Economía argentina, herencia envenenada de Cristina Fernández

En la raíz del problema se encuentra un creciente déficit fiscal, que ya suma de 7 a 8%de la producción nacional y se financia imprimiendo dinero.
El candidato oficialista Daniel Scioli.
El candidato oficialista Daniel Scioli. (Jorge Sáenz/AFP)

Buenos Aires

Gane quien gane las elecciones presidenciales de argentina del domingo va a heredar una economía en serios apuros. Acceso restringido a las divisas extranjeras provocó que las reservas del país cayeran a niveles peligrosamente bajos. La mayoría de los observadores esperan que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner entregue el poder el 10 de diciembre sin que la economía sufra de otra gran crisis financiera. Pero su sucesor probablemente no tenga tanta suerte.

¿Qué tan malo es esto?

Bastante malo. En la raíz del problema se encuentra un creciente déficit fiscal, actualmente de alrededor de 7 a 8 por ciento de la producción nacional, que se financia con la impresión de dinero. Por lo tanto, no debe ser ninguna sorpresa que Argentina tenga una de las tasas de inflación más altas del mundo. Alcanzó cerca de 30 por ciento el año pasado pero se reduce desde entonces, ya que se estancó el crecimiento económico.

No ayuda que Argentina no pueda solicitar préstamos en el extranjero debido a una disputa continua con los acreedores. Los estrictos controles de capital que se introdujeron en 2011 llevaron a un tipo de cambio oficial extremadamente sobrevaluado —y a un desplome en el tipo de cambio en el mercado negro— mientras que las reservas de divisas están en constante declive desde entonces. Las reservas netas terminarán el año en menos de 10 mil millones de dólares (mdd). Pocos discuten que esta situación es insostenible.

¿Qué van a hacer los candidatos?

Al estar frente a una bomba de tiempo económica, incluso Daniel Scioli, el candidato que tiene respaldo del gobierno, admitió que las reformas son necesarias, aunque insiste en que cualquier cambio debe ser “gradual” y que no habrá un “ajuste”. Pero se muestra impreciso sobre lo que realmente va a hacer, en parte porque necesita seguir la línea de gobierno y por lo tanto mantener a Fernández y sus partidarios de su lado durante las elecciones.

Sin embargo, sus asesores económicos admiten en privado que será importante alcanzar un acuerdo rápido con los acreedores holdout (no aceptantes) para que Argentina pueda tener acceso al financiamiento internacional para frenar el déficit. Eso es lo más importante para Scioli porque dice que no va a eliminar rápidamente los controles de capital o devaluar la moneda, y defiende la gestión del banco central sobre el tipo de cambio.

Se compromete a reducir la inflación a uno solo dígito durante su mandato y es enfático sobre la importancia de atraer la inversión extranjera, y espera alrededor de 30 mil mdd al año. Promete a las empresas que van a ser “rentables”, pero todavía no hace un compromiso a lo que va a hacer con respecto a las cuotas y los impuestos a las exportaciones.

¿Y el otro tipo?

Mauricio Macri, el preferido del mercado, se promueve así mismo como el candidato del cambio, aunque intentó disipar los temores de que va a implementar un “tratamiento de choque”. Sin embargo, se comprometió a tener mercados libres y abiertos, quiere normalizar las relaciones económicas de Argentina con el resto del mundo, especialmente en el comercio y las finanzas, que también implica resolver la disputa con los acreedores no aceptantes. Central para esta idea es restaurar la credibilidad y la independencia de las instituciones de Argentina, especialmente el poder judicial, el banco central y el desacreditado instituto de estadísticas.

Macri sostiene que hay mucho espacio para reducir el déficit fiscal sin un ajuste, simplemente al lograr realizar un gasto más eficiente, aunque esto requerirá revisar los costosos subsidios. Pero se comprometió a eliminar inmediatamente los controles de capital, y a permitir la flotación libre de la moneda, lo que se espera lleve a grandes entradas de flujos de inversión. También va a pedir la renuncia del presidente del banco central, Alejandro Vanoli.

Para estimular más inversión, Macri también se comprometió eliminar las cuotas y los impuestos sobre las exportaciones, aunque no totalmente en las exportaciones de soya, que son las más rentables. Sus asesores también reconocen que pueden reducir la inflación a 4 por ciento en los primeros dos años de su presidencia.

¿Funcionarán estos planes?

La gran diferencia entre Scioli y Macri es la velocidad a la que van a atacar los problemas de la economía. La mayoría de las economistas están de acuerdo en los problemas en sí mismos, y lo que se necesita hacer con ellos.

Pero con Scioli el peligro es que se va a mover muy lentamente, lo van a frenar los que se resisten al cambio y son leales a Fernández, así como su propio temor de los riesgos políticos que implican. De esta manera, el mercado puede terminar obligándolo a realizar un ajuste.

Por el otro lado, con Macri, el riesgo que se corre es que se pueda mover demasiado rápido, especialmente al momento de eliminar los controles de capital, que no llevará a que automáticamente “lluevan los dólares”, como espera Macri.

10,000 mdd

Monto estimado de las reservas argentinas al final del año; los controles de capital llevaron a un tipo de cambio sobrevaluado

30%

Tasa de la inflación en Argentina el año pasado; muestra bajas ante una economía estancada