Ex empleados exigen a Samsung responder por casos de cáncer

Pese a que la firma ofrece compensaciones a afectados y deudos, hay quienes le piden mejorar sus niveles de seguridad ante la exposición a químicos en sus plantas.
Una empleada pasa por las puertas de la sede de la empresa en Seúl.
Una empleada pasa por las puertas de la sede de la empresa en Seúl. (Kim Hong-Ji /Reuters)

Seúl

Sentada en un tapete de plástico cerca de su silla de ruedas, Han Hye-kyoung presenta una imagen frágil durante su tranquila protesta al pie de la sede de 200 metros de alto de Samsung Electronics en el sur de Seúl.

En 2005 le extirparon un tumor cerebral que, según sus médicos, se arraigó durante sus seis años en Samsung, donde soldaba tarjetas de circuitos con lo que ella dice que era una pasta a base de plomo.

A sus 37 años, Han ha pasado gran parte de la última década luchando para que Samsung asuma la responsabilidad de su enfermedad y las de otros trabajadores. La controversia amenazó el poder de la mayor empresa de electrónicos del mundo por ventas y alimentó las críticas de que los conglomerados chaebol de Corea del Sur eludieron sus responsabilidades sociales en el país, mientras se expanden rápidamente en el extranjero.

“Temo que muchos trabajadores de Samsung Electronics fueron víctimas de las prioridades que colocan las utilidades sobre los derechos humanos”, escribió Baskut Tuncak, un enviado especial de la ONU sobre derechos humanos y substancias peligrosas, después de una reunión con directivos de Samsung y extrabajadores en Seúl.

Abogados de los trabajadores afirman que hay 244 víctimas de cánceres raros y otros males que presuntamente se relacionan con las condiciones peligrosas de Samsung, y hay 87 muertes.

Samsung siempre sostuvo que no hay evidencia que respalde esas afirmaciones. Pero a medida que empieza una nueva era bajo el vicepresidente Lee Jae-yong, la firma tomó medidas para terminar la controversia. El mes pasado, en lo que llamó un gesto de buena voluntad, puso en marcha un fondo de compensación de 100 mil millones de wons (88 mdd) para quienes sufren 26 enfermedades raras, que hicieron ciertos trabajos de 1996 a 2011. La semana pasada compensó a los primeros 30, quienes acordaron no continuar con la acción legal.

Sin embargo, Han y otros posibles demandantes se niegan a aplicar al plan, y dicen que esa suma equivale a dar “dinero por su silencio” que le permitirá a Samsung poner punto final al tema sin aceptar la culpa o evitar futuras enfermedades.

“Si Samsung no establece nuevas medidas de seguridad, vendrán nuevas víctimas”, dice Hwang Sang-ki, cuya hija murió por leucemia a los 21 años en 2007 y los tribunales le atribuyeron la enfermedad a los químicos tóxicos de la fábrica Giheung de Samsung.

El suyo fue uno de cuatro casos donde los tribunales de Corea del Sur encontraron una relación fortuita que relaciona el cáncer o la anemia aplásica con los elevados niveles de radiación y productos químicos tóxicos en las plantas de semiconductores de Samsung. Si bien los estudios de las fábricas detectaron que estos niveles estaban dentro de los límites legales, los tribunales encontraron que probablemente provocaron las enfermedades con el paso del tiempo.

Esto ilustra la falta de rigor científico subyacente en los actuales estándares legales internacionales de exposición a químicos, que “cambian constantemente las decisiones políticas”, dice Richard Clapp, profesor de la Universidad de Boston, cuya investigación mostró una tasa significativamente elevada de ciertos tipos de cáncer entre los trabajadores de computadoras y semiconductores en IBM.

En 2011, un estudio del gobierno en trabajadores en el sector de semiconductores en Corea del Sur, donde Samsung es la empresa más grande, encontró tasas de linfoma en mujeres y cáncer tiroideo en hombres en niveles de más del doble de lo normal.

Samsung señala que ningún estudio determinó con certeza científica ninguna relación de causalidad, y señala que uno que se comisionó a la consultora de EU Environ en 2001 indicó que no había motivo de preocupación.

Pero hubo señales de fallos de seguridad persistentes en las plantas. Después de que una fuga de gas mató a un trabajador en una planta de semiconductores en 2013, una investigación del gobierno encontró mil 934 violaciones a las normas en el sitio. Samsung prometió mejoras urgentes, pero tuvo otras dos grandes fugas de gas en un año, una de ellas fatal.

La cuestión del peligro continuo está en el centro del enfrentamiento entre Samsung y los ex trabajadores y sus familias. A finales de 2014 las dos partes acordaron nombrar un comité de mediación presidido por un ex juez. En julio, recomendó que Samsung fundara un órgano independiente con 100 mil millones de wons que pudiera gastar 70 mil millones en compensaciones, y el resto utilizarlo en medidas proactivas, incluyendo un monitor independiente de seguridad.

Samsung tiene planes de utilizar los 100 mil millones como compensación y que la firma los distribuya directamente. Tuncak de la ONU llamó al enfoque “unilateral” como “profundamente preocupante”, y los activistas como Han y Hwang dicen que elimina las esperanzas de tener salvaguardas para futuros trabajadores.

Otros optaron por aplicar para la ayuda financiera, como Song Chang-ho, quien anteriormente perdió en una demanda legal para recibir compensación estatal por el linfoma que contrajo después de cinco años de trabajar en la planta de semiconductores de Samsung en Onyang en la década de 1990.

Un tribunal no encontró evidencia que sostuviera la creencia de Song de que su enfermedad fue consecuencia de los químicos que penetraban con regularidad en su inadecuado equipo de seguridad, que corroía su ropa y quemaba su piel.

“Nuestros overoles eran para proteger a los químicos del polvo, no para nuestra seguridad”, dice Song.

Dentro de una de las líneas más nuevas de semiconductores de Samsung en Giheung los funcionarios están dispuestos a demostrar su seguridad.

La planta está llena de detectores de fugas de gas que alimentan con las señales a una computadora cercana en un laboratorio para su monitoreo constante. Pero si bien realizan pruebas a todos los químicos por seguridad, no se les puede dar a los trabajadores o a los investigadores los detalles de algunos de ellos, debido a la confidencialidad comercial, dice Samsung.

88 mdd

Monto del fondo de compensación que creó Samsung para los afectados y sus familiares; el instrumento opera solo para empleados que hayan realizado ciertas labores de 1996 a 2011

244

Afectados por cánceres raros que han documentado los abogados de los ex trabajadores de la firma surcoreana; afirman que ya murieron 87

 

Con información de Kang Buseong