Frenar inflación, el gran reto del Banco Central de Brasil

Si las autoridades regulatorias de la moneda elevan las tasas de interés se enfrentan al riesgo de una interferencia política.
La inflación en la nación sudamericana alcanzó su punto más alto desde 2002.
La inflación en la nación sudamericana alcanzó su punto más alto desde 2002. (Nacho Doce/Reuters)

Sao Paulo

Primero fue el tomate, después el tanque de gas; ahora se cataloga a las humildes cebollas como los villanos de la enorme inflación de Brasil.

Las cifras de este mes mostraron que los precios de los productos básicos subieron 61 por ciento el año pasado, como consecuencia de las malas cosechas, lo que aumentó la presión a la tasa anual de inflación de Brasil, que terminó 2015 en 10.7 por ciento, el nivel más alto desde 2002.

“Si me preguntan, la cebolla no tiene la culpa, la tiene la presidenta Dilma Rousseff”, dice Marcos Ferreira, un profesor jubilado que va de compras con su esposa a un supermercado de Sao Paulo el fin de semana. “Las dos me hacen llorar”.

En la reunión de mañana para fijar las tasas, el Banco Central de Brasil se enfrenta a una de las decisiones más difíciles a la fecha mientras lucha por hacer que la inflación caiga a su objetivo de 4.5 por ciento mientras el país se hunde en la peor recesión en más de un siglo.

Si bien los mercados emergentes de todo el mundo sufren a causa de la desaceleración de China, algunos economistas advierten que Brasil también está al borde de una “dominancia fiscal”, un escenario económico donde las preocupaciones por las malas finanzas del país hacen ineficaz la política monetaria.

Si el Banco Central de Brasil eleva la tasa de referencia del país, conocida como Selic, más allá del actual 14.25 por ciento, aumentará los ya de por sí fuertes pagos de interés que el gobierno le debe de su propia deuda. Como dice la teoría, esto puede generar temores de incumplimento de pagos, algo que provocaría la depreciación de la moneda, haría más caras las importaciones y, por lo tanto, alimentaría la inflación.

En uno de los informes más alarmantes sobre ese tema, los analistas de Barclays escribieron la semana pasada: “Encontramos evidencia de que Brasil tal vez ya pasa por una dominancia fiscal y que el marco objetivo de inflación del banco central posiblemente está comprometido”.

Sin embargo, la alternativa que enfrenta el banco central no es mejor. Si el gobernador, Alexandre Tombini, no hace nada mañana, o incluso si reduce las tasas de interés, probablemente lo acusen de ceder ante la presión política.

El Banco Central de Brasil es uno de los pocos en el mundo que no es formalmente independiente del gobierno. Si bien la institución generalmente disfruta de una autonomía operativa, aumentaron las preocupaciones sobre la intervención del gobierno desde que Rul Falcao, presidente del Partido de los Trabajadores —la fuerza gobernante—, hizo un llamado público el mes pasado para poner fin a las altas tasas de interés.

Los analistas temen que Rousseff pueda caer en la tentación de hacer caso al llamado, y a los de otros grupos, contra la austeridad de la extrema izquierda de su partido a cambio de su apoyo contra la moción del Congreso para realizar un juicio político en su contra.

La renuncia del halcón fiscal, Joaquim Levy, como ministro de Hacienda el mes pasado y su reemplazo, Nelson Barbosa, solo aumentaron la preocupación sobre un cambio hacia políticas más heterodoxas, dice Joao Pedro Ribeiro, estratega de Nomura.

Como tal, la falta de acción del banco central puede hacer el mismo daño que elevar las tasas, lo que socava la credibilidad de Tombini entre los inversionistas y también puede elevar la inflación, dicen los economistas.

Es un escenario sombrío, especialmente para los brasileños de más edad, a quienes todavía atormenta la hiperinflación de la década de los años 80 y principios de los 90 que acabó con todos sus ahorros y destruyó vidas. En la primera década de este siglo, Brasil parecía dejar atrás su oscuro pasado y entrar a una nueva era de prosperidad y estabilidad con base en tres políticas sacrosantas: objetivos de inflación, responsabilidad fiscal y flotación de la moneda. Sin embargo, la decisión de Rousseff de incrementar los préstamos a partir de 2011 a expensas de un déficit fiscal, junto con el final del superciclo de las materias primas, allanó el camino para la crisis actual.

El déficit presupuestario de Brasil se encuentra en poco menos de 10 por ciento, con una deuda pública cercana a 70 por ciento del producto interno bruto y que aumenta rápidamente. Si bien la inflación está lejos de los niveles que alcanzó en la década de los 90, la contracción de la economía —esperada de 3.7 por ciento para el año pasado y de 3 por ciento en 2016— la ubican como la recesión más profunda desde que empezaron los registros en 1901 y como los primeros años consecutivos de contracción desde la  Gran Depresión de los años 30.

Al menos en sus declaraciones oficiales, Tombini sostiene que el banco central todavía juega un papel para controlar la inflación, y la mayoría de los economistas esperan que mañana el banco eleve 50 puntos base para llegar a una tasa de 14.75 por ciento, la más alta desde 2006.

“El banco todavía tiene un poco de capacidad para influir en las expectativas”, dice Silvio Campos Neto, economista de la consultora brasileña Tendencias, mientras que otros analistas están de acuerdo en que las preocupaciones sobre la dominancia fiscal son válidas pero prematuras.

Sin embargo, para Andre Perfeito, jefe economista de Gradual Investimentos, un corretaje en Sao Paulo, Tombini va a elevar las tasas simplemente porque es lo que se espera que haga, no porque crea que hará algún bien en la crisis.

“Las condiciones en las que opera el banco central de Brasil son muy difíciles”, dice Perfeito, es como “tratar de volar un avión sin que funcione uno de los motores, sin controles y con un elefante de carga”.

61%

Alza que presentaron los productos básicos en Brasil durante el año pasado, por las malas cosechas

10%

Déficit presupuestario de Brasil; la deuda pública alcanza 70% del PIB

14.5%

Previsión de la tasa de interés que hoy anunciará el banco central, según analistas