Emilio Botín: historia de una ambición

El 10 de septiembre falleció el célebre banquero español que en 28 años llevó a esta institución a ser una de las más importantes del mundo; su biógrafo nos narra aquí esta aventura vital.
Emilio Botín
Emilio Botín (EFE)

Madrid

El día de la muerte del español Emilio Botín, el pasado 10 de septiembre, el Banco Santander, la empresa que presidía y que había sido fundada por un puñado de comerciantes en el siglo XIX como un modesto banco de provincias, había llegado a convertirse, en sus manos, no solo en el líder indiscutible de los bancos españoles, sino de la banca de toda la zona euro y el noveno de todo el mundo entre los bancos comerciales.

¿Cuál fue el secreto que llevó a esta empresa a convertirse en una de las corporaciones financieras más importantes a escala global, con una enorme influencia en la economía de amplias regiones del mundo?

Emilio Botín Sanz de Sautuola García de los Ríos, quien el próximo 1 de octubre iba a cumplir 80 años, llegó a la presidencia del Banco Santander en 1986, tras pasar más de 20 años en diferentes niveles y cargos dentro de la empresa.

“Entró con un cargo de ‘Jefe de cuarta categoría’, y de ahí fue ascendiendo escalones dentro del banco, que presidía su padre, en un plan diseñado por éste para que su hijo conociera los secretos de la banca hasta llegar a ser Consejero Delegado antes de ser presidente”, dice en entrevista Jaime Velasco Kindelán, autor del libro Emilio Botín y el Banco Santander: Historia de una ambición (Editorial Conecta), obra en la que saca a la luz la estrategia seguida por Botín para convertir el pequeño banco regional que presidieran, antes que él, su abuelo y su padre, en una corporación de primer nivel en la competitiva liga de las finanzas internacionales.

“Y la ambición de Botín desde el primer momento en que presidió la entidad fue llegar a ser el banco líder en España y enseguida en Latinoamérica”, agrega.

 

¿Esa ambición no se quedó corta a la vista de lo que es hoy el Banco Santander a escala mundial?

El banco no estaba en absoluto predestinado a ser lo que es hoy. Cuando Botín comenzó su presidencia, el Santander era el séptimo banco entre los grandes de España, y vista la historia de la banca en España, con otro presidente de menos personalidad perfectamente podría haber acabado devorado por otro de los grandes y haberse acabado la marca Santander. Y sin embargo, él lo que hace al llegar a la presidencia es preparar el balance del banco para los retos de competencia que se avecinan y que él ya tiene en mente, de forma que refuerza los recursos propios del banco, las reservas de capital, y al cabo de un año y medio pone en marcha lo que se llama un desafío competitivo en el sector, que venía de un régimen en el que había muy poca competencia real y funcionaba con una especie de pacto de caballeros entre los banqueros, de respetarse sus terrenos respectivos, y mantenía un status quo muy rígido. Pero Botín establece una alianza tácita con las autoridades de aquel momento, el gobierno de Felipe González, para asumir el papel de elemento modernizador de la banca, siguiendo los aires que venían de Europa, donde se remuneraban los depósitos y ahorros y se cobraban comisiones bancarias, algo que no existía en España.

 

¿Cuál fue el desafío que lanzó Botín al resto de banqueros españoles en ese momento?

Se trató de un producto que en su día se llamaba la Supercuenta Santander, una cuenta de alta remuneración, pues frente al 0.2 por ciento que pagaban en las cuentas corrientes, él ofreció una cuenta corriente que remuneraba al 11.5 por ciento, y eso, que tiene un costo para él, lo compensa con la venta cruzada de otros productos, como seguros, fondos de inversión o hipotecas, y con el cobro de comisiones. A este desafío de Botín, los competidores tardaron mucho en reaccionar y les empieza a robar clientela. De hecho, en los tres años que duró esa guerra competitiva, el banco duplicó su cuota de mercado. Así el sector en su conjunto cambió, siendo el agente transformador Emilio Botín.

 

¿Qué otros hitos ocurrieron entonces?

