Guerra de sueldos en el sector automotriz

La plantilla laboral del sector automotriz creció 8.9% en el primer semestre de 2014 pero cada vez es más difícil cubrir las vacantes en este sector.
Los sueldos para ingenieros del sector automotriz son hasta 75% superiores a la media de un profesionista en el país, según la STPS y el Observatorio laboral..
Los sueldos para ingenieros del sector automotriz son hasta 75% superiores a la media de un profesionista en el país, según la STPS y el Observatorio laboral.. (Shutterstock)

México

En la industria automotriz, el empleo tiene un problema inverso al resto del país. Hay más vacantes que candidatos. Mientras que el empleo aumentó 1% en México, la fuerza laboral de las armadoras y autopartes aumentó 8.9% en el primer semestre del año con 674 mil 908 personas laborando en el rubro, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

La llegada de  siete armadoras al país en los últimos tres años y la falta de especialización de los egresados del sector ha provocado una presión en los sueldos del sector, que en algunos casos lleva a las remuneraciones a niveles por encima de los promedios internacionales, esto con el fin de atraer y retener talentos.

“Mucha de la oferta de atracción por parte de las armadoras hacia los ingenieros está basada en el salario que ofrecen”, detalla Armando Bravo, director del Centro de Desarrollo de la Industria Automotriz en México (CEDIAM) del Tec de Monterrey, campus Estado de México.

El próximo año habrá 10 mil nuevos puestos de trabajo en esta industria, según cálculos de la empresa de reclutamiento y outsourcingManpower. La generación de empleos acompañará las inauguraciones de plantas de fabricantes como Audi, Kia y Mazda que han elegido instalar sus plantas en México. Para 2016 se prevé que la producción nacional llegue a 3.6 millones de vehículos, pero las armadoras encontrarán un “bache” en sus robustos programas de producción, pues pocos ingenieros cumplen con el perfil especializado y el dominio de inglés.

Como resultado, los salarios para ingenieros del sector son 75% superiores a la media de un profesionista en el país, de acuerdo con el Observatorio Laboral y la Secretaria de Trabajo y Previsión Social (STPS).

Mientras un licenciado de ciencias administrativas gana en promedio 12 mil pesos al mes en su primer empleo, un ingeniero en una armadora puede llegar hasta los 17 mil 500 mensuales, comenta João Nunes, director ejecutivo en Michael Page, la firma internacional especializada en reclutamiento de ejecutivos de gerencia media a alta dirección. En cuanto al director de una planta automotriz, el sueldo va de uno a 1.5 millones de pesos al año. Para el mismo puesto pero en (la industria) farmacéutica, ganan entre 800 mil y un millón al año, dice Nunes. “Ganan más en México (en la industria automotriz) que en otros países a nivel mundial” agrega el especialista.

“Existe un desajuste de talento, donde los índices de empleo del sector no impiden que queden cientos de vacantes para puestos especializados sin cubrir, porque el mercado no  está ofreciendo profesionales con las habilidades que se demandan”, advierte Gerardo Kanahuati, director general para México de la firma especializada de reclutamiento Hays.

El problema es mayor en algunas regiones de México, sobre todo en la parte central del país, dado que la oferta laboral no encaja con la presente demanda de la cadena de producción, a pesar de que cada año egresan alrededor de 115 mil ingenieros en el país, según revelan cifras de ProMéxico.

“Salen con un perfil general y un tema importante es el inglés, muchas veces no es del nivel que nuestras áreas requieren, en nuestro caso específico tenemos a personas japonesas laborando en la compañía, por lo que tenemos que asegurarnos que el nivel sea el correcto, como para entablar conversaciones y negociaciones”, explica María Laura Balassanian, subdirectora de Recursos Humanos de Nissan México.

