Efectos positivos y negativos del bajo precio del petróleo

La relación entre los buenos tiempos y el crudo barato no es una coincidencia, pero podrían no dar el impulso que se espera.
El mundo requiere de 100 millones de barriles de petróleo al día, que ha perdido dos tercios de su valor en dos años.
El mundo requiere de 100 millones de barriles de petróleo al día, que ha perdido dos tercios de su valor en dos años. (Shutterstock)

Después de años en los que la norma era el petróleo a 100 dólares, el precio del crudo Brent se encuentra a cerca de un tercio de ese precio. Supongamos por un momento que Rusia y Arabia Saudita fracasan en sus intentos para que se recupere el precio. ¿El petróleo a 30 dólares cambiará al mundo? La respuesta es sí, por supuesto.

En economía, todas las cosas se conectan entre sí, y eso es particularmente cierto con el crudo. Con todo lo que se habla de la economía inmaterial, no somos tan posindustriales como para ignorar el costo de la energía. Como el petróleo es versátil y fácil de transportar, se mantiene como el lubricante para el sistema de energía del mundo.

La regla de oro siempre fue que si bien los bajos precios del petróleo son malos para el planeta, son buenos para la economía. El año pasado en un informe de PwC se estimó que una caída permanente del precio del petróleo por 50 dólares aumentaría el tamaño de la economía del Reino Unido alrededor de 1 por ciento durante cinco años, ya que los beneficios —para la mayoría de los sectores, pero especialmente para la industria pesada, la agricultura y los viajes aéreos— superarían los costos de la industria de producción de petróleo.

Eso representa a la creencia popular, al igual que la experiencia histórica. El petróleo fue barato durante todo los años felices de Estados Unidos de las décadas de 1950 y 1960; la crisis petrolera de la década de 1970 llegó junto con un serio dolor económico.

Podemos debatir sobre qué tan importantes fueron las fluctuaciones del precio del petróleo, pero la relación entre los buenos tiempos y el petróleo barato no es una coincidencia.

El mundo consume cerca de 100 millones de barriles de petróleo al día, lo que representa 10 mil millones de dólares (mdd) diarios (o 3.5 billones de dólares al año) a un precio de 100 dólares al que estábamos acostumbrados.

Una caída sostenida en el precio del petróleo podría eliminar más de 2 billones de dólares de esa cuenta, frente a una producción económica mundial de alrededor de 80 billones de dólares, eso está muy lejos de ser trivial. Es una enorme transferencia del bolsillo de los productores de petróleo al de los consumidores de petróleo.

Esas grandes oscilaciones en el poder adquisitivo siempre se usaron para impulsar el crecimiento económico, porque si bien los productores pierden las utilidades de los altos precios, los consumidores solían gastar las ganancias inesperadas de los bajos precios.

Una de las preocupaciones por los bajos precios actuales es que la postura tal vez se invirtió; los grandes ganadores, los consumidores estadunidenses, utilizan el dinero adicional para pagar deudas; mientras tanto, los que pierden, como Rusia y Arabia Saudita, reducen drásticamente la inversión y el gasto público.

Si se lleva a los extremos, eso puede significar una desaceleración en una economía mundial que intenta gastar menos y ahorrar más.

Intriga contemplar algunos de los efectos menos evidentes. Charles Courtemanche, economista de salud de la Universidad de Georgia State, encontró una correlación entre los bajos precios de la gasolina y los altos índices de obesidad en EU.

Cuando los precios del petróleo son altos, es probable que las personas dejen sus coches y caminen, anden en bicicleta o utilicen el transporte público. Por el otro lado, la gasolina barata, pone un ingreso disponible en los bolsillos de las familias que probablemente gasten en salidas a comer.

Otra deprimente posibilidad es que los bajos precios del crudo van a desacelerar el ritmo de innovación en energía limpia. Con un petróleo más barato, hay menos incentivos para invertir en formas para ahorrarlo.

A finales de los 1700, los alfareros británicos utilizaban para sus hornos la tecnología derrochadora de la era de bronce. ¿La razón? La energía era barata. Los salarios, por el contrario, eran caros; ésa es la razón por la que la revolución industrial fue para ahorrar en mano de obra, y no en ahorrar energía.

Más recientemente, David Popp, economista de la Universidad de Syracuse, examinó el impacto de la crisis de los precios del petróleo en los 70. Encontró que los inventores surgieron repentinamente para presentar patentes para el ahorro de petróleo.

Siempre cabe la posibilidad de que el colapso del precio del petróleo sólo tenga un pequeño efecto en algunos de los grandes cambios tecnológicos. El tamaño de la producción desde la fracturación hidráulica (fracking) en EU tal vez es reducido, pero ya ocurrió un enorme salto tecnológico.

Como economista en jefe de BP, Spencer Dale dijo recientemente que el fracking empezaba a parecerse menos a los grandes proyectos de perforación de largo palzo del pasado y más a la fabricación: barata, ágil, reproducible y escalable. Los bajos precios no pueden deshacer eso y las eficiencias continúan.

También podemos esperar una energía solar cada vez más barata: las celdas fotovoltaicas no compiten estrechamente con el petróleo, bien podemos ver más y más instalaciones y precios cada vez más bajos.

Dicho esto, cuando los combustibles fósiles son baratos, la gente encontrará la manera de quemarlos y esas son malas noticias para restringir el cambio climático. No podemos depender de los altos precios de petróleo y carbón para desalentar el consumo: el mundo necesita desde hace décadas un impuesto creíble y coordinado internacionalmente sobre el carbono.

Consumo

El mundo requiere de 100 millones de barriles de petróleo al día, que ha perdido dos tercios de su valor en dos años.

Optimismo

Los bajos precios energéticos podrían dar un 1 por ciento extra anual a la economía del Reino Unido.

Vínculo

El encarecimiento del petróleo en los 70 impulsó la innovación tecnológica para reducir el consumo energético.