La pregunta del millón: ¿cuánto creció el PIB?

Actualmente, el INEGI presenta múltiples mediciones del crecimiento económico que generan confusión y un escaso entendimiento de qué quiere decir cada tasa. 

México

Cada tres meses el INEGI da a conocer el crecimiento del PIB del país con un boletín de prensa en el que se manejan varias tasas, muchas de las cuales parecen contradecirse entre sí. Por ejemplo, cuando el INEGI informó el crecimiento del PIB el año pasado, oficialmente se manejó que la economía había crecido a 1.06%, 0.18% y 0.67%. Las cifras dependían de si se reportaba la tasa de todo 2013, los cambios del último trimestre de 2013 respecto al inmediato anterior, o el cuarto trimestre de 2013 con relación a igual lapso de 2012. Peor aún, el INEGI utiliza además dos tasas de crecimiento para cada año: el promedio de los trimestres y una que no es compatible con las cifras trimestrales porque incorpora un tratamiento diferente para las cosechas agrícolas. Esta última la reportan con aproximadamente un año de atraso, lo que significa que en 2014 todavía estamos ajustando cifras de crecimiento del año pasado.

A la confusión generada por el boletín, se une la que se genera a partir de cálculos que los analistas pueden hacer directamente con el Banco de Información Económica (BIE) del INEGI. En dicha base de datos, el INEGI reporta cuatro series distintas (la original, la ajustada por estacionalidad, la corregida por efectos de calendario y la tendencia-ciclo), además variaciones anuales, acumuladas, trimestrales a precios constantes y corrientes y el crecimiento trimestral de la tendencia-ciclo. Al final de cuentas, terminamos con una gran cantidad de tasas de crecimiento.

Tan sólo de acuerdo a los últimos datos de 2014, podemos calcular al menos ocho cifras de crecimiento (Tabla 1) que se pudieran utilizar para análisis económicos.

Así, distintos números de crecimiento permean cada trimestre la discusión pública desde aquellos que argumentan (equivocadamente) que el país ha crecido más comparado con el trimestre anterior (al 2.2% comparado con 1.9% del 2T-2014), hasta los que habla de un desempeño peor, reportando el 0.5% que anualizado da 2%.

 

Si el INEGI nos reportara una sóla cifra oficial

 ¿Por qué tantas cifras?

 

Las razones por las cuales existen tantas cifras de crecimiento se deben a (1) la existencia de distintas series con distintos ajustes por estacionalidad y (2) diferentes tasas de crecimiento de acuerdo al periodo que se elige para comparar.

Primero, se reportan muchas cifras de crecimiento porque se reportan distintos datos del PIB dependiendo de cómo se ajustan los números a fin de considerar fluctuaciones propias de ciertos componentes y propiedades la economía.

El PIB tiene cuatro componentes implícitos que explican su variación en el tiempo (tendencia, estacionalidad, ciclo y componente irregular) y se ve afectado por efectos del calendario (factores como el número de días laborales o fines de semana) que cambian de cada año y que dificultan las comparaciones de un periodo a otro (al no estar comparando periodos iguales).

Así, para ajustar por distorsiones y facilitar el análisis del comportamiento del PIB de un trimestre al otro, el INEGI ha decidido un reporte preliminar de variaciones explicadas por los componentes explícitos o el calendario.

 Una tercera razón por la cual se reportan muchas cifras de crecimiento es porque adicionalmente a la existencia de diferencias en las series por las correcciones y ajustes mencionadas, suelen reportarse (a) tasas anuales, (b) trimestrales, (c) de todo el año y (d) anualizadas, dependiendo de los periodos que se utilicen para el cálculo.

El esfuerzo de producir indicadores económicos de mayor frecuencia (trimestral y mensual) para el análisis coyuntural de corto plazo empieza en el INEGI a mediados de los 80. Dado que no existía todavía el esfuerzo de ajustar las series por estacionalidad, la única forma de presentar tasas de crecimiento era respecto al mismo periodo del año anterior (llamado tasa anual); al comparar trimestres similares, se eliminaba una buena parte de la distorsión estacional. No obstante, la tasa anual refleja el crecimiento de todo un año y no del trimestre en sí.

También vale la pena mencionar que al aislar el crecimiento del trimestre en sí, resalta más el componente irregular, que son fenómenos propios del trimestre que a veces son difíciles de identificar y que le dan a la tasa mucha mayor volatilidad. Al acumular el crecimiento de cuatro trimestres, la tasa anual suaviza estas variaciones, lo que ya no sucede con la tasa marginal.

De no tener cuidado, también puede llevar a interpretaciones erróneas o por lo menos confusas. Por ejemplo, se puede pensar que una tasa negativa implica una tendencia recesiva, cuando solo está representando un componente irregular de carácter temporal. Por ejemplo, aun cuando existe una clara tendencia al alza en el PIB (o cualquier otro indicador), es común encontrar de vez en cuando una tasa negativa aislada en un trimestre (algo mucho más común en indicadores de mayor frecuencia como el IGAE mensual). Muchas veces estas tasas se deben a fenómenos pasajeros con poca probabilidad de repetirse, como un periodo climático adverso, un paro laboral o un conflicto tecnológico.

