Financiamiento en México es "anormalmente" bajo: Cepal

Uno de los problemas es que la banca de desarrollo carece de institucionalidad, dice Hugo Beteta, funcionario del organismo; el sector no se recupera desde el "error de diciembre", apunta.

México

México tiene un sector financiero “anormalmente” bajo de crédito para las micro, pequeñas y medianas empresas (mipyme) para el tamaño y sofisticación de su economía, lo que disminuye la inversión en la mayoría del sector productivo, afirma un directivo de la Comisión Económica para América Latina (Cepal). 

Esta situación, dice Hugo Beteta, director subregional en México de la Cepal, se ilustra con la poca influencia del crédito en el producto interno bruto (PIB) del país, así como financiamiento mal distribuido desde hace 21 años, cuando sucedió el error de diciembre.

“Si tú ves el peso del crédito en el PIB en México es de los más bajos de América Latina, situación que se remonta a la crisis de 1994, pues nunca se recuperó el financiamiento a las empresas, y las instituciones se enfocaron a otorgarlo a la vivienda o al consumo”, dijo Beteta a MILENIO.

El crédito al sector servicios ocupa el primer lugar de los otorgados por la banca comercial en el país, con 28 por ciento, según datos del Banco de México proporcionados por la Cepal.

Le sigue el crédito al consumo, con 26 por ciento; vivienda, 20; industria manufacturera, 13; construcción, 11; sector agrícola, silvícola y pesquero, 2 por ciento, y minería, 0.3 por ciento.

Esas cifras coinciden con un estudio realizado por la Cepal en 2013, al apuntar que en México se privilegia el crédito al consumo, mientras que las mipyme representan una pequeña proporción de la cartera destinada a actividades empresariales, a pesar de que crean siete de cada 10 empleos en el país, con más de 4 millones de unidades empresariales, las cuales generan más de 50 por ciento del producto interno bruto, de acuerdo con datos de la Secretaría de Economía.

Además, el sector de las microempresas es el más importante, ya que por sí mismo genera 40 por ciento de los empleos, y según datos de la Cepal, hasta una tercera parte del PIB y una cuarta parte de la inversión productiva.

En ese estudio, el crédito a las Mipyme representó menos de 20 por ciento de la cartera total empresarial, y la mayoría se concentraba en pequeñas y medianas compañías.

Asimismo, Beteta explica que el comportamiento del crédito a la inversión productiva ha tenido un desempeño procíclico, es decir, solo aumenta cuando la economía crece, pero no al mismo ritmo cuando hay una desaceleración.

“Además, uno de los problemas es que México no ha tenido una institucionalidad fuerte de banca de desarrollo, que tampoco invierte lo suficiente cuando la economía muestra signos de menor crecimiento”, apuntó Beteta.

El especialista de la Cepal indicó que ahora el gobierno intentó, con la reforma financiera promulgada en 2014, aumentar el papel de la banca de desarrollo, pero no ha tenido una función tan central para impulsar a los sectores productivos.

En el primer trimestre de 2015, todavía 80 por ciento de las empresas recibió crédito de sus mismos proveedores, mientras que solo 36 por ciento lo captó de la banca comercial, pero solo poco más de 5 por ciento fue apoyada con créditos de la banca de desarrollo, según el informe Evolución del financiamiento a las empresas del primer trimestre 2015 del Banco de México.

Incluso la banca de desarrollo todavía es superada por el crédito de bancos extranjeros, ya que 7 por ciento de las empresas reportó obtener un financiamiento de esta fuente.

Beteta indicó que la estructura económica de México tiene una fuerte presencia de microempresas que no reciben financiamiento y, por el otro lado, las grandes compañías se fondean en la Bolsa Mexicana de Valores con emisiones de deuda o en el extranjero.

Según información proporcionada por la Cepal, México se ubicó en 2012 en el antepenúltimo lugar entre los países de la OCDE en cuanto a otorgamiento de crédito a las Mipyme, con solo 16 por ciento de su cartera total a empresas, en tanto que Irlanda, Hungría, Bélgica, Japón y Eslovenia, entre otros países, destinan más de 60 por ciento de su cartera.

Incluso Turquía supera a México, al otorgar más de 38 por ciento de su cartera de financiamiento al sector mipyme, o Serbia, que destina más de 19 por ciento.

Esa situación propicia que la mayoría de las empresas del país tenga un escaso financiamiento, y gran parte del capital se encuentre en operaciones en el mercado bursátil, por lo que se dificulta dirigir capital a la inversión productiva.

México solo aumentó su tasa de inversión productiva de 17 a 21.5 por ciento del PIB entre 1990 y 2014, por lo que se ubica en el lugar número 12 de 21 países analizados por la Cepal en su último Estudio económico de América Latina y el Caribe, difundido en agosto.

De esa forma, México se encuentra detrás de las economías de Panamá, Ecuador y Haití, que ocupan los primeros tres lugares, respectivamente, en esa medición, con porcentajes de inversión en formación bruta de capital fijo de entre 25 y 30 por ciento de su PIB.

México también se encuentra rezagado en materia de inversión frente a algunas de las principales economías asiáticas, como es el caso de China, que en 2012 destinó 47 por ciento de su PIB a inversión; India, 35, e Indonesia, 35 por ciento.

“El tema de la inseguridad jurídica también ha disminuido el financiamiento productivo en México. Se habla mucho de inseguridad física, pero para la inversión es muy importante que el sistema de justicia funcione para dirimir controversias”, agregó Beteta.

“Entonces, hay temas institucionales que propician que el crédito al sector productivo sea bajo en comparación con otros países”.  




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