Más motores para mover a México

La industria automotriz acumula más récords. Es el brazo exportador de la industria y le encontró el modo a los cautelosos automovilistas, que ahora compran más y con más ganas.
Al cerrar el año, la industria automotriz alcanzará un superávit de 55,000 millones de dólares.
Al cerrar el año, la industria automotriz alcanzará un superávit de 55,000 millones de dólares.

No es una novedad que la industria automotriz sea el pilar de las manufactura y un ejemplo de dinamismo que atrae más inversiones que ninguna otra, incluyendo el turismo y el petróleo. Es una generadora de empleos de alto nivel tecnológico y con mejores ingresos que el promedio de los trabajadores. Contra lo que ocurría en el pasado, cuando se exportaban las plantas obsoletas de los países industrializados, ahora es al revés: en México se construyen plantas con equipos nuevos y automatizados, porque lo que ensamblan son automóviles de gamas medias y altas, y próximamente marcas Premium como Audi, BMW y Mercedes Benz. Es un sector que genera un importante intercambio de divisas, y que tiene cada año un creciente superávit que fortalece las finanzas del estado.

Los números son muy buenos este año, no solo en materia de producción y exportación, sino también en relación con las ventas en el mercado interno, donde participan marcas y modelos importados. Es un cambio bienvenido después de varios años de padecer un mercado recesivo. La Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), anunció que en septiembre pasado el mercado interno presentó los mejores niveles históricos. A pesar de la devaluación relativa del peso, y quizá ante la expectativa de un aumento de precios, los consumidores dejaron la cautela y compran más autos que nunca.

En la manufactura, este año también se registran cifras récord. Y en materia de exportaciones, la industria se comportó de manera dinámica, respondiendo a la sostenida demanda de Estados Unidos, Canadá y Europa, que son los principales destinos de los embarques (más de 70% de los vehículos se transportan por vía marítima).

En una entrevista, Eduardo Solís Sánchez, presidente de la AMIA, confirmó que la balanza comercial automotriz alcanzará este año un superávit de 55,000 millones de dólares (mdd), lo que representa un aumento de 10.8% con respecto a 2014; en el primer semestre ya había alcanzado los 26,543 mdd, 15% arriba que el año anterior.

Precisó que la industria automotriz seguirá dando buenas noticias, y que para 2020 el país podría alcanzar una producción de cinco millones de vehículos.

Los buenos números

Las buenas ventas en el mercado interno se explican por varios incentivos, aparte de que los precios de los autos han permanecido estables y a que hay una inflación históricamente baja. Una buena razón es la disponibilidad de financiamiento por parte de los bancos y las financieras de marca; según la AMIA, entre enero y agosto se otorgaron 522,749 créditos, un incremento de 25.6% con respecto a 2014. Para el año próximo habrá una nueva ventaja, ya que en el paquete fiscal de 2016, el Congreso autorizó un aumento en la deducibilidad de vehículos nuevos, que pasará de 130,000 a 175,000 pesos. La Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA) había solicitado al Congreso una regla de deducción de 300,000 pesos aplicable tanto a personas físicas como morales.

Buenas ventas en el mercado interno también son buenas noticias para los casi 2,000 distribuidores que existen en el país, y que han podido incrementar su rendimiento, es decir el promedio de ventas por agencia. Aunque no hay cifras oficiales, se puede calcular que cada concesionaria vende un promedio de 63 unidades por mes, y que la mayoría de ellas puede colocar más de 500 en un año.

Es de esperar que 2016 sea un año aún mejor, porque después de incansables batallas, la AMIA y la AMDA han conseguido que las autoridades, sobre todo en los estados fronterizos y en los tribunales de amparo, cierren el paso a las masivas importaciones de autos usados de Estados Unidos. Mientras en el pasado podían internarse vía amparos hasta 1'000,000 de unidades por año, según la AMIA, entre enero y agosto de 2015 se importaron solo 113,552 unidades, una reducción de 68% frente al mismo lapso del año pasado, cuando entraron al país 361,249 de estos autos “chatarra”.

Con todo y los avances, las concesionarias de autos enfrentan nuevos desafíos: los grandes inmuebles que ocupan, sobre todo en las zonas céntricas de las ciudades, están siendo presionados por su valor inmobiliario, y muchas ceden los terrenos y se van a áreas más periféricas. Todavía no está ocurriendo, como en EU, que una parte de las ventas de automóviles se haga vía internet, pero cada vez más compradores se informan y cotizan vía electrónica, y solo van a los distribuidores cuando tienen la decisión prácticamente tomada. De la mano de los fabricantes, las ventas online tendrán que promoverse, construyendo buenas ofertas y facilitando los trámites y el papeleo.

Seguridad y otros temas delicados

No es fácil gestionar una industria de este tamaño, con una docena de fabricantes y casi 300 modelos diferentes entre autos y camionetas nacionales e importados. Este año, la industria enfrentó problemáticas, como el aumento en el valor del dólar, que afectan de manera importante el ingreso de autos y componentes importados, y es una oportunidad para los proveedores nacionales. Otro asunto es el de los automóviles chatarra de importación, que ha tenido muy buenos resultados al reducirse el ingreso de vehículos usados, y en tercer lugar, la renegociación del Acuerdo de Complementación Económica (ACE) 55, firmado con Brasil en 2012. El ACE establece mecanismos para el comercio bilateral automotriz entre México y Brasil, y había sido denunciado cuando la balanza comercial se volvió deficitaria para el país sudamericano. El resultado no fue favorable para México, que debió aceptar unas cuotas de tipo proteccionista en favor de Brasil.

Otro tema es la discusión de la Norma Oficial Mexicana que define los dispositivos y equipos de seguridad mínimos que deben tener los vehículos fabricados y comercializados en el país. El proyecto de la Secretaría de Economía con la denominación NOM-194-SCFI-2014, fue defendido de manera acalorada por la industria y las agencias de protección de los consumidores. La norma está todavía pendiente de las determinaciones de la Comisión Federal de Mejora Regulatoria (Cofemer) y la Dirección General de Normas. Será difícil encontrar un consenso porque si bien es aceptable para las armadoras, las organizaciones de consumidores y analistas creen que debiera ser más estricta y obligar a que los vehículos que circulan en el país sean más seguros. Igual que los que se fabrican aquí y se exportan a Estados Unidos y Europa, donde las normas son más estrictas.

Como parte de esta discusión, se ha mencionado la ausencia de una organización estatal que se responsabilice por los niveles de seguridad tanto en vehículos particulares como de carga y pasajeros, como existe en otros países. Los especialistas afirman que México, que se apresta a convertirse en uno de los primeros fabricantes de automóviles del mundo, y que está produciendo autos y camionetas de alto contenido tecnológico, debería tener un organismo de ese tipo, y darle seguimiento a los temas de seguridad y a los accidentes viales y de carretera, con el fin de encontrar patrones, realizar labores de prevención y reducir la mortalidad por accidentes, que es una de las más altas del mundo.