Firmas nacionales padecen el control cambiario argentino

Las restricciones para proteger sus reservas internacionales mantienen "secuestradas" las utilidades de las empresas foráneas en ese país.
Decisiones de Kirchner para frenar la caída del "stock" de reservas monetarias.
Decisiones de Kirchner para frenar la caída del "stock" de reservas monetarias. (Maxim Shemetov/Reuters)

Buenos Aires

América Móvil, Femsa, Alsea y Embotelladora Arca son algunas de las empresas mexicanas que han sido alcanzadas en Argentina por los efectos del llamado cepo cambiario.

Desde fines de 2011, cuando el gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner impuso un férreo control de cambios con el objetivo de frenar la caída del stock de reservas monetarias del Banco Central, las firmas extranjeras que operan en el país enfrentan duras restricciones para girar las utilidades devengadas a sus casas matrices.

Por ese cerrojo, las utilidades retenidas suman casi 11 mil millones de dólares y las estimaciones de las consultoras locales indican que el monto llegará a casi 13 mil millones a fines de 2015.

“Tanto Femsa como Embotelladora Arca no han podido repatriar utilidades en los últimos años desde Argentina. Esas compañías acumularon caja o reinvirtieron dentro del país”, dijo Carlos Hermosillo, analista de Actinver.

Solo en 2014, Arca invirtió más de 20 millones de dólares para concluir una nueva línea de producción en su planta de la provincia de Salta, y terminó la instalación del sistema de soplados en la línea de botellas PET en la planta de Formosa. En los próximos meses comenzará la construcción de una fábrica en la provincia de Corrientes, con una inversión cercana a 65 millones.

Alsea y América Móvil también están utilizando buena parte de los recursos generados por las operaciones en Argentina para financiar sus programas de inversión en el país. Entre el cuarto trimestre de 2011 y el mismo periodo del año pasado, Alsea abrió 31 locales de Starbucks, 22 de Burger King y uno de PF Chang’s China Bistro.

América Móvil, en tanto, desembolsó el año pasado 640 millones de dólares para acceder a los permisos de
explotación para ofrecer servicios 4G LTE.

A Grupo Elektra, en cambio, el difícil entorno macroeconómico conformado por el control cambiario y las restricciones para importar y exportar la llevó a emprender la retirada. La empresa propiedad de Ricardo Salinas Pliego liquidó en octubre de 2013 sus operaciones en Argentina.

Si bien buena parte de las utilidades generadas en los últimos tres años en Argentina ha sido reinvertida, las empresas nacionales están a la espera de una probable flexibilización de los  controles cambiarios y, en consecuencia, de una normalización en el giro de dividendos a partir de diciembre próximo, cuando asuma un nuevo gobierno en el país.

“Las compañías mexicanas que operan en Argentina ven que esa situación no es viable a largo plazo, dado que se puede reinvertir, pero hasta cierto punto. Hay expectativas de que con el próximo gobierno comience, al menos, una negociación, algo que hoy no existe”, dijo Jorge Rastrelli, director ejecutivo de la Cámara de Comercio Argentino-­Mexicana.

Los asesores económicos de Daniel Scioli, gobernador de la provincia de Buenos Aires y principal candidato por el oficialismo, evalúan una flexibilización gradual.

“Dado que el monto de las utilidades retenidas equivaldrá a fines de este año a la mitad de las reservas brutas del Banco Central, no se podrá abrir el grifo de la noche a la mañana y permitir que todos los pesos se dolaricen, porque eso provocaría una fuerte devaluación. Hay que dar señales sobre la posibilidad de girar utilidades hacia adelante, pero habrá que negociar con las empresas el stock de utilidades retenidas, ya sea con planes de reinversión o mediante la cancelación de esa deuda con un bono”, dijo Marina Dal Poggetto, directora ejecutiva del Estudio Bein & Asociados, liderado por Miguel Bein, principal asesor económico de Scioli.

Los candidatos opositores impulsan una normalización más rápida del giro de utilidades, aunque eso no asegura que la decisión vaya a adoptarse apenas cambie el gobierno. “La voluntad política de Mauricio Macri es clara: levantar el cepo cambiario.

Ese es el objetivo, pero faltan ocho meses para asumir el gobierno y no sabemos todavía qué vamos a heredar en materia de reservas del Banco Central. Por eso, la pregunta sobre qué haremos con las utilidades retenidas la podré contestar recién en diciembre, no ahora”, señaló Carlos Melconian, uno de los principales referentes económicos del jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Por el lado de Sergio Massa, ex jefe de gabinete de Cristina Fernández y actual candidato opositor, tampoco se prevé una flexibilización inmediata de los controles.

“En los términos actuales de la macroeconomía argentina es imposible abrir totalmente el cepo. Pero, luego de la adopción de medidas macroeconómicas que cambien las expectativas, confío en que vamos a poder levantar las restricciones en un término de 100 días.

Con el ingreso de créditos de líneas del exterior y financiamiento del sector privado se podrá compensar la salida de divisas que implicará el giro de esos dividendos”, dijo Aldo Pignanelli, ex presidente del Banco Central en Argentina y asesor de Massa.

En todo caso, los tiempos en que finalmente se lleve adelante la apertura del cepo serán la clave para que el valor de las utilidades retenidas en Argentina no siga licuándose. Cuando los pesos generados por esas operaciones comenzaron a ser retenidos, en octubre de 2011, la cotización del dólar ascendía a 4.47 pesos; ahora ronda 8.90 pesos.

La compleja tarea de flexibilizar el control de cambios en Argentina sin provocar mayores daños colaterales a la economía estará a cargo del gobierno que asuma en diciembre próximo.