Fortaleza del dólar pega a los agricultores de EU

La debilidad de las monedas de las principales naciones exportadoras agrícolas llega en momentos de una férrea competencia por el mercado.
La Fed de Kansas también abarca Oklahoma y Nebraska.
La Fed de Kansas también abarca Oklahoma y Nebraska. (Shutterstock)

Continúan los tiempos difíciles para los agricultores de Estados Unidos.

Aumentan los inventarios mundiales gracias a las abundantes cosechas y al alto valor del dólar; igualmente, la caída del precio del petróleo significó que los productos agrícolas tengan precios más bajos, lo que afecta los ingresos de las granjas.

"La persistencia de los bajos precios para los productos agrícolas se mantiene como el principal motor que disminuye el ingreso de las granjas", dice la Reserva Federal (Fed) de Kansas City, que cubre los estados de Kansas, Oklahoma y Nebraska, en un informe sobre agricultura y economía publicado a principios de mes.

Un estudio que realizó la Fed de Kansas City con banqueros muestra que las condiciones de ingresos de las granjas de la región son los peores desde que empezó a recopilar datos en 2002. La debilidad sostenida en los precios del maíz, la soya y el trigo tuvieron un "efecto particularmente negativo en el ingreso agrícola", ya que representan alrededor de 70 por ciento de los cultivos cosechados en la región, agrega el reporte.

La persistente debilidad de los precios agrícolas sugiere que los ingresos de las granjas pueden permanecer deprimidos. El maíz se comercializa a 3.65 dólares el bushel (unidad de medida de capacidad en los países de habla inglesa; para el maíz, un bushel equivale a 25.40 kilos), la soya a 8.85 dólares (un bushel son 27.22 kilos) y el trigo a 4.69 dólares (también 27.22 kilos), por lo que los agricultores observan que los precios de venta son inferiores a sus costos de producción.

"En realidad, en este momento no hay una buena cosecha para los granjeros estadunidenses", dice David Widmar, economista especializado en el sector agrícola del Centro para la Agricultura Comercial en la Universidad de Purdue, en Indiana.

El costo de producir maíz es de aproximadamente cinco dólares el bushel en el cinturón del grano de EU, y los precios de venta son de alrededor de 3.50 dólares el bushel; los productores van a cubrir sus costos "variables", como semillas, fertilizantes y la tierra, y los costos fijos, como la renta.

Sin embargo, el precio significa que no se cubren sus gastos generales, dice Widmar. Para la soya, los costos de producción son de alrededor de 12.60 dólares, por lo que los granjeros van a tener dificultades para poder cubrir sus gastos generales, agrega.

Stefan Vogel, director de investigación de mercados de productos agrícolas de Rabobank, está de acuerdo. "Muchos agricultores de EU tienen que ver cómo pueden obtener una utilidad este año", dice.

El entorno sombrío para la industria agrícola estadunidense la resumió esta semana Ray Young, director financiero de Archer Daniels Midland, la casa comercial internacional de productos agrícolas. En declaraciones con el Consumer Analyst Group de Nueva York en Florida, planteó los retos que enfrenta la compañía.

Hay "dificultades con la moneda", con la fortaleza del dólar y la debilidad de las monedas de Ucrania y de América del Sur, al igual que con el "impacto argentino" que afecta el procesamiento global de la soya, de acuerdo con Young.

Esos factores afectan toda la cadena de suministros, desde los agricultores y sus proveedores hasta los comercializadores de materias primas.

Los movimientos de divisas tuvieron el mayor impacto. La mayoría de las materias primas normalmente fijan los precios en dólares, y si el valor del dólar sube en su paridad con la moneda local de los productores no estadunidenses, éstos reciben más ingresos, lo que les da una mayor capacidad para reducir las exportaciones de EU.

La fortaleza del dólar estadunidense y la debilidad de las monedas de los principales exportadores agrícolas, entre ellos Canadá, Brasil, Rusia y Ucrania, llegan en un momento en que la competencia por compradores ya es feroz a consecuencia del exceso de oferta y de las tarifas de carga más bajas.

El trigo fue la mayor víctima de la fortaleza del dólar, las exportaciones de EU para los cultivos del año que termina en mayo de 2016 se proyectan en 21 millones de toneladas, el volumen más bajo desde 1971-72, y un tercio menos en comparación con 2013-14. Se espera que los inventarios globales del trigo aumenten a un nivel récord de 232 millones de toneladas para finales de 2015-16, de acuerdo con el Departamento de Agricultura de EU.

Aunque el precio del trigo del Chicago Board of Trade (CBOT) cayó 22 por ciento desde principios de 2014, los granos con denominación en rublos rusos, por ejemplo, subieron 75 por ciento, lo que da oportunidad a los exportadores del Mar Negro de dar un descuento en sus envíos.

El maíz también fue víctima de una feroz competencia en los mercados de exportación, con el aumento de la oferta de América del Sur, al igual que la soya.

El reingreso de Argentina al mercado de exportaciones agrícolas, gracias a sus recortes de impuestos para las exportaciones de productos agrícolas que estableció el nuevo gobierno, al igual que la devaluación de la tasa oficial del peso, lo convirtió en un competidor líder en la lucha por las exportaciones agrícolas.

Mientras que los precios del maíz en Chicago cayeron cerca de 15 por ciento, en pesos argentinos, el precio se duplicó, mientras que en términos del real brasileño aumentaron 45 por ciento.

Young, de ADM, dice que considera como "cíclico" el impacto de la moneda y como no una característica permanente.

Sin embargo, las mayores utilidades para países como Rusia, Ucrania, Brasil y Argentina, gracias al efecto de la moneda, significa que fallan las señales habituales de precios, donde un mercado más bajo debido a una gran cantidad de oferta frena la producción agrícola.