Una corazonada lo convirtió en banquero

Carlos Danel platica que un momento crucial en la historia del banco fue cuando se quedaron sin dinero para seguir ofreciendo créditos y que ningún banco les quería prestar.    

Ciudad de México

Carlos Danel es cofundador de Compartamos Banco. Él se convirtió en banquero desde el momento en que siguió su intuición. De no haber atendido sus corazonadas, en su época de estudiante, quizá hubiera llegado a ser un gran arquitecto.

El actual director adjunto de Compartamos Banco estudió arquitectura en la Universidad Iberoamericana. Durante este tiempo, platica que junto con otros compañeros, de carreras diferentes se dedicó a hacer voluntariado en organizaciones no gubernamentales para ayudar en las áreas de salud y alimentación a la gente de comunidades que tienen  acceso limitado a los recursos económicos y al desarrollo.

Durante ese tiempo, “al estar en contacto con la gente nos dimos cuenta de que  México es un país que tenía una gran inequidad  y que tenía urgencia por generar oportunidades de desarrollo”, recuerda.

“Al principio, continúa,  era frustrante que en todos los proyectos –altruistas-  en que nos involucrábamos ninguno eran rentable”.

La visión de que el trabajo social puede traspasar la barrera de buenas intenciones y convertirse en un negocio empezó a tomar forma en el momento en que Carlos y su socio conocieron el mercado de las microfinanzas, en la década de los 90.

Por aquel tiempo, comenta, “las microfinazas eran algo nuevo en México; pero no en Centro América y Asia, ahí el mercado ya estaba avanzado. Así que nos pareció una gran oportunidad  el matrimonio entre dos ideas. Una, la de ofrecer oportunidades  de crecimiento a través de microfinanzas, y dos la posibilidad de ayudar a que la gente genere valor social a través de sus pequeños negocios”.

“Uno siempre cree que los grande negocios empiezan con una gran planeación y a veces es seguir la intuición”, dice.

Cuando Carlos  Danel platica las experiencias de Compartamos Banco siempre habla en plural porque se refiere a él y a su socio, Carlos Labarthe.   

Poder compartido

Asegura que parte del éxito de esta institución financiera que nació en México y que actualmente tiene presencia en Guatemala y Perú se debe a la dirección compartida. “Carlos y yo tenemos nuestro código de comunicación. Hay mucha gente escéptica que cree que es difícil compartir el liderazgo”.

Para Carlos y su socio, el liderazgo compartido funciona a la perfección porque uno y otro se complementa. “Eso nos ha permitido tomar decisiones con una perspectiva más completa, las habilidades de cada uno nos hace fuertes. Esto nos permite no dejar correr los egos; juntos evaluamos cómo dirigir al equipo y funciona porque hay una forma distinta ver las cosas”.

Aprender a desaprender

Debido a que ninguno de los dos Carlos es banquero, la capacitación académica, de liderazgo, management,  y otras materias es fundamental.

“Todos los días aprendemos cómo hacer cosas nuevas, nosotros no somos banqueros, hemos aprendido de ver a otros; de asesoría con los mejores y en compañía de mentores”, relata.

Para Danel, Compartamos Banco es una caja de sorpresas, todos los años ocurren acontecimientos inimaginables, quizá porque es parte del cambio que implica el crecimiento.

“Hay que estar siempre abiertos a crecer, ningún año es igual a otro”, dice al recordar que el año pasado cuando se cambiaron de las oficinas ubicadas en Viaducto a unas más grandes, al sur de la ciudad, a los pocos días tuvieron que desalojar el inmueble porque el dueño estaba en proceso de resolver un asunto legal.

Esta experiencia “fue el primer ejercicio real de continuidad en el negocio, fue una situación que no habíamos anticipado. Nos fuimos a sitios alternos donde empezar a operar y así estuvimos seis meses”.

Este hecho todavía conmueve a Carlos Danel porque es el ejemplo más claro de que siempre hay retos que ponen en tela de juicio la supervivencia de un proyecto.

El colmo de un banquero

Otra vivencia estresante en la historia de Compartamos Banco, que le tocó vivir a Carlos, fue cuando se constituyeron como sociedad financiera de objeto limitado en 1990. Bajo este régimen los empresarios estimaron rebasar los 60 mil créditos de financiamiento otorgados  porque creyeron que podían conseguir el capital en el mercado.

Pero, la realidad fue contraria lo planeado. “No teníamos acceso a capital para financiar a nuestros clientes. Aunque ya teníamos 10 años y éramos una sociedad regulada no nos querían prestar  dinero. Los bancos no nos veían como sujetos de crédito”.

Ese momento sensibilizó a los empresarios porque era la misma situación por la que atravesaban sus clientes que pertenecen a los niveles C y D de la pirámide.  “Nosotros veíamos a nuestros clientes como sujetos de crédito; pero el sector financiero no nos veía a nosotros como sujetos de crédito”.

Al operar como Sofol, Compartamos se quedó sin capital en dos meses debido a la creciente demanda por parte de sus clientes. El déficit de capital que enfrentó la institución desató una crisis que casi le cuesta la existencia.

“La crisis fue tal, que si para un lunes no contábamos con capital para continuar atendiendo a nuestros clientes,  nuestro modelo estaba en riesgo. Y no fue hasta un viernes en la tarde cuando firmamos la primera línea de crédito con, el entonces Bital.  Este sin duda fue  un momento clave”, recuerda.

Como éste, han ocurrido acontecimientos que pudieron a prueba la resistencia del banco, los cuales superó con éxito. Muestra de ello es que el 18 de septiembre de 2013, lanzaron la nueva identidad de del banco: Gentera que mantiene el eje de ofrecer micro créditos.

Desde diciembre de 2010, Gentera se constituyó como holding con seis empresas filiales: Compartamos Banco, Compartamos Financiera, Compartamos tu especialista en microcréditos, Atern, Yastás y Fundación Gentera.

Gentera tiene  dos millones 816 mil 500 clientes  logró expandir su presencia a Guatemala y Perú. “Nuestra vocación es ofrecer servicios al mayor número de gente, eso implica que México no debe ser el único lugar donde debamos estar”.

Lo que empezó como una corazonada hoy es un modelo de negocio exitoso, “vamos a seguir consolidando operaciones fuera de México”, asegura Carlos Danel.