¿Qué juguetes piden los niños de ahora?

Los fabricantes mexicanos se muestran optimistas con los resultados de sus ventas a Santa Claus y a los Reyes Magos pues ya dejaron atrás las amenazas de la piratería y de las importaciones. 
La tecnología puede usarse para multiplicar las creatividad de los niños, no para aislarlos
La tecnología puede usarse para multiplicar las creatividad de los niños, no para aislarlos (Shutterstock)

México

“Pensábamos que íbamos a crecer 6% anual, pero la economía no dio para eso; sin embargo, estamos optimistas en crecer un 3.8 o 4%”, señala Miguel Ángel Martín González, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria del Juguete (Amiju).

Del 10 de diciembre al 10 de enero, señala, los jugueteros realizan alrededor de 70% de sus ventas anuales, muy por encima de otras temporadas, como Día del Niño, que equivale a un 5%.

En México, existen alrededor de 27 millones de consumidores de juguetes, quienes en promedio gastan 80 dólares cada uno, lo cual podría traducirse en que el valor total del mercado juguetero del país llegue a los 2 mil 300 millones de pesos al final de la presente temporada, asegura el titular de la Amiju. A continuación las siete tendencias de la industria del juguete en México.

 1.    Todos quieren una tablet:

Frozen, Barbie, Transformers, Hotwheels, Lego, Monster High, Furby y Nerf son algunas de las marcas de juguetes “tradicionales” que los niños mexicanos prefirieron esta temporada, de acuerdo con un estudio realizado por Walmart y que reunió la opinión de 754 padres y niños mexicanos; pero los dispositivos tecnológicos, como las tablets, empiezan a ganar un terreno importante en las cartas dirigidas a Santa Claus y los Reyes Magos.

“Mientras las ventas de los juguetes ‘tradicionales’ aumentan en 3 o 3.5%, las tablets crecen entre 8 y 9%”, revela Martín González.

Esta situación ha provocado que muchas jugueterías incluyan estos dispositivos en sus catálogos, especialmente los de marcas como Apple o Samsung, aunque algunos miembros de la industria opinan que no es muy buena idea.

“Un aparato electrónico nunca va a generar la imaginación que crea un juguete ‘tradicional’, por lo que el reto será saber cómo se irán adaptando ambas cosas”, opina Juan Terán, director de Expo Palacio del Juguete, una gran juguetería que se monta cada año en el Palacio de los Deportes con la presencia de diversas marcas.

Pero ya hay empresas que están trabajando en crear productos que contengan el balance ideal entre tecnología y los valores educativos y formativos de los juguetes llamados “tradicionales”.

“La tecnología puede usarse para multiplicar la creatividad de los niños, no para aislarlos; por ejemplo, este año hemos traído un smartphone que tiene la función de tablet, además de introducir el tema de la impresión 3D, donde el pequeño puede crear su propio juguete”, asegura Lucas Balcells, director regional de Imaginarium para América, juguetería especializada en productos educativos iniciada en España hace 10 años y que actualmente cuenta con 16 tiendas en México, además de tener presencia en 30 países.

La propuesta de su tablet, a comparación de las “tradicionales”, es que cuenta con un sistema de control para que los padres controlen el tiempo de uso del niño, además de seleccionar con quién puede comunicarse a través del dispositivo, el cual cuenta también con programas exclusivos basados en contenidos educativos.

2. Las bicicletas se venden menos:

El cambio en las preferencias de los niños y en lo regalos que prefieren traerles Santa Claus y los Reyes Magos también han afectado a parte de la industria juguetera, como la de las bicicletas.

“Aunque la gente suele pensar lo contrario, la tendencia de ventas de bicicletas en México ha ido a la baja, ya que durante los últimos seis años hemos pasado de tres millones de unidades vendidas a apenas a un millón 800 mil; es decir, casi la mitad”, subraya Alberto Moreno, director general de Grupo Línea 7, empresa que maneja diferentes marcas de este producto.

“Lo que está pasando es que la bicicleta se puso de moda, pero sólo fue en un segmento de alto ingreso”, apunta el directivo de esta compañía que logró crecer en ventas este años gracias a que, entre otras cosas, logró diversificar su catálogo con triciclos, patinetas y otros vehículos.

Uno de los productos estrella de esta empresa es la marca de bicicletas Monk, la cual logró ingresar a los pisos de venta de almacenes como Liverpool o Palacio de Hierro al complementar su línea con licencias de personajes como el Chavo del 8 o Dora La Exploradora.Con esto también logró mantener su producción durante todo el año y no únicamente en la época navideña, evitando así despedir personal, indica Moreno.

Las licencias  se han convertido en un recurso para los productores de juguetes, tanto para aumentar sus ventas como para poder incrementar su participación en otras temporadas, como en el verano, cuando se presentan los estrenos cinematográficos más importantes.

“Hoy, las licencias son lo que marcan la pauta para muchos productores de juguetes, quienes, afortunadamente, han tenido acceso para comprarlas”, indica Martín González.

