El año en una palabra: Inequidad

A pesar de los intentos sociales por equilibrar la balanza, _inequidad_ , ese estado de injusticia constante, fue una de las palabras que podrían definir al 2014.
El Castillo Hearst es un palacio construido en 1919 por el magnate de prensa William Randolph Hearst. Está situado cerca de San Simeón, California
El Castillo Hearst es un palacio construido en 1919 por el magnate de prensa William Randolph Hearst. Está situado cerca de San Simeón, California (Shutterstock)

México

Inequidad. sust. - Un peligroso estado de injusticia al que las ensimismadas sociedades occidentales inexorablemente se ven arrastradas a pesar de los extenuantes intentos de los políticos para que se vean oponiéndose a ella.

Normalmente, las ideas en economía se barajan tranquilamente alrededor de la academia con alguna excepción que entra en la arena política. Es raro que un tema inspire primero una ola internacional de protestas callejeras y después ponga en marcha la dialéctica académica.

Mientras el incipiente, y al final inefectivo, movimiento de Occupy de 2011-2012 popularizó la idea de que la mayor parte de las ganancias del crecimiento las acumulan el 1% más rico, un libro de un académico francés le dio más notoriedad al problema.

Capital en el Siglo XXI de Thomas Piketty fue un improbable bestseller. Coteja una gran cantidad de datos para sugerir que los ricos toman cada vez más parte de la riqueza en las economías avanzadas. Una explicación interesante, pero al final ad hoc sobre la rentabilidad del capital que crece más rápido que la economía a la que se agrega.

No es noticia que desde hace décadas la desigualdad del ingreso va en aumento. Más notable es el inquietante pronóstico: el profesor Piketty sugiere que la desigualdad relativa de mediados del siglo XX fue una aberración y que regresamos al patrón anterior a la Gran Depresión de las economías dominadas por una pequeña y rica clase dominante. Los políticos debidamente retuercen sus manos sin producir respuestas útiles.

Por supuesto, tomar el mundo como un todo, gracias a que los países en desarrollo y particularmente China e India continuamente recuperan terreno, la desigualdad desde principios del año 2000 cayó por primera vez desde la Revolución Industrial. Pero, ¿quién se interesa por los demás cuando podemos preocuparnos por occidente? Es casi como si la atención prestada a los debates políticos de los países ricos en relación a los pobres se caracteriza, bueno, por la desigualdad persistente e incluso una creciente.