Economías emergentes, esclavas del superdólar

Lira, real, rublo y peso solo pueden esperar pérdidas graduales en la medida que la Fed ajuste su tasa de interés.
La divisa estadunidense.
La divisa estadunidense. (Reuters)

Paul McClean

La lira, el real, el rublo y los pesos solo pueden esperar caídas graduales a medida que avance el endurecimiento de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos.

Las pérdidas se limitaron, el dolor se neutralizó, o eso es lo que piensa el mercado. Las economías emergentes salieron de un tórrido verano de caída libre de divisas hacia un otoño de condiciones benignas e incluso con un mediano optimismo.

Pero el estado de ánimo se evaporó rápidamente. Las expectativas de alza de las tasas de interés en EU —la causa de las preocupaciones del verano para las economías en desarrollo— están de vuelta, y el dólar de nuevo está en marcha. Si la Fed se embarca en un ciclo de endurecimiento con un alza en diciembre, eso promete ser un invierno muy doloroso para los mercados emergentes.

Gran parte depende del ritmo del ciclo de endurecimiento del banco central de EU, si se asume que la política será elevar las tasas el próximo mes.

"Un mal escenario para los mercados emergentes es que la Fed eleve las tasas de manera agresiva y que el dólar se fortalezca más, pero que se desacelere el crecimiento en EU", dice Paul McNamara, director de inversión de GAM. "El escenario ideal es un ciclo moderado de normalización".

La calma en algunos mercados emergentes será bienvenida. Por un lado, la baja volatilidad del tipo de cambio contribuye al atractivo de las monedas de los mercados emergentes para los inversores que buscan beneficiarse de un carry trade, una estrategia que implica solicitar préstamos en una moneda con bajas tasas de interés, como el yen o el euro, y comprar monedas donde las tasas son más altas, como en Brasil.

El carry trade también requiere de un dólar razonablemente débil y un crecimiento mucho mayor en las economías emergentes que en el mundo desarrollado. Pero como Peter Kinsella, director de investigación de mercado de divisas de mercados emergentes en Commerzbank, dice, no se percibe ninguna de esas condiciones. "La volatilidad es bastante alta, y estamos en un entorno con un dólar fuerte", dice.

Los diferenciales de crecimiento también se redujeron, por lo que en general, los mercados emergentes no tienen la preferencia del carry trade. Y eso amenaza con ser una "cuestión de largo plazo", agrega.

Existe evidencia de un sentimiento positivo hacia las economías en desarrollo. El real brasileño recuperó 11.5 por ciento desde su punto más bajo, a finales de septiembre, cuando cayó a su mínimo histórico de 4.24 reales por dólar, y el banco central sintió la obligación de intervenir y prometer actuar para frenar mayores caídas.

La lira turca recuperó 7 por ciento desde su mínimo histórico de 3.07 liras por dólar del 22 de septiembre. Los inversionistas interpretaron de manera positiva la victoria inesperada del AKP (el partido Justicia y Desarrollo) en las elecciones de principios de noviembre —al menos al principio—, ya que pone fin a la incertidumbre política.

"Septiembre fue atroz para los mercados emergentes y desde entonces la situación es mucho más variada", dice McNamara. "A Turquía le fue muy bien; incluso Brasil salió de sus mínimos. Los mercados emergentes no fueron un lugar tan malo en las últimas seis u ocho semanas".

El ánimo mejoró posiblemente porque cayeron los desequilibrios de cuentas corrientes de algunos países".

Brasil empezó este año con un déficit de cuenta corriente de más de 12 mil millones de dólares (mdd). En septiembre era de menos de 3 mil 100 mdd. Turquía se deshizo del déficit de 6 mil 900 millones de libras que tenía a principios de año.

Esas caídas hacen que las monedas de mercados emergentes sean menos vulnerables a un ciclo agresivo de alza de tasas de EU, dice Kinsella. Pero una de las causas de los mejores balances de pagos es "una enorme contracción de las importaciones, y eso es muy preocupante".

Sin embargo, algunas economías emergentes destacan favorablemente. México genera mucho interés para los inversionistas, dice Daniel Tenengauzer, director de estrategia para mercados emergentes de RBC Capital Markets, porque su peso está subvaluado y el país debe beneficiarse de la fortaleza económica de EU.

El peso colombiano es "una fuente de emoción", agrega, después de que el banco central sorprendió al mercado con un alza en la tasa de 50 puntos base el mes pasado.

La retroalimentación de los inversores hacia el rublo ruso es "bastante positiva", en medio de las señales tentativas de estabilidad, dice Tenengauzer.

Los mercados emergentes también recibieron la ayuda de la aparente estabilidad de China. Sus condiciones macro pueden ser frágiles, dice Min Lan Tan, directora de inversión para Asia de UBS Wealth Management, pero "la economía no se cae a pedazos".

La caída de 3 por ciento del yuan frente al dólar la deja como una de las monedas de mercados emergentes con mejor rendimiento, agrega.

En Asia, los eslabones más débiles son las monedas de materias primas de Malasia e Indonesia, continúa, la primera por el riesgo político y la segunda como resultado de la alta inflación y el déficit de cuenta corriente.

A mediano plazo, la inflación —preocupantemente alta en Turquía, Rusia y Brasil— todavía acosa a las economías en desarrollo. Lo mismo ocurrirá con los niveles excesivos de deuda corporativa con denominación en dólares. El financiamiento del costo de esa deuda es mucho mayor que el año pasado, dice Tenengauzer.

Pero la atención en el corto plazo está en la Fed y el dólar. Los sentimientos hacia los mercados emergentes son "tóxicos", dice McNamara, y tendrán una enorme influencia de la reunión de diciembre del banco central de EU "y de lo que siga después".

Kinsella dice que a pesar de que los mercados emergentes deben soportar el primer par de alzas de las tasas de interés de EU, sus bancos centrales cuentan con un conjunto reducido de herramientas políticas.

El mejor escenario es una depreciación limitada de los valores de las monedas. "Nadie gana al tener una moneda fuerte en el entorno actual", dice Kinsella. "Una caída modesta y gradual, no hay nada de malo con eso".