Así evolucionarán las Telecomunicaciones

Monitorear las próximas fases permitirá aplicar correctamente las nuevas bases legales y regulatorias, y así no frenar la evolución.
Ernesto Piedras, CEO y director general de The Competitive Intelligence Unit.
Ernesto Piedras, CEO y director general de The Competitive Intelligence Unit.

El objetivo de todo indicador es capturar los hechos es­tilizados del sector o fenómeno que busca medir, de tal manera que represente la realidad de forma cuan­titativa, simplificada y directa. De ahí la necesidad de contar con un índice de las telecomunicaciones en Mé­xico que refleje el desempeño del sector.

Ni dudar de la importancia de contar con una mé­trica confiable, robusta, comparable y replicable en el tiempo. Más ahora que entra en vigor y se ven los primeros efectos de un marco regulatorio renovado que da señales de reactivación de la dinámica competitiva y de cre­cimiento de este sec­tor que se había caracterizado por cre­cer entre tres y seis veces lo que hace la economía en su con­junto.

Son identificables cinco fases en su evo­lución de los últimos años: crecimiento acelerado, estanca­miento inducido por macroeconomía, cre­cimiento moderado, desaceleración indu­cida por regulación y, la actual, crecimiento acelerado inducido por competencia efectiva.

Es ampliamente conocido el efecto de la macroeconomía sobre el desempeño del sector, sobre las decisiones de inversión, así como de sus consumidores, sujetos a la derrama salarial y oferta tecnoló­gica vigente.

En periodos recientes hubo una desaceleración en consecuencia de la natural incertidumbre que resulta de una fase de reforma al marco legal y regulatorio aplicable a estos mercados.

Posteriormente, con la puesta en marcha del corpus regulatorio sectorial resultante de la Reforma y su correspondiente Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión (LFTR), se han instaurado en un plazo relativamente corto, condiciones favorables para un nuevo capítulo de crecimiento inducido por la competencia.

En la fase actual, el sector de telecomunicaciones hay compe­tencia efectiva, basada en nuevas inversiones, mayor cobertura, menores precios y más servicios para el usuario final.

A los pocos meses de la entrada en vigor del nuevo marco regu­latorio se dieron anuncios de intenciones de nueva inversión ex­tranjera directa, nuevos despliegues de infraestructura, adquisición de operadores, reestructuración accionaria y financiera de opera­dores, así como el lanzamiento de nuevos servicios y ofertas tarifa­rias. Todo da lugar a una reconfiguración de los mercados y nivelación de incentivos, que detonan un crecimiento acelerado en la dinámica de crecimiento de las telecomunicaciones.

Destacan los anuncios de inversión de AT&T y el operador pre­ponderante de 3,000 mdd y 6,000 mdd a ejercerse durante los próximos 3 años, con el objetivo de aumentar la cobertura de sus redes y ofrecer servi­cios de alta velocidad (4G-LTE).

Otro resultado es que los usuarios deja­mos de pagar cargos de larga distancia na­cional por la realiza­ción de llamadas al interior del territorio nacional. Algunos operadores aplican el uso de servicios mó­viles sin costo adicio­nal al trasladarse a Estados Unidos y Cana­dá, así como llamadas ilimitadas incluidas en paquetes de tele­fonía fija a estos destinos y otros de Latinoamérica.

La combinación de efectos regulatorios y competitivos resultan en escenarios de mayor inversión, mejor calidad y precios más com­petitivos en los servicios, en beneficio de potenciales y actuales usuarios de telecomunicaciones. Resulta fundamental el continuo monitoreo a la óptima aplicación de las nuevas bases legales y re­gulatorias; no hacerlo podría regresarnos a fases de especulación y limitado aprovechamiento del progreso tecnológico.