En 1994, tras la crisis del Banesto, uno de los grandes bancos españoles que había estado presidido por Mario Conde y que había sido intervenido por el Banco de España, esta entidad es subastada y fue Botín quien hizo la oferta más alta, sorprendiendo a sus competidores, que no sabían que el banco tenía muchos activos ocultos que Botín supo ver y valorar. Y con esa compra duplicó el tamaño del Santander. A partir de ahí, tiene una plataforma suficiente, siendo el tercero en el ranking nacional, para afrontar las fusiones bancarias forzadas por la llegada del euro (en 1995).

 

Y es poco más tarde cuando se fusiona con el Banco Central Hispano para formar el BSCH, un nuevo paso decisivo para el Santander.

Sí, porque esa fusión es problemática y hay una lucha por el poder entre los dos bancos que al final, después de muchas vicisitudes, acaba ganando Botín. Y cuando se disipa la polvareda, surge un banco que se llama simplemente Santander y que ha absorbido a tres nombres históricos de la banca española: el Español de Crédito o Banesto, el Central y el Hispanoamericano. A partir de ahí, Botín lanza una ofensiva de adquisiciones en América Latina y Europa, buscando la banca global.

 

En México adquiere el Grupo Serfín, por ejemplo, que arrebata al poderoso HSBC.

Sí, pero el padre de Emilio Botín, a finales de los cincuenta y principios de los sesenta ya había iniciado ese desembarco, pues se había dado cuenta de que no había presencia de bancos españoles en Latinoamérica, cosa que le extrañaba mucho, y abrió una oficina de representación en Cuba y luego fue entrando en diversos países, incluidos México y Argentina, en algunos casos comprando bancos o abriendo oficinas de representación, por lo que el Santander ya tenía una división latinoamericana. Y Botín persiste en esa línea, comprando en 2001 el Banespa en Brasil, probablemente su golpe más importante en la región. Más tarde compró bancos en Estados Unidos (el Sovereign), Alemania (Commerzbank) o el Reino Unido (Abbey National).

 

¿Qué rasgos de personalidad han caracterizado a Botín para llevar a cabo esa ambición?

Tenía un modelo de gestión y dominio del banco que le permitía llevar una gestión muy personal, muy basada en sus intuiciones. Y es verdad que era uno de los españoles mejor informados, probablemente el más informado después del Presidente de gobierno. Y su trayectoria es resultado de sus intuiciones, por supuesto con el apoyo de un equipo muy competente. Pero él es capaz de imponer su visión y hacer que toda la organización lo siga, cosa que en otras empresas multinacionales no es tan fácil, pues el presidente tiene que convencer a mucha gente para poder mover un banco.

 

Pero cuáles son los rasgos psicológicos que le permiten convencer y hacerse seguir, ¿era un hombre de mucho aplomo, por ejemplo?

En el trato personal era muy interesante, muy entretenido, muy interesado por las opiniones y experiencias ajenas, y de conversación fácil. Pero sobre todo era audaz, y si juntamos la audacia, la capacidad para anticipar lo que se va a necesitar y el camino que hay que seguir, con el dominio que tenía de la organización, al final tienes una trayectoria institucional brillante y de éxito.

 

En ese sentido, ¿cómo podemos trazar su gestión?

Era muy personalista. Por ejemplo, él estaba muy metido en los detalles de cada área del banco. Trabajaba mucho. Los directivos del banco tenían que estar siempre disponibles para el presidente, ya fuera en vacaciones o en fin de semana; era frecuente que él convocara a un directivo un domingo por la tarde a su casa para discutir la marcha de los negocios o los proyectos que tenían en mente, y además al día siguiente, el lunes, ese directivo recibía un fax del presidente detallándole los puntos que habían acordado el día anterior para que no se les olvidara. Así que era un presidente muy pegado al detalle y controlador de la actividad del banco.

 

Nadie imaginó que Emilito, como le decían, fuese a resultar el Emilio Botín que resultó ser. ¿Hubo algo que marcara su vida, un campanazo, un episodio que haya sido el detonante?

