Empresas mexicanas deben reforzar su ética: Cemefi

Cuando se logra transmitir ese concepto a todas las comunidades con las que interactúa una compañía, genera clientes casi fanáticos y colaboradores muy leales
Felipe Cajiga Calderón, director de Responsabilidad Social Empresarial del Centro Mexicano para la Filantropía
Felipe Cajiga Calderón, director de Responsabilidad Social Empresarial del Centro Mexicano para la Filantropía (Raúl Pérez Domínguez)

Ciudad de México

La ética y gobernabilidad es uno de los cuatro ejes que rigen la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) que más falta reforzar en el país, comentó a MILENIO Felipe Cajiga Calderón, directivo del Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi).

“Es importante entender que la RSE también empieza por casa y que hay mucho en cuestión de impacto social que puede hacer la empresa al interior de su comunidad de colaboradores y proveedores en toda su cadena de valor y en la parte ética”, subrayó el autor de El concepto de Responsabilidad Social Empresarial.

Más que cumplir la ley

“La RSE es actuar dentro de la ley, pero también responder a sus actos más allá de lo que la legislación marca, lo que implica la proactividad y compromiso de la empresa”, destacó Cajiga

“Hay que entender que la ley no es perfecta, pero hay que cumplirla. Todo lo que hagan dentro de ese contexto no podemos señalarlo o juzgarlo”; no obstante, “al ir más allá, cuando se es consciente de que hay formas de actuar, investigar o desarrollar productos que logren una menor afectación, esa firma va a ganar en términos de confianza”.

Según Cajiga, queda a juicio de cada compañía si quiere empujar para que la legislación empiece a generar estándares más altos. “Eso tarde o temprano va a hacer que las prácticas autorreguladas terminen siendo ley, lo que genera un círculo virtuoso de evolución”.

El directivo del Cemefi acotó que una empresa socialmente responsable “no es perfecta, siempre hay intereses que va a afectar... Debemos entender que no es una organización caritativa, está hecha para generar valor para sus públicos”.

En su obra, Cajiga destaca que “la ética empresarial es la base de las relaciones sólidas entre la compañía, sus proveedores, clientes, accionistas y otros públicos, que permite la interpretación y solución de controversias de acuerdo con principios que guían la toma de decisiones, la formación y evaluación del personal, y la forma en que se conduce el negocio”.

En este ámbito resultan muy sensibles los temas de transparencia, equidad corporativa, cumplimiento de responsabilidades, prevención de conflictos de interés, anticorrupción, comercio justo, mercadotecnia responsable y respeto a derechos humanos, dijo.

Congruencia

“La RSE no solo es un discurso, sino que forma parte de la operación de una compañía... Implementar mejora continua en ética y gobernabilidad es finalmente llevar a la realidad y a sus relaciones cotidianas toda la parte de los valores y compromisos que enarbola”, comentó Cajiga.

Respecto a que ese concepto permee a todos los empleados, destacó que “si una compañía habla de igualdad de oportunidades y trato justo, pero en lo que vive un trabajador todos los días se ve el compadrazgo, el favoritismo, la exclusión, la discriminación y la falta de reconocimiento al esfuerzo, eso se va a reflejar cuando se siente con un cliente”.

En una empresa donde hay certidumbre y confianza, el empleado se siente mejor “y el peso de más que pagan se convierte en 10 pesos por términos del valor que da trabajar con un negocio que trata bien, la ética es clave para lograr eso”.

El experto explicó que la ética no es monotemática, va más allá de la corrupción y los derechos humanos, y no abarca únicamente el trato justo a los colaboradores o el cumplimiento con los proveedores, sino una gama muy amplia.

“Cuando se logra transmitir a todas las comunidades, genera clientes casi fanáticos de la marca y colaboradores muy leales, porque se dan cuenta de que su trabajo tiene un sentido”, aseguró.

Percepción de problemas

De acuerdo con un estudio hecho en 2014 por la organización Responsable, uno de los sectores en los que la ética es una preocupación esencial es el de la construcción, ya que dos tercios de esas firmas consideran que el tema más importante es la corrupción.

“Evidentemente, es uno de los sectores más afectados... Prácticamente se ha llegado a la situación de tener las mordidas presupuestadas en los proyectos”, reconoció Cajiga, pero “la cámara de esa industria lleva muchos años tomando y promoviendo medidas para evitar esa situación”.

El estudio también señala que “en el sector de salud y belleza la mitad considera que el reto más importante es la ética y transparencia en los ensayos clínicos de sus productos”.

En ese caso, opinó Cajiga, “la compañía valora los pros y los contras, cada consumidor tiene la opción de escoger una empresa o irse con otra que, por ejemplo, no haga pruebas en animales, aunque sean legales. Si la firma insiste en hacerlas y el mercado privilegia a las que no, lo que va a pasar es que tarde o temprano va a sumarse a ese movimiento”.

Desde el punto de vista de los consumidores, señala el estudio, la mitad considera que “el sector financiero es el más problemático para establecer una conducta ética”.

Eso pasa porque “oímos de escándalos, filtración de información o mal uso de los fondos, y eso nos hace decir que no confiamos en cierta empresa; sin embargo, yo creo que es un tema que abarca todos los sectores, aunque es lógico que haya algunos que estén más preocupados”, apuntó.

Aunque la ética no sea una prioridad en términos de reputación, no trabajar en ella “es un salitre que va entrando y tarde o temprano puede afectar gravemente”, destacó.

Si no llega a todos los niveles y sectores empresariales, “se queda en los cuadros bonitos en la sala de juntas o en la entrada... Cuando no se traduce en lo que se respira en los pasillos, entonces no va a funcionar”, concluyó Cajiga.