CRÓNICA | POR LUIS CARLOS VALDÉS DE LEÓN

En realidad el ganado... no se inmutó frente al clima

Engalec 2016

En esta edición, ni el nublado, ni el frío ni el viento, bajaron los ánimos de los organizadores ni de los asistentes.

El frío y la lluvia no inmutaron al ganado en Engalec.
El frío y la lluvia no inmutaron al ganado en Engalec. (Luis Carlos Valdés de León)

Torreón, Coahuila

Las vacas ni se inmutaron frente a las bajas temperaturas y las lluvias presentadas este jueves, tampoco lo hicieron las cabras, las reses de engorda que permanecieron en los antiguos campos de fútbol americano del Tecnológico de Monterrey en Torreón.

De manera intermitente, el agua caía, por momentos daba descanso a los organizadores de este evento que desde temprana hora se dieron a la tarea de reorganizar la logística del encuentro, movilizando el área de registro hacia el lobby del Auditorio Santiago Garza de la Mora, a donde fueron llegando los empresarios agropecuarios, hasta sencillos productores sociales.

En esta edición, ni el nublado, ni el frío ni tampoco el viento, bajaron los ánimos de los organizadores ni de los asistentes.

De un lado a otro se desplazaban miembros del staff, ya que la lluvia matinal dejó anegada el área de exposición ubicada en los campos del campus, haciendo complicado el recorrido.

Incluso la comida y ceremonia oficial de inauguración fue reubicada al Auditorio Santiago Garza, se esperaba a los gobernadores y otras autoridades, pero a quienes no les importó mojarse y permanecieron inmóviles pero felices, fue el ganado ubicado en esa zona.

Cabras y cabritos de repente se empujaban unos a otros, las personas que se animaron a realizar el recorrido por el lugar quizás las pusieron inquietas.

Los bovinos se miraban entre sí, la tranquilidad continuaba en sus corrales. Quizás hubo personas que se mojaron, pero las lonas en los corrales protegían a los animales de cualquier inclemencia.

Incluso en el interior de la nave industrial en que se desarrolló la expo comercial presentó ciertas goteras.

Es normal, los nervios en algunas personas sobre todo del staff organizador fueron evidentes, las órdenes alteradas de algunos fueron evidentes, pero las inclemencias del tiempo fue algo atípico considerando las ediciones anteriores en donde el sol y el buen clima dieron brillo a este evento.

En esta edición, ni el nublado, ni el frío ni tampoco el viento, bajaron los ánimos de los organizadores ni de los asistentes.

La comida compuesta por enormes cortes de carne lagunera pudo sanear cualquier molestia, nervio o presión.

Aunque si fue algo complicado enfrentar el sentimiento al volver a los corrales y ver a esas especies de ganado, pelear, no por sus vidas, sino por un poco de alfalfa o unos lenguetazos para tomar agua fresca, el ganado de verdad, no se inmutó frente al clima.