5 razones para pedir un crédito

No hay que tenerle miedo al crédito, solo saberlo usar para buscar tu bienestar. Este 2016 puede ser tu año para pedir financiamiento. Te decimos por qué.

El crédito es una herramienta que te permite adquirir un bien o un servicio cuando no tienes la liquidez para obtenerlo con tus propios medios. Es, también, un compromiso adquirido.

Cuando pides financiamiento sabes que tienes la responsabilidad de pagar el dinero que te están prestando. Y, quien te lo presta, en principio una institución financiera, toma un riesgo al darte este dinero, por lo que incluye un interés en el pago del préstamo para cubrir ese riesgo.

Entender cómo funciona el crédito y cuándo es buen momento para tomarlo -en términos personales y macroeconómicos- es importante para utilizarla mejor y poder alcanzar tus metas. Por ello, consultamos a expertos financieros para que nos dijeran por qué 2016 es un buen año para pedir crédito y cuáles son las señales te debes fijar para asegurarte que siga siendo buen momento.

“Estamos convencidos de que el 2016, y en el entorno económico que vivimos, permite a los mexicanos y a todos los que vivimos en este país, poder -a través de un crédito- detonar nuestra economía familiar”, dice Tonatiuh Salinas, director general adjunto de Nacional Financiera. Pero, además, en lo que estos expertos también están de acuerdo es que “estamos viendo épocas muy buenas que no se habían visto, en mucho tiempo y que permiten obtener créditos a tasas más bajas y plazos más largos”, dice Carlos Serrano, economista en jefe de BBVA Bancomer en México.

1. Hay estabilidad y solidez macroeconómica. Esto se traduce en que los créditos tienen tasas bajas, “históricamente bajas y a plazos largos”, dice Carlos Serrano.

El ejemplo más claro es el crédito hipotecario, hoy los mexicanos pueden conseguir una hipoteca a 20 y hasta 30 años, cuando en “generaciones anteriores eran de cinco años”, añade Serrano. Además, hay un sistema sólido crediticio, explica Ricardo García Conde, director de ejecutivo de Crédito Hipotecario de Banamex. Esto se comprobó en 2008 con la crisis en la que en muchos países se colapsaron los sistemas hipotecarios y “aquí no pasó nada”. Se mantuvieron los productos saludables, seguros para el cliente y con condiciones en las que no se exponía al riesgo, dice García Conde. “Y, ¿qué pasó? Tuvimos una pequeña caída por la recesión en el mundo, pero más pronto que tarde, el sector volvió a crecer, cosa que no podemos decir de otros mercados”.

Otro ejemplo que refleja la estabilidad macroeconómica es el plazo al que el gobierno puede pedir dinero prestado, que hoy llegan también a 10 y 20 años, comenta Serrano de BBVA, y esto refleja confianza. Hay dos indicadores económicos que puedes seguir para mantener la tranquilidad y saber si sigue siendo buen momento para pedir financiamiento: la inflación y la tasa de interés a la que el gobierno puede pedir prestado, dice Serrano y añade: “Las tasas a las que pide el gobierno han estado estables en 6% y eso es distinto de otros países emergentes que han deteriorado su estabilidad macroeconómica como Brasil, donde las tasas de gobierno y la inflación se han disparado”.

2. Hay más competencia. En el sector financiero ha incrementado y hay bancos nuevos, como Sabadell. Entre más jugadores, más competencia por atender a los mexicanos que quieren cuentas, inversiones y créditos. En este último rubro, el que los bancos compitan por tener mayores clientes hace que compitan también en servicios y, por tanto, las tasas de interés que ofrecen en sus productos.

3. Hay más transparencia. Medidas regulatorias tomadas por el Banco de México que piden a las instituciones financieras divulgar las condiciones de sus productos financieros “han hecho más transparente el mercado y que los consumidores puedan comparar las opciones y encontrar la más barata”, dice Serrano de BBVA Bancomer.

4. Hay más cautela. Los bancos abren la llave del crédito con cuidado. Al cierre de noviembre del año pasado el crédito al consumo -tarjetas, créditos personales, hipotecarios, y de más- creció 6% y alcanzó un saldo de 721,000 millones de pesos, lo que es equivalente a 21.9% de la cartera total de créditos en México, según datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV). El crecimiento es adecuado y las instituciones e incluso los contratantes son cada vez más cuidadosos en que la decisión de tomar un crédito o darlo depende de la capacidad de endeudamiento real. Al final, como dice Silvia Singer, directora del Museo Interactivo de Economía, a nadie le conviene tener deudores morosos.

5. Hay opciones y mejores condiciones. En el caso del crédito emprendedor, por ejemplo, la Reforma Financiera ha hecho más fácil la obtención de crédito, sobre todo, estableciendo mejores condiciones en las tasas de interés y plazo, explica Enrique Jacob, presidente del Instituto Nacional del Emprendedor (INADEM). En el Crédito Joven, por ejemplo, al 31 de diciembre se autorizaron 431 créditos por más de 182 millones de pesos. Este crédito ofrece una tasa de 9.9% anual fija en la vida del crédito. Esto es novedad cuando se piensa en que los jóvenes mexicanos han sido uno de los grupos con menor acceso a financiamiento.

Y hay más opciones, instituciones como Santander ofrece 10 créditos para micro o pequeñas y medianas empresas. Bancomer otros cinco, Banorte tres y Banamex otros dos.

“Es buen momento para que los mexicanos, particularmente los jóvenes, vean en el emprendimiento una buena oportunidad de desarrollo personal y profesional”, dice Jacob.

Además, los procesos son cada vez más sencillos gracias a las herramientas que existen, no solo para que el solicitante esté al tanto de lo que necesita, sino porque puede tomar cursos en línea para saber cómo es el proceso de solicitud, como es el caso del Infonavit o INADEM.

Con información de Ana Estrada y Emiliano González Islas