¿Más fusiones entre cervecerías?

La empresa holandesa Heineken, dueña de FEMSA, rechazó una oferta para fusionarse con su rival británico SABMiller.
Heineken
Heineken (Shutterstock)

Londres

Con una historia que se remonta a 150 años, Heineken se describe a sí misma como “una cervecería orgullosamente mundial e independiente”. A SABMiller, su mayor rival británico, no le quedó ninguna duda de ese sentimiento después del arrogante rechazo de la empresa holandesa, ahora controlada por la cuarta generación de la familia fundadora.

La divulgación de que el fabricante de Peroni, Miller Lite y Pilsner Urquell realizó una oferta preliminar a Heineken para combinar a la segunda y tercera cervecerías más grandes del mundo, provocó que el 15 de septiembre aumentara el precio de las acciones de las cerveceras, anticipándose a una nueva ronda de consolidación.

Las acciones de SABMiller subieron hasta un 13%, impulsadas por el resurgimiento de los rumores de que Anheuser-Busch InBev, la empresa cervecera más grande del mundo, se estaba preparando para recaudar dinero para realizar una oferta por el grupo con sede en Londres. Pero una persona cercana a la cervecera belga-estadounidense enfrió las especulaciones, diciendo que no se estaban llevando a cabo pláticas sobre el financiamiento para SAB.

Heineken y AB InBev subieron un 3% mientras Carlsberg, que ha tenido un pésimo año debido a su enorme presencia en Rusia y dos Profit Warnings (cuando se informa que la compañía no va a alcanzar los resultados anunciados), creció 2%.

A pesar de la conocida posición de la familia Heineken -reiterada en una declaración la noche del domingo 14 de septiembre de que querían “preservar la herencia e identidad de Heineken como una empresa independiente”- podría sentir la presión de otros accionistas para no rechazar una oferta futura con tanta rapidez,  de acuerdo con una persona familiarizada con la situación.

Heineken Holdings controla a Heineken, a través de la participación del 50.005%. La familia es dueña del 51.7% de Heineken Holdings, lo que les da el control sobre la cervecera, pero deja el 77% del capital social en las manos de miembros que no son de la familia.

Trevor Stirling, analista de Bernstein Research, señala que una fusión de SABMiller-Heineken no estaría exenta de problemas, dado los problemas regulatorios en algunos mercados y complicados acuerdos de joint ventures. Pero también hay buenas razones para que SABMiller considere a Heineken como un objetivo atractivo.

En primer lugar, le daría a la cervecera británica la marca global de cerveza que, entre los cuatro grandes, le hace falta. Esto se debe a que la antigua South African Breweries construyó su negocio predominantemente en un gran número de mercados emergentes fragmentados. Su cerveza de mayor venta es Snow, un nombre que pocas personas conocen fuera de China, a diferencia de Budweiser, la franquicia global de AB InBev.

En segundo lugar, la diversificación de Heineken en los mercados emergentes la hace más atractiva para SABMiller. Ahora Heineken obtiene 60% de sus ingresos de operación en mercados emergentes y tiene unas ventas divididas equilibradamente de 50-50 entre los mercados desarrollados y los emergentes.

En tercer lugar, fusionarse con Heineken aumentaría la posición de SABMiller en África, especialmente en Nigeria, en donde Heineken tiene una participación de mercado del 65%; y en México, en donde la cervecera holandesa derrotó a SABMiller en la oferta por los activos de cerveza de FEMSA, el grupo mexicano de bebidas.

Finalmente, el grupo combinado se encontraría en igualdad de condiciones que AB InBev, que tiene el 21% del mercado mundial de cerveza.

Alan Clark, CEO de SABMiller, dijo que está en el mercado de los acuerdos y es probable que la oferta a Heineken sea solamente uno de los negocios que está considerando la cervecera británica.

Con información adicional de Ed Hammond, Nueva York.