En muchas ocasiones, es más fácil dimensionar una tasa anual que una mensual o trimestral, ya que estamos acostumbrados a pensar en esta forma. Queda muy claro cuando comparamos las tasas de interés a lo largo de la curva de rendimientos, que siempre expresamos las tasas en sus equivalencias anuales sin importar su periodo. Esto nos permite comparar la tasa de 24 horas en el mercado de fondeo interbancario de 3%, con la tasa de CETES (Certificados de la Tesorería de la Federación) a 28 días de 3.1%.  Si la primera estuviera expresada en el porcentaje de rendimiento que daría de un día al otro, mientras que la de los CETES a 28 días lo que daría en un mes, serían imposibles de comparar o de saber cuál es mayor o menor que el otro. De la misma forma, sabemos que una tasa de 6% de crecimiento del PIB para el año es deseable y que estaríamos satisfechos con el desempeño de la economía si estuviéramos creciendo a ese ritmo. Sin embargo, no queda tan claro si hacemos la referencia a una tasa mensual de 0.49% o una trimestral de 1.46%.

Esto nos lleva a una tercera tasa, que es la tasa de crecimiento anualizada. Para dimensionar mejor las tasas trimestrales, en Estados Unidos existe la práctica de “anualizar” la tasa (lo que el INEGI nunca calcula).

Al igual que México, Canadá no acostumbra anualizar su tasa, a pesar de la práctica existente en Estados Unidos. Resulta interesante que mientras que la oficina de Estadísticas de Canadá (Statistics Canada) advierte explícitamente en sus boletines que para comparar su tasa con Estados Unidos es necesario anualizar, en México el INEGI nunca lo menciona. Al examinar las prácticas de otros países, encontramos que Estados Unidos es prácticamente el único que lleva a cabo esta práctica.

La ventaja de la tasa anualizada, como ya se mencionó, es su interpretación en una dimensión anual. La desventaja principal es que amplifica la volatilidad intrínseca de la tasa marginal. Por ejemplo, si anualizáramos las tasas trimestrales en México, la tasa de -3.9% del primer trimestre de 2009 se hubiera reportado como -14.6%, mientras que la de 2.1% del tercer trimestre se hubiera reportado como 8.5%. Para evitar esta amplificación, que pudiera prestarse a la manipulación política, la gran mayoría de los países no presentan las tasas trimestrales en forma SAAR. Al considerar que la volatilidad de un trimestre a otro en México es mucho mayor a la que se observa en Estados Unidos, pensamos que el INEGI está en lo correcto al no emplear esta tasa.

Una cuarta tasa comúnmente reportada es la tasa de crecimiento de todo el año, que frecuentemente se confunde con la tasa anual mencionada anteriormente. La tasa de crecimiento de todo el año es la tasa anual del año, es decir, cuánto creció el PIB de todo un año comparado con el año anterior. La tasa anual mencionada anteriormente es la tasa de cuatro trimestres, también conocida como la tasa de fin de año. Para el año en su conjunto, la correcta es la tasa de crecimiento de todo el año, que toma el promedio de los cuatro trimestres del año dividido por el promedio de los cuatro trimestres del año anterior. La razón de tomar el promedio en vez de la suma de los cuatro trimestres, es que el INEGI multiplica cada trimestre por cuatro cuando presenta su valor. No obstante, matemáticamente es igual tomar el promedio que la suma.  

Al comparar la tasa de todo el año con la tasa anual, se puede observar que son muy distintas. Se puede aproximar esta tasa mediante el promedio de las cuatro tasas anuales, siempre y cuando se requiera máximo un solo punto decimal de precisión. Sin embargo, el cálculo no es exacto, por lo que presenta variaciones a dos décimas o más.

Finalmente, debemos examinar las dos series distintas que tiene el INEGI para el PIB anual, una consistente con la serie trimestral y otra a partir de un tratamiento distinto al calendario agrícola. En principio, el INEGI utiliza el PIB que se obtiene de la serie trimestral como preliminar. Posteriormente, cuando tiene el cálculo del PIB anual a partir de calendario agrícola, sustituye el preliminar por el nuevo cálculo.  Por ejemplo, al concluir 2013 el INEGI reportó que el PIB creció 1.1% a partir de la serie trimestral. Sin embargo, en septiembre de 2014 el INEGI divulgó la serie anual con una tasa de 1.4%.

En principio, la estimación de dos series distintas no parece ofrecer realmente ventaja analítica (salvo 2013), pero sí introduce la distorsión de que las series trimestrales y anuales no son compatibles. La ventaja radica en un mejor reporte de la producción agrícola. No obstante, se podría manejar una sola serie del PIB total, mientras que se podría reportar la producción agrícola con dos manejos de calendario distintos por separado.

 

La autora es directora general del centro de investigación y políticas públicas México Cómo Vamos.