España y México se hacen fuertes uno al otro

Tras la crisis de 2008, la estructura de los negocios registró un gran cambio y España fue uno de los mayores receptores de la exportación de capitales desde México
Valentín Diez Morodo, Presidente del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior (COMCE).
Valentín Diez Morodo, Presidente del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior (COMCE). (Foto: Cortesía)

En los últimos 35 años, la economía mundial ha registrado cambios impresionantes. Parte muy importante de este fenómeno ha sido el hecho de que el comercio internacional ha crecido a tasas superiores a las de la producción, lo que nos muestra que las economías están registrando un proceso de integración en el esquema de fabricación como respuesta a los cambios tecnológicos, a la estructura de los negocios y a un ambiente más liberal para la realización del comercio.

México ha participado en este proceso, realizando reformas que pocos países han emprendido y eso le ha permitido ubicarse entre las principales economías del mundo; siendo también el 15o país exportador.

En el periodo 1994 a 2013, México, como país todavía netamente importador de capitales que complementan el ahorro interno, recibió más de 400 mil millones de dólares (mdd) equivalentes a 2% del total de los flujos mundiales, convirtiéndose en el 14o destino preferido de la IED mundial.

Parte importante de la inserción de México en el proceso globalizado ha sido propiciada por la serie de Tratados de Libre Comercio firmados y que actualmente le dan acceso preferencial a 46 países, siendo los más importantes el TLCAN, con Canadá y EU, y el TLCUEM con los 28 miembros de la Unión Europea.

Para el periodo 1994 a 2014, las inversiones españolas en México acumularon más de 48 mil mdd y están presentes en 5 mil 344 sociedades hispano- mexicanas, como resultado de una estrategia del gobierno español y de los empresarios españoles que apostaron por nuestro país a largo plazo, habiendo obtenido resultados muy positivos que también ayudaron a atenuar la crisis que se presentó en 2008.

La presencia de empresas españolas en México ha sido benéfica pues muchas de esas inversiones se han realizado en sectores estratégicos de la economía mexicana, pero también lo ha sido porque muchas inversiones han sido realizadas por pequeñas y medianas empresas que han entendido adecuadamente el proceso de globalización prevaleciente y han definido como primer objetivo al mercado mexicano, que también realizan exportaciones a España y a Europa y, muy importante, han aprovechado la red de Tratados Comerciales que México tiene para acceder a otros mercados.

Cabe mencionar que después de la crisis de 2008, la estructura de los negocios ha registrado un cambio aun mayor que ha modificado las características de algunos países y que en el caso de México, que siempre fue un importador neto de capitales, entre 1994 y 2013 desarrolló la exportación de capitales misma que en el periodo superó la cifra de 131 mil mdd, de los cuales 35 mil mdd se destinaron a Europa, con especial incidencia en España que se ha beneficiado de inversiones por 17 mil 460 mdd, con la participación de empresas mexicanas como Grupo Cemex, Cinépolis, Televisa, Carso, Grupo Silanes y Grupo SOFTTEK, entre otras.

Los casos más recientes incluyen una operación muy importante y significativa: la adquisición de la empresa de transporte urbano y de largo recorrido Grupo Avanza por parte de la firma mexicana ADO. Otras operaciones de gran significación comprenden la adquisición de Campofrío por parte del Grupo Sigma; GRUMA adquiriendo la comercializadora de maíz y trigo Mexifoods; y la compra de petroquímica Vestoil y Wavin por parte de MEXICHEM.

Esto es solo una muestra de las enormes oportunidades que propicia la extraordinaria relación que existe entre México y España y, a la vez, de lo mucho que se puede hacer para fortalecer las relaciones entre nuestros países, sobre todo, por la recomposición y reestructuración de la economía mundial, lo que ya arroja símbolos muy positivos y abre enormes oportunidades para la realización de negocios. Especial referencia merecen las oportunidades que se presentan para la inversión de empresarios mexicanos que pueden aprovechar la coyuntura española para posicionarse en ese mercado y, para los españoles, a fin de capitalizar las nuevas oportunidades que se están presentando en México con las reformas estructurales.