Lo que el viento atrae

Las empresas españolas son las líderes del sector, que aún se vate al viento de que traerán las futuras reglas de mercado eléctrico para energías limpias
Las empresas eólicas esperan que se apruebe en el Congreso de la Unión la Ley de Transición Energética.
Las empresas eólicas esperan que se apruebe en el Congreso de la Unión la Ley de Transición Energética. (Foto: Cortesía )

En el proceso de adaptación del mercado energético mexicano, los desarrolladores de energía eólica quieren invertir en proyectos de este tipo ante las perspectivas que ofrece el país.

“Al año 2018 veremos 6 mil megawatts (mw) o 7 mil mw instalados, de darse todas las condiciones y de aclararse las incertidumbres. Eso es más del doble de lo que ya existe en el país”, asegura Adrián Escofet, presidente de la Asociación Mexicana de Energía Eólica (AMDEE).

La organización también sostiene que, si se concreta la expectativa de crecimiento, el país podrá alcanzar una proporción de 35% de generación de electricidad a partir de fuentes limpias en 2024.

A través de 31 parques, repartidos en Oaxaca, Baja California, Chiapas, Jalisco, Tamaulipas, San Luis Potosí y Nuevo León, México tiene 2 mil 551 mw de capacidad eólica, lo que contribuye con casi 4% de la generación eléctrica nacional.

La inversión fluye

Aunque hubo grandes avances con la reforma energética, todavía están pendientes las leyes secundarias que darán impulso a tecnologías renovables.

Las empresas eólicas están a la espera de que el Congreso de la Unión apruebe la Ley de Transición Energética y de que la Cofemer libere las reglas de mercado, que aportarán los detalles sobre quién puede adquirir y quién puede ofrecer electricidad.

Acciona Energía abrirá cuatro centros de producción que sumarán 556 mw; Gamesa prevé nuevas inversiones por 950 millones de dólares entre 2015 y 2017 para generar 500 mw. Iberdrola México anunció la construcción del Parque Pier II, que será de 66 mw, y que le costará 120 mdd; mientras que la minera Peñoles confirmó su intención de abrir una planta en Coahuila, con capacidad de 200 mw que se inaugurará en 2016.

Optan por proyectos legados

Vive Energía, que obtuvo permisos para operar seis proyectos con capacidades entre 64 mw y 100 mw, está convencida del potencial de México. Su director, Benigno Villarreal, explica que tres de esos desarrollos son legados, es decir, son permisos que se obtuvieron antes de la reforma energética, los que pueden conservar con las mismas condiciones establecidas en la ley anterior.

Entre algunos derechos del régimen anterior se encuentra el Banco de Energía, un mecanismo de intercambio de corriente eléctrica que reduce la interrupción en la generación de renovables, ya que los excedentes no utilizados por el autoconsumo, se envían a una cuenta virtual o banco que los acumula y los regresa cuando el permisionario los solicita. Otra ventaja es el porteo o estampilla de transporte de energía, es decir, el costo de transmisión que pagan los particulares que envían su producción eléctrica a otros centros de consumo, y que para las renovables tiene una cuota preferencial.

El viento es más barato

Los empresarios del sector mantendrán el esquema financiero que ha operado hasta ahora: una fórmula de 30% de aportación de fondos de capital privado, y 70% de financiamiento bancario; o de 20% y 80%, respectivamente. Lo que ha funcionado muy bien es la participación de las empresas AAA a través del esquema Power Purchase Agreement (PPA), que implica que el crédito bancario se otorga a un proyecto que venderá la energía producida a una empresa gigante y la garantía de pago son los ingresos de esta última. Este es el esquema con el cual han incursionado Cemex, Bimbo, Femsa y Soriana, y a decir de los expertos consultados se prevé que permanecerá.