Una de las partes donde hace falta  “aceitar el engranaje” es en la relación entre planes de estudio y el mercado laboral. “Un problema es que las universidades capacitan de manera genérica y universal sin un perfil en particular y normalmente éstas empresas ya desean egresados con perfil automotriz. Son compañías que traen su propio estilo de trabajo y tecnología, idealmente ellos quieren personas con sepan usar esta tecnología”, expresa Bravo.

La falta de inglés es una barrera para los ingenieros que buscan colocarse en el sector automotriz, de acuerdo con Isidro Cano, vicepresidente del Clúster Automotriz de Querétaro. Firmas como Volkswagen y Audi suelen enviar a capacitaciones a sus empleados a su país de origen: Alemania, lo que ante el requisito de conocer un tercer idioma se cierra aún más la oferta de candidatos posibles.

Como una forma de paliar la situación, las armadoras han puesto en marcha alianzas con las instituciones así como programas de prácticas profesionale. En 2009, la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) celebró un acuerdo con Volkswagen que además de dar apoyo técnico y financiero permite que los estudiantes universitarios realicen prácticas en sus instalaciones.

Este mes General Motors anunció una inversión superior a los 100 millones de pesos para su Universidad Corporativa, la cual tendrá como fin ser uno de los principales formadores de especialistas en áreas relacionadas con la industria automotriz del país.

“Existe un desajuste de talento, donde los índices de desempleo no impiden que queden cientos de vacantes para puestos especializados sin cubrir, porque el mercado no  está ofreciendo profesionales con las habilidades que se demandan”, advierte Gerardo Kanahuati, director general para México de la firma especializada de reclutamiento Hays.

A pesar de que no hay cifras oficiales sobre el nivel de inglés en egresados de ingeniería, un sondeo realizado por la escuela de inglés EF este año mostró que México es uno de los cuatro países de América Latina que han sufrido una caída sobre el conocimiento del idioma en los últimos seis años. “Aunque en términos absolutos el descenso fue poco significativo, es suficiente para ubicar a México en la banda de baja competencia”, cita el reporte.

“Aquí requerimos certificaciones en inglés de TOIC en 600 puntos y TOEFL de 500”, comenta la directiva de Nissan México.

Sin embargo, el catedrático del CEDIAM expresa que la demanda y oferta de ingenieros pasa por un periodo de ajuste, el cual en un mediano plazo deberá corregirse. “Por supuesto que hay un déficit, siempre que llega una nueva actividad económica particular normalmente hay un período de ajuste o adaptación”, señala.

Atrapar y retener

Las armadoras, que a la fecha implican en conjunto una derrama en inversión cercana a los 10 mil millones de dólares (mdd) son un imán para los egresados de carreras como ingeniería mecánica, industrial o mecatrónica. “Mucha de la oferta de atracción por parte de las armadoras hacia los ingenieros está basada en el salario que ofrecen”, detalla Bravo.

“Los jóvenes que tienen una formación muy específica en el sector van a tener casi de forma segura un empleo en esta industria” dice Nunes.

Un sondeo propio realizado entre portales de búsqueda de trabajo en línea, reflejó que entre las condiciones necesarias para aplicar a una postulación dentro de la industria automotriz es recurrente tener una entrevista en inglés, mientras que en algunos casos se hacía referencia a alemán básico, no obstante al ser aceptados, el candidato tendría según las vacantes consultadas, prestaciones por encima de la ley y capacitación constante.

“Hay una gran diferencia entre la cantidad de solicitudes y la cantidad a contratar. Incluso las que van a abrir en los próximos dos años ya están empezando a reclutar gente estratégica para cuando empiecen a estar en operación. Encontrar este tipo de gente no es para hacerlo días antes del arranque (de la planta)”, revela el catedrático del Tec.

“No queda otra opción más que trabajar muy duro en la capacitación con las empresas, por lo que el gobierno apoya con los institutos estatales de capacitación para cubrir la gran demanda de la mano de obra especializada”, dice Rosalio Quiroz, coordinador general del Centro Tecnológico del Automóvil y Mecatrónica de Celaya, Guanajuato.  

