Firmas niponas tropiezan con la inteligencia artificial

Google e IBM aventajan en la carrera mundial para infundir en las máquinas capacidades de aprendizaje similares a las humanas.
La ciencia busca el desarrollo de robots humanoides.
La ciencia busca el desarrollo de robots humanoides. (Shutterstock)

Tokio

En un bosque al oeste de Tokio, el laboratorio de investigación de Hitachi se conecta con el mundo exterior por medio de un camino al que llaman "puente para geeks".

Es en ese laboratorio que Kazuo Yano, el jefe científico de la compañía, afirma que desarrolló una tecnología de inteligencia artificial (IA) para analizar el comportamiento y hacer que las personas sean más felices y productivas en el trabajo.

La presentación de Hitachi del verano pasado de sus últimos avances en inteligencia artificial generó una rápida respuesta de sus rivales japoneses NEC y Fujitsu. Los dos anunciaron con bombo y platillo sus propios avances en el análisis de datos y el aprendizaje automático de las máquinas para detectar ataques cibernéticos y otras posibles actividades criminales.

El concurso de fanfarronadas se produjo después de que Shinzo Abe, primer ministro de Japón, pidió un mayor uso de la inteligencia artificial y la robótica como parte de su estrategia de crecimiento económico, instó a las empresas a invertir más en la investigación de nuevas tecnologías.

Sin embargo, esos ejemplos son escasos entre los grupos japoneses de tecnología. A pesar de tener décadas de investigación en el campo, Google e IBM los eclipsaron en la carrera mundial para infundir en las máquinas capacidades de aprendizaje similares a las humanas.

"No nos quedamos rezagados en tecnología", dice Yuzuru Yamakage, director del departamento de asesoría de aplicaciones de inteligencia artificial de Fujitsu. "Pero tuvimos una mayor sensación de crisis" sobre la percepción pública de que Fujitsu no hacía inteligencia artificial.

Los ejecutivos de Fujitsu dicen que ahora están más abiertos a mostrar sus últimas investigaciones en el área y consultar con los clientes desde las primeras etapas la forma de aplicar sus tecnologías en sus empresas.

Otras compañías japonesas buscan socios externos para avanzar con sus ambiciones. SoftBank, el grupo de tecnología que hace los robots humanoides Pepper, se unió a IBM para llevar a Watson, el sistema de IA de la compañía, a Japón. El fabricante de automóviles Toyota y la empresa de reclutamiento de personal Recruit Holdings se llevaron a expertos de Google y de universidades importantes de EU para crear los laboratorios de investigación de inteligencia artificial en Silicon Valley.

"Si competimos en el mismo campo de batalla que Google, no podemos ganar", dice Katsumi Emura, vicepresidente senior de NEG. "Pero hay áreas específicas —como el reconocimiento de rostro— que no queremos perder".

Parte del problema es una pobre estrategia de marca en comparación con rivales como IBM, que promovió fuertemente a Watson para una variedad de servicios.

Los críticos dicen que lo que IBM vende bajo la marca Watson tiene poco que ver con el sistema original que logró fama pública en 2011, cuando ganó Jeopardy!, el programa de concursos en televisión de Estados Unidos. Aún así, es uno de los sistemas de IA más conocidos del mundo.

"Las compañías japonesas no son buenas para promover sus tecnologías. Se pierden una gran oportunidad", dice Satoshi Kunihara, ex investigador de NTT y experto en inteligencia artificial en la Universidad de Electrocomunicaciones en Tokio.

Una mayor preocupación es que si la industria japonesa de tecnología no logra capitalizar el auge de la inteligencia artificial es el reflejo de algo más y no solo de los errores de mercadotecnia.

Koichi Hasegawa, gerente de alto nivel y experto en tecnología de Deloitte Tohmatsu Consulting, dice que las empresas japonesas se centran tan estrechamente en el desarrollo de la tecnología que a menudo les hace falta dar el siguiente paso con estrategias generales para traducir sus avances de tecnología en negocios.

Eso es particularmente preocupante en los grupos de electrónicos de consumo de Japón, que observan cómo se evapora su liderazgo en smartphones y computadoras personales, ya que no logran captar las aplicaciones más generales para la tecnología.

"Se puede dudar que las empresas japonesas tienen una estrategia corporativa a largo plazo" en tecnología de inteligencia artificial, dice Tadaaki Mataga, analista de la firma de investigación Gartner.

Yano admite que hubo una diferencia entre los investigadores y la alta dirección respecto al potencial de negocio de la tecnología de la IA. "Las personas dentro de la empresa estaban extremadamente escépticas", dice.

Esas dudas se redujeron gradualmente y su investigación ganó impulso cuando la inteligencia artificial se convirtió en la palabra de moda, sobre todo en el último año, dice Yano.

Hitachi le presenta a las empresas su tecnología central de aprendizaje automático —de nombre H— con el argumento de que les va a ayudar a sus ventas, a reducir los costos y a mejorar la satisfacción de los empleados. Cuando se instala H en el sistema de administración de almacenes de la compañía, por ejemplo, calcula que la ruta más rápida de un producto cuando llega un pedido, lo que le permite a los trabajadores reducir 8 por ciento sus horas de trabajo. Mientras que los sistemas y software de inteligencia artificial anteriores se tenían que personalizar para varios usos, Hitachi dice que H puede aprender por cuenta propia para lograr los diferentes resultados que establecen los humanos.

Los rivales criticaron las afirmaciones de Hitachi de que un solo sistema de inteligencia artificial puede resolver una variedad de problemas del mundo real, y los analistas dicen que todavía ninguna compañía ha logrado descifrar la forma de traducir los avances en la inteligencia artificial en herramientas útiles de negocios que puedan generar flujos estables de ingresos.