Energías solar y eólica pueden ser víctimas de su propio éxito

A mayor penetración en la red eléctrica, los precios se canibalizan más, pues son fijados por operadores que compran y venden por hora.
Las turbinas de viento cerca de Canberra, Australia.
Las turbinas de viento cerca de Canberra, Australia. (David Gray/Reuters)

Otro día, otro acuerdo multimillonario de energía renovable. En las últimas semanas la historia fue así, ya que varias compañías hicieron atractivas inversiones en energías solar y eólica. El grupo estadunidense de capital privado KKRswooped lo hizo con Gestamp, un desarrollador español de energía solar. La alemana Siemens ganó un enorme pedido de turbinas eólicas para Dong, la compañía danesa de servicios públicos. SunEdison, compañía estadunidense de energía renovable, acordó la compra del grupo de instalación solar Vivint. Una gran cantidad de transacciones de este tipo aún se puede esperar a medida que la alguna vez llamada energía alternativa se mantiene en crecimiento.

Pero, ¿qué pasa si la electricidad limpia adicional generada eventualmente está condenada a no ganar dinero? O para ser más precisos, ¿no la suficiente cantidad de dinero para mantener rentables las compañías que las producen sin muchos subsidios de energía renovable más?

Esta inquietante idea surgió de una investigación de un economista alemán especializado en la materia, Lion Hirth, un ex analista de la empresa sueca de servicios públicos Vattenfall, quien ahora maneja una consultora de energía en Berlín.

Su trabajo va más allá del pensamiento común sobre las energías renovables, concretamente, que los costos cayeron más rápido y con mayor fuerza de lo que se esperaba. Este punto de vista es correcto en lo general. Por ejemplo, China ahora vende paneles solares a solo 61 centavos de dólar por un vatio de capacidad de generación de energía, de acuerdo con el grupo de investigación Bloomberg New Energy Finance. Esto es muy inferior a los 4.50 dólares que costaban hace siete años. Con los precios de 2014, esto significa que los sistemas de paneles solares en los techos que alguna vez costaron tanto como un coche nuevo ahora tienen el precio de un televisor decente.

Los costos de los parques eólicos también van para abajo. Cada año el mundo agrega más capacidad de generación de energía renovable que la que se suma con la combinación de gas natural, carbón y petróleo.

Esto incluye otros tipos de energía limpia, como la hidroeléctrica. Pero la solar y la eólica ahora representan más de 20 por ciento de la mezcla de electricidad en Dinamarca, Portugal, España, Irlanda y Alemania. Esta participación se debe al aumento que va acorde con los esfuerzos para combatir el cambio climático.

El objetivo de Alemania es generar 80 por ciento de su electricidad a partir de fuentes renovables para 2050, y gran parte de esto vendrá de producción eólica y solar debido a que hay limitaciones de otros tipos de fuentes.

Todas esas son buenas noticias para el planeta. Pero la investigación del doctor Hirth sugiere que también hará que los generadores de energía solar y eólica sean víctimas de su propio éxito, ya que mientras más penetre ese tipo de energía en la red eléctrica, sus precios se van a canibalizar más.

Eso se debe a la naturaleza inusual de los mercados de electricidad al por mayor, donde los precios de referencia se fijan por los operadores que compran y venden la energía por hora, media hora o menos. Las horas en que las granjas de energía solar y eólica producen más —como el mediodía para la solar, cuando la estrella está en lo más alto— son precisamente las mismas horas en que esos parques deprimen el precio de electricidad al por mayor, debido a que la mayor oferta reduce los precios.

Eso significa que, en promedio, durante el transcurso de un año el precio que esos generadores de energía renovable obtienen por la venta de su electricidad será menor que, por ejemplo, una planta de gas, que no depende de la intermitencia del la luz del Sol o del viento y, por lo tanto, produce energía en las horas de precio alto al igual que en las de precio bajo.

La idea no es hipotética. Cuando unos vientos con la fuerza de un huracán azotaron Alemania en marzo de este año, los generadores de energía eólica y solar produjeron casi lo mismo que 30 plantas de energía nuclear en un momento de la tarde, algo que brevemente hizo que la venta al por mayor de la electricidad no valiera la pena.

Esto sucede cuando las energías solar y eólica tienen una participación de 21 por ciento de la electricidad en Alemania. Entonces, ¿qué pasa si aumenta la proporción? Malas noticias, de acuerdo con el doctor Hirth. Su modelo sugiere que el valor de la energía eólica cae 40 por ciento cuando la participación de mercado de los parques eólicos aumenta de cero a 30 por ciento.

En otras palabras, si el viento tiene una participación de mercado de 30 por ciento, cada megavatio por hora de electricidad que genera vale 40 por ciento menos que un megavatio por hora que genera cuando no hay energía eólica en la red eléctrica.

La caída de su valor es incluso más pronunciada para los generadores de energía solar, dijo el doctor Hirth, porque sus horas de mayor producción se concentran en un menor lapso, cuando los precios son bajos.

La conclusión es que si queremos más electricidad de fuentes renovables, tendremos que gastar más en formas más inteligentes de almacenamiento y uso de la energía, o subsidiar a los generadores verdes por mucho más tiempo —y de manera más generosa— de lo que se previó generalmente.

El costo de los subsidios ya es una preocupación en algunos países, lo que lleva a que los defensores de la energía limpia a argumentar que no tendrán la necesidad de ese apoyo por mucho tiempo más. Si el doctor Hirth está en lo correcto, esas esperanzas pueden estar seriamente equivocadas.


pilita.clark@ft.com