La revolución del gas natural

Más que la reforma energética, el cambio en la estrategia de generación eléctrica y la abundancia del insumo en EU han impulsado el crecimiento del consumo en México
La actividad industrial actual de México, ha propiciado que el mercado se convierta en una nueva fuente de demanda para el gas natural estadounidense.
La actividad industrial actual de México, ha propiciado que el mercado se convierta en una nueva fuente de demanda para el gas natural estadounidense. (Foto: Shutterstock)

Hace más de un mes, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) otorgó a IEnova, por medio de su subsidiaria el Gasoducto de Aguaprieta, un contrato para construir y operar el gasoducto de 23 kilómetros de extensión San Isidro-Samalayuca, que llevará gas natural desde Texas a Chihuahua.

El proyecto, para el cual IEnova, perteneciente al gigante energético Sempra, ofreció 147.5 millones de dólares (mdd) permitirá transportar mil 135 millones de pies cúbicos diarios de gas proveniente de Waha, una de las mayores cuencas del mundo de este energético.

La CFE reveló que por esta licitación se ahorraría más de 53 mdd y a partir de enero de 2017 estará trayendo una cantidad sustancial de gas natural para abastecer industrias y comercios del norte de México.

Dicha licitación, autorizada por la Comisión Reguladora de Energía (CRE), constituye sólo una muestra de la reciente revolución del gas natural en la cual la abundancia y facilidad de obtención en los yacimientos texanos de Waha o Eagle Ford se combinan con precios bajos y mayores y más sofisticadas redes de transporte.

De Texas a Tuxpan Según la CFE, este es un proyecto nacional de gasificación y no hay pausa en los anuncios. Previo a la concesión a IEno va, la empresa productiva del Estado, encabezada por Enrique Ochoa Reza, indicó que trabaja en la inminente presentación de una nueva ronda de licitaciones de proyectos de infraestructura por un monto superior a los 150 mil millones de pesos.

Por sierras, desiertos y hasta por debajo del agua, el gas natural de las cuencas de Texas llegará a México en una situación ganar-ganar. Entre los proyectos que plantea la CFE se incluye uno de un gasoducto valuado en más de 45 mil millones de pesos para traer gas natural desde la costa texana y depositarlo en Tuxpan, Veracruz.

Aunque falta delinear las condiciones de este proyecto, el cual, por cierto, traería diariamente 2 mil 600 pies cúbicos de gas, una vez que entre en operación en 2018, la CFE ha indicado que se cubrirán todos los flancos para evitar riesgos como la falta de capacidad local de almacenamiento y distribución.

A todo gas

Según Dave Forest, de Ogib Research, la actividad industrial actual de México ha propiciado que el mercado “al sur del Río Bravo” se convierta en una “inesperada nueva fuente de demanda” para el gas natural de Estados Unidos. Es decir, allende el río Bravo, hay una enorme producción del combustible, las capacidades de almacenamiento se agotan y no hay mejor y ni más rentable válvula de escape para todo ese gas que el norte de México, sediento de gas natural para la generación de electricidad y por el boom de la industria automotriz, explica en una nota Angelina LaRose, analista de mercados de gas natural de la Agencia de Información Energética de EU (EIA).

Y aunque los estados de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas rebosan también de gas natural, sobre todo, en la llamada Cuenca de Burgos, los expertos coinciden en que es más fácil y más barato traerlo de EU. En opinión de Charles Kennedy, experto en transporte de gas en América del Norte, Estados Unidos está a punto de convertirse en el mayor exportador de gas natural del mundo y va a ganar mucho por ello, pues el combustible es más caro en Europa y en Asia.

Por su parte, SNL Financial, una firma de investigación, asegura que si bien Asia es el principal cliente del gas natural estadounidense, México avanza a pasos agigantados para ocupar el lugar “número uno” en ese nicho. De hecho, en proyecciones de la EIA, consolidadas por Ogib Research, se concluye que la compra de gas natural de México a EU casi se ha duplicado desde 2008, registrando un crecimiento de 98%, y con una capacidad de importación que en breve llegará a unos 200 mil millones de metros cúbicos diarios (mcd); es decir, hasta 10% de la producción total de EU.

Y más, para 2040, la EIA proyecta que México importará 3 billones de pies cúbicos, pudiendo, en algunos escenarios, llegar a 4.7 billones de pies cúbicos, es decir, unos 13 mil millones de pies cúbicos diarios.