3. Los mexicanos gastan en otros bienes:

Otro tema al que ha tenido que adaptarse la industria del juguete en México es a la competencia con otras épocas del año.

“Hoy, la temporada fuerte para los jugueteros compite con otras fechas, como las ventas nocturnas o El Buen Fin, porque mucho del dinero que anteriormente se invertía en juguetes, ahora la gente lo utiliza para comprar otros bienes, como electrodomésticos o ropa”, asegura Víctor Loustalot, director general de Juguetrón, tienda especializada en juguetes con 40 años de historia y con 75 tiendas en el país.

A pesar del panorama difícil, Juguetrón espera experimentar un crecimiento de 8 a 10% en ventas totales este año, además de que en los últimos meses abrió 10 tiendas más, que se suman a otras actividades, como una expo juguetera anual de más de 8 mil 500 metros cuadrados en el WTC Ciudad de México y un negocio de venta de mayoreo, además de contar con marcas propias.

4. Los adultos también juegan:

Para Loustalot, el universo de los consumidores de juguetes se ha diversificado, ya que hoy, además de bebés, niños y adolescentes, los adultos son un importante nicho de mercado.

“Las figuras de acción o líneas como Barbie, Star Wars o Hot Wells actualmente son muy atractivas para los adultos”, apunta.

Además, indica que en los más de 30 años que lleva dedicados al negocio del juguete, nunca habían existido tantas alternativas en el mercado como ahora, por lo que hoy es más difícil para un niño decidir qué desea, además de que al consumidor mexicano le gusta tener disponibles las últimas novedades a nivel mundial.

“En México vamos en tiempo real en cuanto a las novedades y lanzamientos más importantes del mundo”, destaca Loustalot.

5. Los piratas hace menos juguetes:

A comparación de lo que pasaba en otros años, parece que el tema de la piratería ya no es un asunto insuperable para los productores de juguetes.

“A pesar de que sí es un tema que lesiona a la industria del juguete, su impacto hoy no es tan grande como en el caso de la industria de la música o del textil, porque para reproducir un juguete ya se necesita crear moldes que cuestan cientos de miles de pesos”, explica Martín González.

El porcentaje de productos pirata en México sigue siendo importante, ya que alcanza 15 por ciento del mercado nacional, pero para el titular de la Amiju esto sólo permanece en las líneas con mayor permanencia, como el caso de algunas muñecas.

6. Mexicanos contra transnacionales:

El mercado del juguete en México sigue dominado por grandes trasnacionales, como Hasbro o Mattel; por lo que uno de los recursos que tienen los jugueteros nacionales para no sucumbir ante esta y otras amenazas, como la piratería, es invertir en innovación y tecnología.

“Para las empresas de cualquier industria, si no tienen nuevos diseños o innovación, no tienen futuro, y afortunadamente las industrias mexicanas lo están haciendo, ya que se han vuelto más competitivas y han invertido en tecnología, además de que, con apoyo de la Secretaría de Economía, hemos logrado establecer un plan de competitividad”, afirma Martín González.

Pero no todos comparten su optimismo, como Terán, quien menciona que la industria mexicana del juguete es muy débil y está rebasada por las grandes marcas.

“En el mercado interno pocas empresas subsisten, como Mi Alegría, que tiene más de 20 o 30 años y siguen teniendo nuevos productos, pero les sigue faltando esa innovación que tienen las grandes empresas”, opina.

7. México se ha vuelto exportador de juguetes:

Los efectos de las nuevas condiciones del mercado, como el aumento en la cotización del dólar, todavía no impactan a la industria del juguete, ya que los inventarios para esta temporada empezaron a comprarse desde febrero o marzo, indica Loustalot.

Asimismo, el directivo de Juguetrón dice que las jugueterías como la suya deben competir con autoservicios y tiendas departamentales, como Walmart y Liverpool, aunque se mantiene con una buena parte del mercado: alrededor de 12% del mercado total de juguetes a nivel nacional.

En cuanto al mercado de exportación, México tiene una gran oportunidad, ya que es el tercer país fabricante de juguetes en el mundo, y el año pasado exportó alrededor de mil 700 millones de dólares, indica Martín González.

“El mercado de juguetes en Estados Unidos consume 23 mil millones de dólares al año, y México le vende mil 500 millones de dólares anualmente, cuando hace cinco años no le vendíamos ni la décima parte de eso, por lo que con ventajas como la cercanía, experiencia, logística y mano de obra calificada, tenemos un gran potencial”, asegura.

En México, la industria del juguete emplea a más de 30 mil personas de forma directa, y empresas trasnacionales como Lego (con sede en Monterrey y que invirtió 500 millones de dólares a tres años) producen en el País más de 90 por ciento de sus productos que se venden en Estados Unidos y Canadá.

Con estas cifras, parece que la industria mexicana del juguete aprendió a adaptarse a las nuevas condiciones y podrá seguir jugando en el mercado nacional e internacional en buenas condiciones, al menos en el mediano plazo.