Yo creo que mientras vivió su padre y fue presidente del banco, él estuvo a su sombra. Yo he oído decir que su padre confiaba más en el talento de su hermano menor, Jaime Botín, pero al final a Emilio le tocó el Santander y a Jaime el Bankinter, el otro banco de la familia. Una vez que desapareció la figura de su padre, Emilio se destapó. Digamos que había ido madurando su plan de gestión, que fue adaptando a las circunstancias y a la evolución del mercado, pero que en el momento en que estuvo al frente del barco sabía muy bien a dónde quería llegar. Y así lo hizo.

 

¿Qué hay de la relación de Botín con el poder político, cómo fue?

Los políticos se morían por hacerse una foto con Botín. Y los políticos pasaban y Botín seguía. Al político nuevo que llegaba al poder, ya fuera Zapatero, Aznar, González o Rajoy, él le saludaba y le ayudaba en lo que podía, se ponía públicamente de su lado. Aunque era un hombre conservador, siempre supo llevarse bien con el poder. También es verdad que los políticos le respetaban mucho, porque era un hombre que cada vez más salía a la palestra a opinar de cuestiones espinosas, y lo hacía sin problemas a pesar de que representaba intereses muy poderosos y cualquier otro hubiera tenido más cuidado con lo que decía, pero él opinaba abiertamente, se notaba que estaba muy bien informado, y decía su verdad.

 

También se relacionó con todo el estamento político internacional.

En Latinoamérica muchísimo; en Estados Unidos también; en Reino Unido era un banquero importante. En su época de plenitud viajaba constantemente y todas las semanas cruzaba el “charco”. Tenía un estilo de vida muy trepidante. Apoyó la red de universidades españolas y latinoamericanas Universia; apoyó también la Fórmula Uno como elemento de marketing global. Y era mecenas cultural, como demuestra el Centro Cultural que se está construyendo en Santander, que quiere ser un referente como el Guggenheim de Bilbao.

 

Se dice que a nivel íntimo era muy austero, ¿es así?

Todo lo austero que puede ser un multimillonario. Dentro de ese nivel, tenía fama de ser un hombre sencillo, no hacía ostentación de su riqueza, que sin duda la tenía. Él ha estado entre los dos o tres hombres más ricos de España y entre los 50 primeros del mundo. Y aunque ahora se ha comentado bastante que desayunaba sardinas frescas y cuando no era temporada le abrían una lata de sardinas, son manías que él se podía permitir.

 

Por último, ¿qué panorama espera hoy a su sucesora, su hija Ana Patricia Botín?

Desde la llegada a la presidencia del Santander de Botín, los accionistas de la entidad se había diversificado mucho, y hoy está dominado en más de 60 por ciento por inversores institucionales internacionales; es decir, fondos de pensiones y fondos de inversión, a cuyos gestores el apellido Botín no les impresiona en absoluto. En primer lugar porque las nuevas prácticas de buen gobierno de las empresas van en una tendencia contraria al nepotismo y las sagas familiares, y en segundo lugar porque lo que buscan es sobre todo una gestión eficiente, estrategias bien definidas y ejecutadas, y rentabilidad que asegure el reparto de utilidades, cosas que Emilio Botín se preocupó por garantizar. Por otro lado, Botín tenía un plan para que una de sus hijas le sucediera, cosa que ocurrió, porque en esta elección tan veloz por parte del Consejo del banco influyó el miedo al vacío, a la posibilidad de que se abriera una etapa de especulaciones respecto a quién iba a mandar en el banco y al hecho incuestionable de que a los banqueros no hay nada que más les asuste que la inestabilidad. Así que la nueva presidencia del Banco Santander tendrá que crearse un perfil bastante diferente al del fallecido banquero. Y es que la historia del Banco Santander en los últimos 28 años es irrepetible, porque ha ido muy paralela a los cambios que ha sufrido la sociedad española en estas tres décadas; pero a la vez ha conseguido sacar el máximo partido a una estrategia y a una visión impulsada por su presidente. Lo que ahora le toca a su sucesora es administrar la herencia de éxito de su padre; hacer frente a los nuevos retos que aparecen en el horizonte, los cuales tienen mucho qué ver con los cambios tecnológicos y con los nuevos modelos de hacer banca; así como cubrir zonas geográficas en las que no están muy presentes, como es el caso de Asia. Pero solo con que consiga administrar y aumentar en lo posible esa herencia recibida, se le juzgará como buena gestora.