Por ello, dice SNL Financial, los productores de EU deberían sacar provecho de que su gas se puede distribuir a menor precio a México, con menores gastos en infraestructura. “La industria del gas natural licuado (LNG) de EU ha metido miles de millones de dólares en la licuefacción y proyectos de exportación para embargar el gas a todo el mundo, pero mejor deberían ver que su vecino al sur lenta y calladamente se está convirtiendo en el mayor consumidor de gas natural”, dice Jimena Mosqueda, analista de SNL Financial.

Alta tensión

La mayor parte de la demanda de gas natural de México se debe a cambios en la estrategia de generación de electricidad. Y es que si para el 2000, 20% de la energía del país provenía del gas natural, para 2007 ya era 50%, según la CRE. Para 2014, el cálculo se ha mantenido similar y aproximadamente 30% de las necesidades del combustible son suministradas desde la cuencas de esquisto (shale) de EU, como Barnett, Eagle Ford y Permian.

Una nueva era

Además de firmas como IEnova, que está muy presente en los proyectos de Los Ramones, donde además de Pemex y CFE, tienen inversiones comprometidas por casi mil millones de dólares enormes fondos como BlackRock y First Reserve, también hay empresas como Carso desarrollando redes de ductos.

Este año, Carso Energy encabezó un conglomerado, junto con Energy Transfer Partners y MasTec, y obtuvo un contrato para desarrollar un gasoducto para llevar gas natural de Waha, (San Elizario, Texas), a Chihuahua.

De acuerdo con la CFE, se trata de un contrato por 596 mdd para el diseño, desarrollo, construcción, operación y mantenimiento de una red de gas natural que podrá transportar hasta mil 140 millones de pies cúbicos de gas por día.

Esta red se conectará con la San-Isidro Samalayuca que apenas este mes ganó IEnova, a donde también se conectará otro ducto del mismo consorcio de Carso Energía, en este caso bajo un contrato de 325 mdd.

Y no sólo firmas mexicanas o españolas están en este negocio. En mayo Howard Energy Partners, una firma de San Antonio, obtuvo un permiso presidencial para que una de sus subsidiarias construyera un gasoducto transfonterizo, partiendo del condado de Webb, en el epicentro del gas natural de Texas, a Escobedo, Nuevo León, de donde se distribuirá a las grandes plantas industriales.

El ducto servirá para que firmas especializadas en el embarque de gas natural puedan hacer llegar el combustible a México. Se trata, dice la empresa, de un gasoducto de 200 millas (unos 320 kilómetros), que conectará a productores de gas natural en la cuenca de Eagle Ford a clientes industriales en Monterrey y sus alrededores.

El ducto “Nueva Era”, dice Mike Howard, CEO de Howard Energy Partners, servirá para atender la demanda de nuevas fábricas y plantas de energía al sur de Texas, que sacian su sed de energéticos en pleno boom industrial con la producción récord, y a bajo precio, del gas natural tejano.

“Es una situación ganar-ganar para todos en la región”, dice Howard. En ello, ganan los industriales mexicanos, que tienen acceso a fuentes abundantes de gas natural a precios competitivos, al mismo tiempo que los productores tejanos tienen una salida a su producto mediante la expansión de sus mercados.

Este ducto podrá transportar cerca de 600 millones de pies cúbicos por día, y se conectará con el Sistema Nacional de Gasoductos de México.

Pagando el precio

En este contexto de explosión de consumo de gas de México, se dice que los más felices podrían ser los productores de gas natural en EU, quienes aprovechan el giro en México de combustible para generar electricidad, el ambiente de crudo barato y las enormes plantas automotrices en el norte de México. Con ello, el gas natural que baja al sur tiene la flexibilidad de venderse con tarifas premium sobre las aplicadas en EU.

Según proyecciones realizadas por Ogib Research, de este lado del río Bravo se paga, en promedio, 2.94 dólares por metro cúbico de gas, 7.3% más que lo que se paga en Texas o estados vecinos.

Pero a los mexicanos, este sobreprecio no les molesta tanto, dice Ogib, pues hay disposición de pagar más si hay seguridad sobre el suministro. Además, con los ahorros por las licitaciones que ha facilitado CFE, el ahorro para el gobierno está garantizado.