que ofreció Argentina a los tenedores de bonos en 2001 y 2005

8

Veces que el gobierno argentino ha caído en incumplimiento de pagos