Semilleros en formación

Como una forma de hacer frente a sus altos requerimientos en aptitudes laborales, las armadoras recurren a los entrenamientos en el sector a lo largo de la carrera mediantes los programas de practicantes otrainee.

“Sólo los mejores alumnos de las universidades entran a estos, es una lucha cada año por quedarse con el mejor talento que esté saliendo de las universidades”, describe el directivo de Michael Page.

Una vez dentro, João Nunes narra que además de sueldos altos, los empleados tienen paquetes de compensación y una empresa que invierte en su capacitación, “usualmente se los llevan a sus países de origen a prepararse, van creciendo desde el punto de vista técnico y también desde el académico”, comenta.

Promedio mínimo de 9, edad límite de 30 años, inglés o alemán avanzado y experiencia profesional de 6 meses son algunos de los requisitos mínimos que pide la armadora alemana Volkswagen México para entrar a su programa de captación de talento. “Nuestro objetivo es identificar a jóvenes con alto potencial para desarrollarlos en un periodo de tres años, y así contar con nuevos especialistas con una visión global del negocio y que sean capaces de resolver los retos en un área específica de Volkswagen de México”, refiere la compañía en su sitio en línea.

Según el Reporte Laboral México 2014 elaborado por Hays, el reto también es encontrar perfiles con un mix-técnico estratégico para desarrollarse en puestos de alto nivel. Los beneficiados, al menos en un mediano plazo, serán los ingenieros que cumplan con los estándares de la industria, pues según el análisis la presión por disponibilidad del talento se verá reflejada en incrementos salariales y mejores paquetes de compensaciones con el fin de atraerlos y retenerlos.

“La combinación entre una continua falta de talento calificado, fuerte presión salarial en sectores altamente cualificados y restricciones en la flexibilidad del trabajo deben ser resuelta si queremos finalmente.

Con información de Alejandro Ángeles. 

No todos ganan igual

El panorama de sueldos altos que reciben los trabajadores calificados en el sector no llega a los estratos más bajos de la cadena de producción quienes ganan uno o dos sueldos mínimos. En Guanajuato, por ejemplo, la automotriz Honda paga dos salarios mínimos (cerca de 130 pesos diarios) a los trabajadores de producción cuando el promedio en automotrices de otros estados como San Luis Potosí, Aguascalientes o Querétaro es de 222 pesos diarios mientras que los ingenieros de reciente ingreso perciben unos 8 mil pesos mensuales cuando en Querétaro pueden ganar casi 11 mil pesos o más de 10 mil en San Luis Potosí, según datos recopilados por Rosalio Quiroz, coordinador general del Centro Tecnológico del Automóvil y Mecatrónica de Celaya, Guanajuato. “Esto trae como consecuencia altas rotaciones de personal”, agrega.

Un artículo reciente de la agencia informativa Bloomberg señala que “muchos de esos éxitos no se filtran hacia abajo, hacia los trabajadores, lo que limita el gasto y las ventas minoristas del país y lo que, para muchos ha producido un crecimiento económico mediocre durante los últimos 10 años”, detalla el reportaje elaborado por NachaCattan.

El artículo refiere que los sindicatos, que están organizados por cada empresa automotriz, en lugar de ofrecer una representación para toda la industria, no han podido impulsar significativamente los salarios, de acuerdo con Armando Soto, presidente de Kaso Asociados, una empresa consultora del sector automotor con sede en la Ciudad de México. El panorama podría mejorar con el comienzo de operaciones de las firmas, advierte Guido Vildozo, quien dijo a Bloomberg que “el aluvión de inversiones podría hacer crecer tan rápido la demanda de mano de obra calificada como para poner fin a los salarios bajos en la industria, dado que la oferta sería incapaz de satisfacer esas necesidades en el corto plazo”.

Con información de Alejandro Ángeles.