Fernando Romero: “Mi posición es ver cómo el aeropuerto se conecta con México”

En 2014 se anunció que el equipo conformado por el arquitecto mexicano Fernando Romero de FR-EE y el arquitecto británico, Norman Foster serían los encargados del Nuevo Aeropuerto de la CDMX. 
Fernando Romero, Arquitecto ganador del proyecto del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México
Fernando Romero, Arquitecto ganador del proyecto del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México (Foto: Archivo Milenio)

¿Por qué es importante este nuevo aeropuerto?

Cuando las economías tienen un buen momento, invierten en el futuro, sobre todo, en proyectos de infraestructura. Por otro lado, es evidente que el aeropuerto actual no está a la escala de nuestra economía o de la Ciudad de México, pues se quedó sofocado por el crecimiento de la mancha urbana, con una operación ineficiente y unas instalaciones poco representativas de México.

Ustedes ganaron el concurso para el proyecto, ¿qué van a dejar en él?

Es la oportunidad de construir la identidad de México del futuro. Siempre he estado convencido de que la arquitectura debe co­nectarse con su momento y el edificio será una referencia de la arquitectura internacional en el diseño de aeropuertos. Es un aeropuer­to único en el mundo, por sus espacios en general, su estructura, su inteligencia a nivel climático cómo se enfría y se calienta, es eficiente con la energía eléctrica, y es sustentable y amable con el medio ambiente. Representa el momento del país, su desarrollo tecno­lógico y su capacidad.

Como arquitecto, ¿por qué es relevante participar?

Es uno de los proyectos más complejos de la arquitectura pues se traslapa con la infraestructura y eso no sucede con frecuencia. Ade­más, la evolución de los aeropuertos ha pasado de lo funcionalista a lo arquitectónico de materializar una identidad y conectar con un país. Esa fue la oportunidad vimos, que el edificio realmente pudie­ra ser la puerta de entrada y salida de México -cada aeropuerto es la primera y última impresión de un destino-. El año que viene será el aeropuerto en construcción más grande del mundo y será una infraestructura que México ha esperado por 30 años.

 ¿Cuál ha sido tu experiencia en este proyecto y tu posición?

Trabajar con Norman Foster ha sido determinante en mi vida. Con­sidero que es, sin duda, el arquitecto más preparado en el mundo en el diseño de aeropuertos. Hemos encontrado la manera de su­mar, de hacer que nuestros equipos puedan desarrollar el diseño, de una arquitectura singular y única, en tiempo récord. Mi posición en el proyecto es cómo este se conecta con México. Hacer una ar­quitectura que se conecte con la monumentalidad del país, con su escala, su vegetación, con su materialidad, con lo esencial de nues­tra cultura e historia.

¿Cuáles son los guiños de esta conexión?

Primero, la monumentalidad de los espacios, que se conectan con la historia de nuestra arquitectura. Segundo, la biodiversidad, pues habrá muchos jardines en el aeropuerto y vamos a promover la diversidad de flora de país, una de las más importantes del planeta. En el espacio central queremos hacer un museo dedicado a promo­ver a México, que permita a millones de pasajeros conocer más de nuestro país y explorar otros destinos. Vienes de Cancún y vas a San Francisco, pero verás una exposición de Oaxaca.

¿El mayor reto del proyecto?

El subsuelo, cómo hacer un edificio de esta escala y con esta com­plejidad en este terreno en particular. El subsuelo es muy particular por su capacidad de compresión al estar compuesto por arenas ar­cillosas. Sin duda, representa un paradigma de lo que los mexicanos somos capaces de hacer: por estas condiciones del subsuelo, la es­cala y la innovación de la arquitectura.